13 de agosto: Ko Phangan – Bangkok

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Llegó el día, hoy dejamos el sur para adentrarnos en la caótica capital del país y la esencia más pura de Tailandia. Empieza la segunda parte del viaje: Bangkok, Chiang Mai y Chiang Rai.

El viaje ha sido un rollo enorme: desde Madrid habíamos comprado billetes de avión para volar desde Suratthani (la provincia más cercana a Ko Phangan que no fuese una isla) y así ahorrar tiempo en el transporte, ya que son muchos kilómetros los que hay que recorrer. Pero como aquí todo está preparado para los turistas, no hay un horario de barcos ni autobuses que se pueda consultar y comprar el que mejor nos venga, así que hemos tenido que movernos de la forma turística una vez más, y el único barco que salía por la mañana hacia Suratthani era a las 7:00. Contratamos directamente barco + bus hasta el aeropuerto, ya que se encuentra a 60km del puerto donde nos dejaba el barco, así que hemos tardado nada menos que 4 horas y media en llegar al aeropuerto, con madrugón incluido.

El vuelo era con Thai Lion Air (una de las muchas compañías que operan en Asia a precios bastante asequibles) y para nuestra sorpresa la maleta facturada solo podía ser de 10kg… así que después de hacer malabares para quitarnos kilos de más, hemos facturado y a esperar a las 16:00 que salía el avión.

El vuelo ha durado una hora escasa y a las 17 ya estábamos en Bangkok. Hemos aterrizado en el aeropuerto de Don Mueang, y para ir hasta la ciudad hemos utilizado el servicio público de taxis. El primero que ofrecen al salir de la recogida de maletas son los taxis privados con un precio cerrado mucho más caro que los taxis de verdad, que van con taxímetro (muy importante que si no está conectado le digas al taxista que lo conecte) y sólo nos ha costado 260BHT (unos 7€) unas 3 veces más barato que el taxi privado y encima entre 4 personas que somos.

Después de dejar las cosas en el hotel, y ya siendo casi de noche, nos hemos adentrado en «la jungla»: un caos total de ciudad, masificada de turistas y tailandeses, ruidosa, sucia y agobiante. Si bien es verdad que hemos ido a parar al mercado nocturno de Patpong, que todo es más caótico aún. El mercado tiene muchísimos puestos en los que venden cosas de todo tipo: ropa, electrónica, bolsos, mochilas, complementos, armas blancas ¿?, etc… y prácticamente todo son primeras marcas falsificadas pero de una calidad casi similar a la real. Es muy típico regatear y normalmente el precio inicial suele ser unas 2 ó 3 veces más de lo que realmente vale el producto, y además lo suelen bajar bastante porque parecen desesperados por vender.

Para cenar hemos ido a parar a unas callejuelas llenas de restaurantes japoneses y hemos entrado en uno de ellos que tenía buena pinta, llamado Uma Uma, y la comida estaba bastante bien.

De postre le hemos comprado unos mango sticky rice a una anciana adorable de un puesto de la calle. Las energías no nos daban para más, así que vuelta a casa y mañana con luz iremos a investigar por el centro de la ciudad.

12 de agosto: Ko Phangan

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Último día por la isla, último día en el Golfo de Tailandia y último día junto al mar!

Hoy hemos alquilado unas motillos (200THB por cada moto, unos 5€ al día) para recorrer la isla siguiendo las recomendaciones que habíamos leído y que hemos comprobado que tienen mucha razón. Hay muchos rincones para visitar y de esta forma tienes total libertad, cosa que con un taxi es imposible.

Para empezar hemos ido al cauce del río Than Sadet, en el centro y en casi lo más alto de la isla. Allí hay varias cascadas cada pocos metros ya que la pendiente es bastante pronunciada y si bien no es una cosa impresionante, ha estado entretenido saltar un rato entre las rocas. La verdad es que nos ha decepcionado un poco porque es algo que recomendaban muchos, y no tiene demasiado de especial, yo no las llamaría ni cascada y además el agua bajaba toda marrón.

Después hemos cogido las motos de nuevo para llegar hasta Bottle Beach, en el norte de la isla. A unos 3km antes de llegar el asfalto desaparece y pasa a ser un camino en bastantes malas condiciones, así que hemos decidido dejar las motos allí y continuar andando, porque además nos apetecía caminar un rato. El camino es llano pero a la mitad pasa a ser de una pendiente hacia abajo muy considerable, así que en mi opinión es mucho mejor dejar las motos al inicio. Además las vistas de la montaña eran preciosas.

La idea era quedarnos en la playa toda la tarde pero ha empezado a soplar el viento (señal inequívoca de que se aproximaba un diluvio) así que nos hemos metido en uno de los chiringuitos que había por allí (sí, había muchos y también 3 resorts… aquí no hay playas vírgenes). Hemos comido algo y pasado un rato allí y cuando ha amainado la tormenta hemos decidido caminar de vuelta a las motos.

La playa merece la pena ser visitada porque es muy bonita, aguas cristalinas y muy tranquilas. Se puede llegar de la forma que hemos utilizado nosotros, o bien en barca.

La siguiente parada ha sido el árbol Yang Na Yai más alto de la isla, una especie originaria de Tailandia. Tiene 54m de alto y unos 400 años de antigüedad.

Por último, antes de devolver las motos, hemos subido a un nuevo mirador (nos encanta estar en las alturas), llamado Appichada. El mirador en sí es un bar, pero se puede entrar sin necesidad de consumir nada, y las vistas son impresionantes: se ve toda la isla y también la isla vecina Ko Samui.

Después de un entrenamiento en el gimnasio (aquí anochece a las 18:30 y sobre mucho tiempo antes de cenar y dormir), hemos cenado en el restaurante que llevamos frecuentando estos tres días porque nos ha encantado y son muy amables con nosotros, de comida tailandesa muy bien cocinada, y nos hemos despedido de la isla con uno de los postres más típicos de Tailandia: el Mango Sticky Rice, que se trata de un plato de arroz cocido en leche de coco, con mango y acompañado de leche de coco para mojar más el arroz según el gusto de cada uno. Riquisisimo!

11 de agosto: Ko Phangan

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Primer día de nuestra breve estancia en el archipiélago del Golfo de Tailandia. Hemos decidido no movernos de esta isla porque hay lugares suficientes para visitar por aquí sin necesidad de ir a otras islas aunque sean muy bonitas. Además, dada la necesidad de desplazarse hasta ellas en forma de tour, los precios son desorbitados y mucho más teniendo en cuenta que nos encontramos en Tailandia (55-60€ por un tour por otra isla… nos ven cara de dólar?).

Esta mañana hemos estado en el Parque Nacional de Thansadet, en el interior de la isla. Compuesto por una montaña y un río que discurre por ella, hay senderos que siguen el cauce del río y otros que hacen un recorrido circular, pero este parque no es muy grande y el recorrido no llegaba a 3km. Nos ha gustado mucho porque realmente se anda por en medio de la montaña, apenas con senderos adaptados aunque si bien señalizados. Y como no, hemos subido a otro mítico «viewpoint» a ver la isla desde lo más alto.

Después, y como además de la ruta por el parque habíamos venido andando desde Baan Tai (la zona donde nos alojamos) y eso sumaban 5km más, hemos cogido un taxi hasta una de las muchas playas de la isla, siguiendo la recomendación de un guía del parque de que era de las mejores.

El trayecto ha sido de 15 minutos y nos ha cobrado 100THB (unos 2.70€) por persona. Así de absurdo es, que los taxistas cobran por persona. Eso es tener morro y lo demás es tontería. La verdad es que estamos bastante hartos de que la norma general sea intentar timar a los turistas.

La playa a la que hemos llegado se llama Mae Haad, en la zona norte de la isla, y mola porque es bastante larga, llena de palmeras y además tiene una pasarela que la une con una islita cercana, llamada Ko Ma.

Hemos estado un buen rato de relax aquí, también hemos hecho un poco de ejercicio, y sólo una tormenta (para variar) nos ha hecho abandonar la horizontal y coger un taxi de vuelta a Baan Tai.

Estamos cansados de depender de gente para ir a cualquier sitio, la verdad es que es un fallo muy grande que no haya transportes públicos ni manera posible de ir a cualquier parte sin utilizar los medios de los turistas, más caros y más organizados, así que, aunque no queríamos en un principio, mañana alquilaremos unas motillos para seguir investigando la isla a nuestra bola, porque según dicen, si no alquilas una moto en Ko Phangan, es como si no hubieras venido.

10 de agosto: Krabi – Ko Phangan

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El día de hoy es bastante aburrido, ya que no hemos hecho nada más que viajar. Lo cuento aquí por si alguno de los que me leéis os animáis a venir, sepáis cómo es el recorrido, pero ya os adelanto de que aquí todo está preparadísimo para el turista y para trasladarlo de unas zonas a otras (siempre que sean lugares turísticos).

Contratamos un transporte que por 600THB (unos 15€) lo incluía todo:

  • Un minibus nos recogió de la puerta de nuestro hotel en Ao Nang a las 11:00
  • Llegamos a la estación de autobuses de Krabi a las 11:30, y tuvimos que esperar hasta las 12:00 para montar en el bus que nos llevaría a Suratthani
  • Por más carreteras bastante buenas, llegamos a Suratthani sobre las 15:00, donde tuvimos que esperar para montar en el barco que nos llevaría a la isla de Ko Phangan
  • A las 16:00 montamos en el barco, y tardamos muchísimo a pesar de que la isla no está a más de 65km de la costa: el recorrido pasaba primero por Ko Samui, la isla más grande del archipiélago, y además hacía muy mal tiempo y la lluvia impedía avanzar más rápido.
  • Por fin sobre las 19:00 llegamos al puerto de Ko Phangan y allí bajo la lluvia cogimos el primer taxi que vimos en dirección a nuestro hotel.
  • Ya instalados, y siendo noche cerrada, sólo hemos ido a cenar a algún lugar cercano y a dar una vuelta por los alrededores, donde al parecer hay bastante fiesta, al igual que en todos los destinos en los que ya hemos estado.

Alojamiento: Nice Moon Resort (unos 10€ por noche en una habitación doble) – está bastante bien, la habitación en sí es muy sencilla pero el exterior es genial, una cabaña de madera con terracita y rodeada de vegetación, además está alejada de las calles principales y se agradece porque por la noche suena bastante la música de los locales.

9 de agosto: Railay (Krabi)

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Por fin! Esta mañana amaneció el mar tranquilo y las longtails retomaron sus rutas, así que sin pensarlo nos montamos en una para ir a Railay Beach, que es una zona aislada de la costa de Krabi a la que sólo se puede acceder en barco.

Es una zona totalmente turística ya que hay bastantes resorts y todo tailandés que hay por allí es porque trabaja para el turismo, pero el paisaje es precioso, y eso que no lo hemos visto en su máximo esplendor debido al mal tiempo y al mar revuelto. Se caracteriza por paredes enormes de piedra caliza en las que crece vegetación por cualquier rincón en el que pueda suceder la vida.

En lugar de tirarnos en la playa, que es uno de los planes más cotizados de aquí, hemos preferido patear la isla, y los mejores sitios son estos:

View Point de Railay West: es un mirador en lo alto de una de estas montañas, las vistas son preciosas pero lo mejor de todo es la manera de acceder a él… siguiendo las indicaciones, hemos ido a parar a un camino (que no podía llamarse camino realmente) por el que había que escalar hasta subir hasta arriba! Ha sido muy divertido pero no está hecho para todo el mundo, estos tailandeses no tienen filtro!

Desde este camino también se podía llegar al Princess Lagoon, un lago en lo alto de estas pintorescas montañas, pero el camino estaba cerrado porque debido a las lluvias era peligroso (más?) llegar, así que no lo hemos intentado. Luego nos hemos cruzado con unos españoles que sí habían ido y nos han dicho que se han embarrado bastante pero que el lugar era espectacular y merecía la pena totalmente.

Playa este de Railay: es en la que más gente hay y es la zona de baño como tal, en el otro lado se encuentra la playa oeste pero ésta solo funciona como puerto.

Playa de Al Phra Nang: para mí, mejor que la anterior. Más amplia y más bonita, además junto a ella se encuentra la Princess Cave, una abertura en la que hay una especie de altar busdista donde, curiosamente, todas las ofrendas que se hacen son penes! Y por lo visto esto se hace porque antiguamente los pescadores y marineros que vivían aquí lo hacían para tener fertilidad. Un poco raro todo pero era gracioso.

También es muy típico hacer escalada en roca natural aquí, en varios sitios alquilan el equipamiento y la verdad es que apetece bastante porque las rocas son increíbles, pero habíamos quedado con nuestro barquero a las 14:30 y no teníamos más tiempo.

El día estaba genial, pero poco antes de esa hora ha empezado a diluviar como nunca antes habíamos visto, y cuando ha parado hemos emprendido la vuelta por mar en la barquita. Todo eran risas hasta que nos hemos metido de lleno en una tormenta monumental, el mar se ha vuelto loco y nosotros ahí en medio! Por suerte nuestro conductor era un máquina y ha sabido llevarnos perfectamente hasta el puerto, aunque yo en varios momentos he pensado que naufragábamos… vaya espectáculo!

De vuelta en el hotel, calados hasta las cejas y después de una caminata de 45 minutos hasta llegar al hotel, reventados, nos hemos relajado un buen rato en nuestro súper hotel y por la noche a despedirnos de Ao Nang con un paseito porque mañana ponemos rumbo al siguiente destino: cambiamos de mar, nos vamos al Golfo de Tailandia!

8 de agosto: Tha Pom Klong Song Nam (Krabi)

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El día de hoy ha sido un poco caótico: el mal tiempo continúa y hoy la lluvia ha vuelto a ser protagonista, de forma que hemos decidido poner rumbo a algún otro lugar del interior de la provincia para hacer alguna caminata por la naturaleza. Los lugares elegidos han sido dos, con la desagradable sorpresa que al llegar al primero de ellos (Parque Nacional de Tham Bok) nos han dicho que estaba cerrado por las fuertes lluvias. Es que entonces no se puede hacer nada en Tailandia cuando llueve? Si llueve siempre!

Sin perder la esperanza, nos hemos dirigido hacia el segundo destino: Tha Pom Klong Song Nam (vaya nombrecito), otro pequeño parque natural en el que se podía hacer una ruta de 1.2km (algo es algo) por un sendero de madera que discurría por en medio de la jungla y junto a un río de aguas azules.

El lugar es muy único, parece de película y nos ha encantado, de hecho, hemos dado dos vueltas al mismo circuito!

De vuelta en Ao Nang, y pensando en que ya no había nada más que hacer en todo el día salvo ver tiendas, hemos decidido dejar nuestro hotel (que para colmo ayer no nos hicieron las habitaciones) y permitirnos el «lujo» de alojarnos las dos noches que nos quedan aquí en un hotel de 4 estrellas. Ya que iba a hacer tan mal tiempo, poder entretenernos en el hotel era imprescindible así que hemos dado con uno con piscina y gimnasio.

Y he dicho «lujo» porque nos ha costado la friolera de 27€ por noche una habitación doble con unas vistas increíbles… este país es un chollo!

El hotel se llama Centra by Centara Phu Pano Resort Krabi, y estamos encantados… 100% recomendable!

Bañito post entrenamiento, en la piscina del hotel a las 9 de la noche

7 de agosto: Tiger Cave Mountain (Krabi)

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El tiempo en Krabi lleva varios días siendo malo: hace mucho viento, está nublado siempre y caen fuertes lluvias de cuando en cuando. No importa mucho salvo porque el mar está muy revuelto, y esto hace que los barcos hayan tenido que suspender los trayectos hacia Railay, las playas más bonitas y famosas de Krabi, y además el paisaje es completamente diferentes al que esperábamos encontrar, un mar marrón en el que es imposible bañarse sin correr peligro.

Solución? Hemos investigado a ver qué excursiones se podían hacer por aquí cerca y hemos decidido ir a la Cueva del Tigre, una montaña a cuyos pies hay una cueva donde cuenta la leyenda que hace unos años se escuchaba siempre rugir un tigre y por eso nadie se acercaba nunca, hasta que un monje budista decidió hacerla suya para vivir allí y dedicarse al dharma. Dicen que entonces el tigre se fue y ya nunca más volvió.

En este lugar hay dos cosas para ver:

En primer lugar, subir hacia la cima de la montaña (casi 300m de altitud) a ver las espectaculares vistas, y donde hay también un templo y un buda gigante, para variar.

Ahora viene lo bueno: para llegar a la cima no se trata de un camino, sino de unas escaleras empinadísimas compuestas por nada menos que 1237 escalones! Subir ha costado, pero dada la inclinación, bajar ha sido mucho peor!

Ya abajo, hemos ido en busca de la susodicha cueva. Está indicada hacia la izquierda de las escaleras, pero a la derecha de las mismas hemos visto otras escaleras con una flecha que señalaba «to Wonderland«, hacia allá hemos ido… y menudo acierto. Hemos dado con una serie de cuevas poco profundas en las montañas, preciosas, donde había casetas, tendederos con ropa e incluso una mini cocina, y hemos comprobado que es donde viven los monjes, pues hay también unos cuantos budas por allí. El lugar es muy especial y además junto a él había un sendero en plena jungla que continuaba más allá, un paisaje súper salvaje, pero no hemos podido seguir porque nos estaba esperando el taxista para traernos de vuelta a Ao Nang.

En cuanto al transporte, como siempre, es muy fácil. Hay taxis por todas partes que ofrecen trayectos a muchos lugares turísticos por precios muy asequibles (como todo aquí) y siempre está incluida la vuelta y además esperan allí mientras hacemos la excursión. Para que os hagáis una idea, nos ha costado 1500BHT (38€) ir, estar 3 horas allí y volver (entre 4 personas, y a 40km de donde hemos cogido el taxi) y aún así podríamos haber regateado pero no estamos estado rápidos.

De vuelta en Ao Nang, teníamos las piernas cansadísimas de tanto escalón, así que hoy hemos probado el masaje con aceite de coco, y nos ha gustado mucho más que el tailandés tradicional. El precio hoy han sido… 150BHT (4€) por un masaje de 1 hora! Ojalá esto en España jejeje.

6 de agosto: Islas Phi Phi – Krabi

Día de cambios! Última mañana en Phi Phi, hemos aprovechado para patearla un poco más, hemos caminado por la orilla del mar en Loh Dalum Beach, en dirección hacia Monkey Beach, una playa grande en la que parece ser que también hay monos. Llegado un punto ya sólo había rocas y debido a que estaba subiendo la marea no hemos podido llegar a la playa de los monos, así que hemos tenido que dar la vuelta. Otra manera de llegar 100% seguro es alquilando un kayak.

Hemos parado a tomar un batido en una terraza de la zona de Ton Sai, al otro lado de la zona más masificada del pueblo, un bar llamado Sand and Sea que tenía dos pisos hechos de bambú y parecía una casa del árbol, además de estar en primera línea de playa y tener unas vistas preciosas.

A las 15:30 salía el barco hacia Krabi. El día de antes habíamos comprado ya los tickets en el mismo hotel en el que nos alojábamos (aquí todo el mundo vende tours y tickets para todo así que es facilísimo enterarse de cómo ir de un sitio a otro, y la manera de ir de los autóctonos de momento nunca ha sido una opción, parece que no existe!).

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El billete ha costado 350BHT (unos 8€) e incluía la ruta en barco de 2 horas desde Phi Phi hasta Krabi y después un taxi hasta Ao Nang (la playa en la que se encuentra nuestro hotel), el taxi incluido en el billete.

Ya en Ao Nang, estaba anocheciendo así que hemos ido a correr un rato por la playa y a investigar un poco la zona. Cena, planear el día de mañana (iremos a Railay) y a dormir!

Alojamiento: View Son Resort (10€ por noche en una habitación doble). El lugar esta genial ubicado, en la playa de Noppharat Thara, justo al lado de la playa de Ao Nang. Esta zona es mucho más tranquila que Ao Nang, donde se encuentra la mayoría del turismo y de la fiesta, así que es ideal para nosotros. El hotel es precioso, es un camino lleno de vegetación con cabañitas a los lados, cada cabaña es una habitación. El pero? Un gran pero… el dueño del hotel tiene pinta de ser un completo desastre: el camino está lleno de hojas, tanto que casi ni se ve, la vegetación lo invade todo, parece que esté abandonado todo, las habitaciones están muy mal cuidadas, sucias y con alguna que otra cosa rota… cómo teniendo este pedazo de hotel se permite tenerlo tan feo? El lugar es espectacular y es una pena que no lo aproveche. Nos ha dicho que mañana vienen a limpiar, a ver si es verdad…

Algo que destaco de los tailandeses es que, en general, son unos cerdos. Su sentido de la limpieza y el orden desde luego es bien diferente al nuestro!

5 de agosto: Islas Phi Phi

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El día de hoy ha sido intenso, hemos estado en varios sitios, tanto de Ko Phi Phi Don como de Ko Phi Phi Leh, las dos islas más grandes del archipiélago, aunque la segunda no está habitada.

Por la mañana hemos echado a andar hacia otra dirección de la isla donde nos alojamos, y hemos dado con un camino de tierra que subía y subía sin parar… hasta que media hora más tarde hemos llegado al que para mí es el mejor lugar de la isla: el punto más alto, donde hay un mirador con unas vistas espectaculares.

Hemos pasado aquí un buen rato disfrutando de las vistas, y para bajar, por el lado contrario al que veníamos, hay un caminito asfaltado que más tarde se convierte en escaleras, y más escaleras y más escaleras… parece que nunca se acaban pero hemos vuelto al pueblo en 15 minutos.

A las 14:00 teníamos contratado un tour de medio día (de 14:00 a 18:00) que nos ha costado 400BHT (unos 10.50€) e incluía la visita en barco a 4 lugares, además de comida, fruta y agua. La capacidad del barco era de 20 personas.

La primera parada ha sido en una pequeña playita donde había muchos monos, todos muy confiados y amigables, incluso se nos subían a los hombros! Aunque estaba bastante masificada de otros barcos con tours.

Después hemos puesto rumbo a Ko Phi Phi Leh, la otra isla. El camino ha sido lento porque íbamos en un Long Tail, el barquito típico de aquí cuyo motor no da para mucho, y además había bastante oleaje (hemos acabado calados). La primera parada en esta isla ha sido la Viking Cave, que realmente no ha sido una parada, simplemente hemos pasado por delante de unas cuevas bastante impresionantes con techos altísimos pero a las que no se podía entrar.

Después hemos parado en Pileh Lagoon, una bahía muy cerrada (de ahí viene su nombre) de aguas cristalinas donde hemos podido bañarnos durante un rato. Después nos han dado la comida (arroz y piña) y hemos salido hacia la boca de Pileh Lagoon, a una zona llena de peces: era el turno de hacer snorkel. Un sitio perfecto, aguas transparentes, muchísimos peces y vegetación acuática, no veíamos el momento de salir!

Agotados, sobre las 6 de la tarde, hemos puesto rumbo de vuelta al pueblo: sólo han sido 4 horas pero tantas horas a remojo salado nos han dejado KO.

Después de ducharnos, sólo nos faltaba una cosa para volver a la vida, así que hemos considerado que hoy era el día perfecto para probar… un masaje tailandés! Aquí es muy típico y hay locales de masajes en todas partes, el precio es de 300BHT (unos 8€) por un masaje de 1 hora, toda una ganga y además ha estado bastante bien, nos hemos quedado nuevos.

Para terminar el día, cena en (creo) el único restaurante vegetariano/vegano del pueblo, llamado Dow. Hemos venido aquí porque dos de los compañeros de viaje son veganos y la verdad es que la comida estaba muy rica, había mucha variedad y además estaba más elaborada que en otros restaurantes en los que hemos comido estos días.

Mañana tenemos toda la mañana por aquí y a las 15:30 cogemos un barco hacia nuestro siguiente destino… Krabi!

4 de agosto: Ko Phi Phi Don

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Hoy nos hemos dedicado a explorar Ko Phi Phi Don, la isla del archipiélago Phi Phi en la que estamos alojados, la más grande y la principal de todas ellas. Es donde se concentra todo el turismo y de hecho está preparada para acoger miles y miles de turistas. Por suerte, agosto pertenece a la época de temporada baja y no hay mucha gente.

Hay tours organizados para visitar las playas más lejanas al pueblo y también taxis-bote que te llevan a donde quieras, pero hemos preferido intentar llegar a los sitios a pie. La verdad que es bastante fácil porque como hay cabañas de hoteles en muchas partes de la isla, hay bastantes caminos y todos en buen estado para andar.

Hemos estado en la zona este de la isla, y nos ha cundido poco porque todo era tan bonito y se estaba tan tranquilo que nuestras paradas eran bastante largas:

La primera ha sido en la playa del Viking Nature Resort, pequeña y con apenas 10 personas, eso sí, junto a un chiringuito que nos ha salvado cuando se nos ha venido encima una tormenta tropical que nos hubiera duchado enteros.

Curiosamente, estábamos bañándonos y Jorge ha visto unas aletas a lo lejos, como a unos 300m, y hemos pensado que eran delfines, pero tampoco nos hemos parado a pensar mucho en ello. Y más tarde, mirando un mapa, nos hemos enterado de que aquella zona en la que habíamos visto las aletas era la zona de avistamiento de tiburones! Allí donde van las barcas de los tours a ver y a hacer snorkel con tiburones, así que no parece que sean peligrosos.

En el momento de la tormenta, que ha durado muy poco pero ha caído mucha agua, nos hemos metido al chiringuito a comer para hacer tiempo. Estábamos tan agusto que hemos pasado casi 4 horas allí charlando antes de retomar el camino. Y hemos visto un varano!

Segunda parada, Loh Moo Dee Bay, una playa de palmeras altísimas, agua clarísima, arena blanquísima y más lisa que un plato, una gozada vamos! Hemos aprovechado para hacer un pequeño entrenamiento y después, al agua!

Cuando ya se había puesto el sol (se nos ha hecho un poco tarde), hemos puesto rumbo de vuelta al pueblo, sin problemas porque había farolas por los caminos. De vuelta hemos pasado por Long Beach, una playa bastante grande llena de cabañas para turistas y varios restaurantes también.

A todas estas playas se puede ir andando sin problema sin necesidad de contratar un bote y además tampoco es mucha distancia, la vuelta desde el punto más alejado hasta el pueblo nos ha llevado una media hora.

Por la noche, después de cenar en uno de los muchos restaurantes que hay por aquí, hemos ido a dar una vuelta por Loh Dalum Bay, la playa en la que estuvimos ayer que está en el mismo pueblo, y donde tienen lugar la mayoría de las fiestas nocturnas de la isla, que no son pocas. Unas discotecas muy peculiares en plena playa en las que había espectáculos con fuego y concursos de saltar a la comba.