Aprovechando nuestra estancia en Candás este verano, tuvimos que hacer la obligada visita al que dicen que es el pueblo más bonito de Asturias: Cudillero.
A media hora de Avilés en dirección hacia Galicia, esta pequeña pero abarrotada localidad se encuentra construida entre dos inclinadísimas laderas en las que ya no cabe una casa más, pero es que además con el buen tiempo y la temporada alta de turismo la población se multiplica exponencialmente y en sus estrechas calles solo hay sitio para turistas y mesas de restaurante, en los que si queréis comer, habréis de esperar un buen rato (venid pronto para pedir mesa).
No solo es su emplazamiento lo que cautiva, sino también sus pintorescas casas de colores, muy bien conservadas en su mayoría. Gracias a todo ello, de hecho, Cudillero fue galardonado hace unos años con el premio al Pueblo Ejemplar de Asturias.
Cudillero cuenta con su propio Free Tour, y junto a ese plan, perderos por las calles de este pueblecito es lo mejor que podéis hacer para disfrutarlo, pero aquí os dejo una lista de los puntos más interesantes de él, para que no os perdáis nada:
El puerto: por el que necesariamente pasaréis si habéis dejado el coche en su aparcamiento, cosa que os recomiendo, pues en el pueblo el tránsito de coches no solo está limitado, sino que es una completa locura conducir por allí. Dejando el coche en el parking del puerto podréis dar un pequeño paseo por la costa para llegar a Cudillero por abajo, y disfrutar desde el momento uno de su panorámica más bonita y más fotografiada.
La plaza de la Marina: el lugar más amplio de Cudillero que os dará la bienvenida nada más llegar, justo a la entrada tras cruzar el pequeño puente que separa el puerto del pueblo. En uno de sus laterales hay unas escaleras de piedra que suben al mirador del Baluarte, desde donde podréis observar el bullicio desde arriba.
Mirador de la Atalaya: en Cudillero hay varios miradores, y el de la Atalaya es el más alto. No se me ocurre mejor plan para hacer hambre (o bajar la comida) que subir hasta allí y disfrutar de las vistas de la localidad desde lo alto.
Capilla del Humilladero: algo más alejado del bullicio está lo que se trata del edificio más antiguo de Cudillero, construido en el siglo XIII, un templo medieval al que acudían los marineros en busca de protección y buena suerte.
¿Dónde comer en Cudillero?
Restaurantes hay por un tubo, y pienso que si la comida en alguno de ellos no fuese buena, ya habrían tenido que cerrar con tanta competencia. Así que creo que cualquier opción es buena. Sin embargo, os recomendaré aquel en el que comimos nosotros, pues además de una riquísima comida, el trato fue cercano y atento: Casa Mari. Yo además soy vegetariana, y una de sus especialidades era el arroz con verduras. ¡Buenísimo!
¿Qué ver en los alrededores de Cudillero?
Hay dos lugares que no os podéis perder:
La playa del Silencio, una de las mejores playas de Asturias según muchos, y es que estos 500 metros de playa en forma de concha están rodeados de unos preciosos acantilados que la protegen.
El cabo Vidio, el cual es el final de una corta ruta llamada Ruta de los Acantilados cuyas vistas merece la pena visitar. Es un paseo muy agradable y podéis rematar viendo la puesta de sol desde la punta del cabo, o bien desde el mirador del Sablón, un vértice en un acantilado con un banco donde sentarse y unas vistas espectaculares.
Sin duda uno de los spots más famosos de la Tierrina, y que tras 9 veranos subiendo al norte, ¡yo aún no había visitado!
Los Lagos de Covadonga se encuentran en el Parque Nacional de los Picos de Europa, siendo su situación totalmente privilegiada al estar rodeados de varios de los picos más altos de la cordillera.
Para llegar a ellos hay que dejar el coche en uno de los varios parkings que hay en la carretera que sube a los Lagos, ya que durante la época de mayor turismo (31 de mayo al 17 de octubre, Semana Santa y los puentes a lo largo del año) no es posible subir en coche particular a partir de las 8 de la mañana.
Tras dejar el coche en el parking, debéis comprar un ticket para el autobús que sube cada media hora desde las 8:30 (el último baja a las 20:30, excepto entre el 1 de octubre y el 11 de diciembre que lo hace a las 18:30), cuesta 9€ ida+vuelta y se venden tickets en los 4 parkings porque hay para en todos ellos. El trayecto goza de unas vistas increíbles y dura unos 30 minutos, pues la carretera es muy serpenteante y estrecha. Finaliza en el parking de los Lagos y a partir de ahí podréis caminar por los bien preparados senderos de piedras que hay en varias direcciones.
Las dos rutas más comunes son:
La ruta de los Lagos, de 5,7km, un sendero muy sencillo y circular que recorre el área pasando por el Lago Ercina y el Lago Enol. El paisaje es precioso.
La ruta de las minas de Buferrerase encuentra justo en medio de los dos lagos, por lo que es posible combinarlas. Aunque esta son 3km, no salen 8km de ruta total porque se acorta (esta es la que hicimos nosotros). Es súper chula, pues podéis pasar por dentro de los túneles que formaban la antigua mina.
Os recomiendo totalmente no saltaros la parada del Mirador del Príncipe de Asturias, porque es absolutamente espectacular. Una pradera inmensa de un intenso verde se extiende a lo lejos, uno de los puntos más bonitos de Asturias para mí, sin duda.
El Santuario de Covadonga
Visita también imprescindible que se encuentra en la misma carretera de los Lagos, a sus pies, y que sí se puede subir en coche pero depende cuándo vengáis, puede que no encontréis sitio para aparcar, así que una opción es, al bajar de los lagos, deteneros en la parada del Santuario y después de verlo bajar caminando al parking (el parking 3 no está muy lejos).
El santuario, dedicado a la Virgen de Covadonga, a la que llaman La Santina, conmemora la histórica Batalla de Covadonga que impidió a los árabes la conquista de Asturias gracias a Don Pelayo y sus tropas.
Además de la enorme iglesia es posible visitar la gruta donde, cuenta la leyenda, se apareció la Virgen a las tropas. Hoy en día en La Cuevona se erige una pequeña capilla con una virgen, y la entrada es gratuita. Para acceder a ella hay que recorrer una larga y empinada escalinata, en cuyo recorrido se pueden observar los sepulcros que contienen los restos de don Pelayo, su mujer y su hermana, así como el de Alfonso I.
Si preferís algo 100% cómodo, podéis contratar una excursión guiada a los Lagos de Covadonga, que parte desde Cangas de Onís, en la que os suben, os bajan y os guían por arriba.
Nueva cima tachada de la lista del reto CIMASxPROVINCIAS. Esta vez nos hemos venido hasta la parte oriental de Sierra Nevada, la cual pertenece a la provincia de Almería y donde se encuentra su pico más alto: el Chullo, a 2611m de altitud.
La ruta clásica es bastante corta, pues partiendo desde el Puerto de la Ragua (cerca del pueblo granadino de La Calahorra) son solo 4km de ida hasta el pico (se vuelve por el mismo sitio), por un sendero bien marcado y completamente despejado de árboles, y desde cuyo inicio (apenas avanzando 300 metros) ya se divisa el Chullo a lo lejos.
Existe una ruta combinada con el sendero que parte también del Puerto y que llega hasta la LagunillaSeca, de unos 7km de ida/vuelta, que mucha gente opta por realizar, pues la ruta al Chullo se convierte entonces en una circular con 15km totales (aproximadamente) en vez de solo 8. Os la dejo por aquí, aunque parece sencillo, simplemente hay que llegar al camino de la Lagunilla una vez lleguéis al Chullo.
Nosotros hemos optado por la versión clásica y corta, ya que íbamos en familia, y además que sea corta no quita que sea fácil: en los 4km de subida se ascienden 600 verticales, pues el inicio está a 2000m. Eso convierte la ruta en un ascenso sin tregua que además no es constante, hay algunos puntos en los que llanea un pelín, y por lo tanto los metros se acumulan en repechos que probablemente superen los 15º de pendiente. Aún así, como el sendero es fácil de transitar, creo que con una mínima forma física, cada uno al ritmo que considere, puede realizar la ruta.
La ruta goza de unas buenas vistas durante todo el camino, pues con todo despejado puede verse Sierra Nevada y el Mulhacén a la derecha, la Sierra de Filabres con Calar Alto a la izquierda, y ya desde la cima, podréis divisar incluso el mar, si la meteorología respeta.
Hemos hecho esta ruta en verano, en pleno agosto y sin madrugar, y la temperatura se ha portado: hemos comenzado con unos 24º y en el pico, con el viento soplando fuerte, hemos usado una sudadera fina durante la parada para comer. En invierno también es posible hacerla, de hecho la mayor parte de las personas que la han hecho en Wikiloc lo han hecho en invierno, y es más, el puerto donde hemos dejado el coche tiene un par de casonas que ahora estaban totalmente cerradas pero tiene pinta de que en invierno sí es un lugar más concurrido, pues alquilan material de nieve. Desde allí parten numerosas rutas a distintos picos, todas señalizadas desde allí con carteles y un gran mapa.
La bajada tiene tela, así que os recomiendo no olvidar unos palos para quitarle peso a las rodillas. Si la hacéis, dejadme un comentario😊
Respuesta corta: sí y no. Respuesta larga… ¡sigue leyendo!
Malé es la capital de Maldivas, un conjunto de atolones formado por 1196 islas y probablemente el destino de viaje más exclusivo del planeta (aquí puedes leer todo lo que necesitas saber para viajar a Maldivas).
Maldivas es sinónimo de playas paradisiacas de arena blanca, agua turquesa, palmeras, hotelazos con salida al mar y lujo. Pero nada de eso es sinónimo de la ciudad en la que vive la mayoría de los maldivos y que a día de hoy es la localidad más densamente poblada del mundo: Malé es un verdadero caos, una urbe donde no cabe un alfiler más, y que vive sirviendo al turismo que la rodea. A pesar de sus casi 6km2de superficie (de lejos la isla más grande de Maldivas), alberga a 133.000 personas.
Sé que no os la estoy pintando nada bien, pero lo cierto es que si tenéis un hueco libre en vuestro viaje a Maldivas, ya sea al llegar o al iros, os animo realmente a que recorráis sus calles. En Malé podéis vivir la realidad de la vida de los maldivos, que nada tiene que ver con paseos bajo las palmeras y vida junto al agua azul. Sumergirse en la cultura del país que uno visita me parece siempre algo obligado, y aquí no iba a ser menos.
Malé no se constituyó realmente como ciudad hasta mediados del siglo XX. De hecho, en la década de 1920 la población en de 5000 habitantes, y gran parte de la isla estaba cubierta por selva.
El crecimiento comenzó con la modernización de la década de 1930 y con la llegada del turismo en 1975 hizo el boom del crecimiento. Poco después llegó a sus topes de población y tuvieron que extender el área de la ciudad de manera artificial hasta el límite posible. Otro acontecimiento que aumentó su población aún más fue el tsunami de 2004, que destrozó por completo varias islas: sus pobladores se mudaron a Malé y muchos de ellos no volvieron jamás a sus orígenes.
¿Qué ver en Malé?
Dado su diminuto tamaño, en unas 3 horas podréis recorrerla de arriba abajo visitando todos los lugares que os voy a mencionar. Mi consejo es que si llegáis en avión tarde, hagáis una noche en Malé y aprovechéis la mañana siguiente en verla, o bien a la vuelta, si vuestro avión sale pronto por la mañana, en vez de volver ese mismo día de vuestra isla pegándoos el madrugón del siglo, volváis un día antes y hagáis noche en Malé (es lo que hicimos nosotros al volver de Thinadhoo).
Monumento al tsunami: el famoso tsunami de 2004 azotó las Maldivas, como os he contado, y dos tercios de Maldivas quedó bajo el agua. Este monumento, que no se encuentra en demasiado buen estado de conservación, es un homenaje a todos los afectados. Las esferas que hay en él representan los 20 atolones que componen el país, y las varillas, un total de 106, representan cada una de las personas que falleció por la catástrofe.
Rasfannu Artificial Beach: curiosamente esta, junto con Velingadu (justo al otro lado de la isla), son las únicas dos playas de Malé, y son artificiales. No está permitido bañarse en bikini (recordad que Maldivas es un país musulmán).
Dhathuruveringe Market: entramos aquí pensando que era el mercado local, y lo cierto es que resultó ser mejor. Este lugar con encanto es el mercado donde van a comprar sus víveres los locales, y en él hay un montón de coloridos puestos de frutas, verduras, especias…
Fish Market: igual da un poquito de impresión porque quizás falte algo de higiene por allí, pero es la lonja de pescado principal de la ciudad y allí llega todo lo que se pesca cada día.
Local Market: la verda es que nos gustó menos que el Dhathuruveringe, al que entramos pensando que era el mercado local. Es muy similar pero más pequeño y menos colorido.
GranMezquita del Viernes: es sin duda el lugar más bonito de Malé, sustituye a la antigua, de la que os hablo en el punto 9, y fue construida en 1984 gracias a la financiación de los países del Golfo, Pakistán, Brunei y Malasia. Este enorme edificio blanco y su cúpula dorada fue hasta 2018 la mezquita más grande del país, y se puede visitar de 9:00 a 17:00 siempre en pantalón largo (mujeres falda larga o vestido) y sin mostrar los hombros.
Sultan Park: es como un oasis en medio del caos. Un precioso parque justo a la salida de la mezquita donde apenas se escucha el ruido de un motor y siempre está lleno de familias con niños disfrutando a la sombra de los árboles.
Antigua Mezquita del Viernes: fue construida en 1656 y se trata de la mezquita más antigua del país, junto a la que se puede divisar la torre azul del minarete construida pocos años después, y también un cementerio musulman. Es lo único en la ciudad que parece realmente «antiguo» y la verdad es que nos impresionó mucho, no os lo podéis perder. A la mezquita no se puede entrar, pero al recinto abierto sí (vestidos con pantalón largo y sin enseñar los hombros, pero uno de nosotros no iba así y al no haber realmente nadie, pasamos y nadie nos dijo nada).
Mezquita Rey Salman: esta enorme mezquita es desde su construcción en 2021 la más grande de Malé y de Maldivas (un dato que no está actualizado en otros blogs, según he podido comprobar😏). Su enorme cúpula azul ya llama la atención desde el mismo aeropuerto, que se encuentra en la isla de enfrente, y tiene la capacidad para albergar nada menos que a 10.000 personas. Se comenzó a construir en 2018 y aunque se quería inaugurar en 2021, se retrasó porque la estructura aún estaba inacabada. Al parecer a día de hoy está en uso, pero no se ha inaugurado oficialmente porque sigue sin acabarse.
Lo que nos pareció muy curioso es que los pocos turistas con los que nos cruzamos (2 o 3 grupos de 2-4 personas) iban todos acompañados por un local que parecía que les estaba haciendo una visita guiada. No os miento cuando os digo que no vimos a ningún occidental solo. Así que si queréis optar por esa opción (me parece bastante interesante que alguien de allí os cuente los datos y la historia de los lugares que visitáis) podéis reservar untour privado de 3 horas por Malé aquí. Civitatis siempre es una garantía de calidad, la verdad.
¿Dónde dormir en Malé?
Nosotros nos alojamos en el Manhattan Business Hotel, en la costa sur de la isla. Justo en el lado contrario de la zona donde se encuentran la mayoría de los lugares que os he mencionado, pero a solo 10 minutos andando de allí. En Malé no hay nada que esté lejos.
El hotel está genial: todo súper nuevo, habitaciones amplias y muy agradables, y la atención, como en cualquier sitio aquí en maldivas, inmejorable. Ellos mismos se ofrecen a recogerte en el aeropuerto y/o llevarte (lo que corresponda) sin coste adicional, y si leéis esto y aún necesitáis una PCR, basta con que lo pidáis en recepción y un par de horas después se presentará allí un enfermero.
El precio fue de 122€ por una habitación doble con desayuno buffet incluido (el cual tampoco era espectacular, la verdad). No me parece muy económico pero sí acorde al nivel del hotel y sobre todo por debajo de la media de los hoteles similares que pude encontrar por los buscadores.
La diminuta isla de Thinadhoo es una de las 1196 islas de Maldivas y una de las solo 289 que están habitadas. Pertenece al grupo de 202 islas habitadas por locales (las otras 87 son islas privadas en las que solo hay un hotel de lujo) y se encuentra en el atolón Vaavu (en el mapa que os dejo abajo equivale a lo que llaman Felidhoo Atoll, pues Felidhoo es la isla más grande del atolón), el segundo por debajo del atolón de Male, la capital del país. Cuidado no confundirla con la isla de Thinadhoo del atolón Huvadhu, muchísimo más al sur del país; nuestra Thinadhoo se encuentra a solo 75km de distancia de la capital.
Las distancias por el mar engañan, y esos 75km de distancia se convierten en 1h30 de trayecto en lancha rápida, que es el vehículo con el que llegaréis a la isla (a no ser que contratéis un hidroavión – todo esto lo explico en el post con toda la info sobre Maldivas), y ojo, que si no hace un buen día, las aguas pueden estar bastante revueltas y el viaje se hace un poco desagradable.
Vaavu es el atolón menos densamente poblado de Maldivas, y es conocido porque en general hay menos gente (locales y turistas) en ellos que en otras partes del país, al estar mucho menos explotado. Dicen, además, que es uno de los mejores lugares para pescar (es la segunda ocupación principal de los locales por detrás del turismo) y bucear. La barrera de coral Fotteyho Falhu se encuentra en Vaavu y es una de las barreras continuas más largas del mundo.
Thinadhoo, con sus 600m de largo y 200m de ancho, es la menor de las 5 islas habitadas del atolón (de un total de 19 islas), y su población, aunque oficialmente asciende a 73 personas, la realidad es que de forma permanente viven unas 40.
La isla, al ser local, tenía ciertas restricciones: solo se puede usar bikini en la bikini Beach, pero teniendo en cuenta de que la isla mide 600m, que la playa tenía 500m y que está a 5 minutos del hotel, tampoco es tan grave (la zona de playa que está justo frente al hotel no es de bikini). Lo que tampoco sepuede encontrar alcohol, pues los musulmanes lo tienen prohibido.
El hotel
A pesar de su reducido tamaño, en Thinadhoo hay nada menos que 5 hoteles, aunque no de tipo resort sino más pequeños, y en mi opinión, con mucho más encanto: por ejemplo, el Thari Fushi Maldives está construido con palos, y el EcoBoo con bambú, ambos súper especiales.
Nosotros nos alojamos en el Plumeria Maldives, el hotel de mayor tamaño y con más servicios: habitaciones estándar, con vistas al mar y suites con jardín junto al mar (la nuestra era de estas), piscina, gimnasio, spa y un gran comedor con buffet libre en todas las comidas. Y el precio, de risa. Estuvimos 7 noches con pensión completa por 500€ por persona, encantados y con una atención de 10.
Como os comentaba, había 3 tipos de habitaciones: la estándar (no os la recomiendo porque además de unas vistas sin más, están muy cerca del generador del hotel y son bastante ruidosas), la que tiene balcón con vistas al mar, y la suite con salida al jardín y a pie de playa. Las vistas son más bonitas desde la de balcón, pero son 60€ más cara por noche, cosa que creo que no merece la pena. La habitación con salida al jardín es muy poco luminosa (extremadamente poco para mi gusto) pero la decoración es muy chula, el jardín también y la playa a menos de 30 metros de distancia. Es la mejor opción en mi opinión.
Frente a las habitaciones hay una zona en la que se pueden ver tiburones y mantas cada día a las 18:30, pues les echan de comer sobras de pescado y vienen todos como locos. Son los tiburones nodriza, los mismo que los de las excursiones que os explico más abajo, que son inofensivos.
La playa
Como os contaba, es muy larga aunque no muy ancha, y menos cuando la marea está alta, pero es que realmente hay tan poca gente en la isla que hay espacio para todos. Hay hamacas de uso libre por todas partes y también varios toldos que encontraréis ocupados por turistas si vais a la playa más tarde de las 11.
En el extremo más lejano al hotel, quizás a unos 10 minutos andando, es la parte más salvaje y solitaria, donde parecerá que estáis solos en la isla, sin nadie alrededor y rodeados de vegetación y agua cristalina.
El pueblo
Para mí es lo que más encanto tenía de la isla, aunque llamarlo pueblo es un decir, pues apenas eran 4 calles. Pero era lo mejor porque en los típicos resorts con water villas de las islas privadas eso no lo hay, y esa es la vida real de las Maldivas: unas cuantas callecitas de casas bajas donde vive toda la familia, inexistencia total de asfalto, pues todas las calles están «hechas» de arena de playa (sí, se puede vivir descalzo 24/7) una pequeña mezquita, una escuela, una comisaría, una cafetería y un ayuntamiento. Y la vida de los lugareños gira entorno al pequeño puerto, del que salen las embarcaciones de pesca, de excursiones para turistas y de speed boats a Male.
La selva
La playa y el pueblo ocupan, si acaso, un tercio de la isla. El resto es un frondoso bosque tropical que hace que a ratos pienses que estás en una isla desierta. Sí y no, porque un punto negativo es que hay un vertedero en medio, y no está en ningún tipo de recinto cerrado, sino que caminando por el sendero que rodea la isla, de repente aparece un montón gigantesco de basura maloliente de todo tipo. De reciclar ni hablemos, claro.
A pesar de esto, sigo recomendando totalmente la isla, pequeña, preciosa, tranquila y con ese aura de paz que me transmitía a cada minuto.
Excursiones desde Thinadhoo
Tanto en el hotel como en un pequeño local situado en la calle principal del pueblo hay excursiones disponibles, que son similares a las que se puede encontrar en cualquier lugar de maldivas: snorkel en arrecife, con delfines, con tortugas, con tiburones, cenas en barco, picnics en islas desiertas o en bancos de arena… hay para todos los gustos y colores.
Lo que no existe son excursiones a ver lugares de otras islas: realmente las islas de Maldivas son muy similares entre sí, y salvo en Male, no hay monumentos que ver, y tampoco lugares naturales que no vaya a haber en vuestra propia isla.
Nosotros solo hicimos el snorkel con tiburones, ya que visitamos Maldivas en julio (época de lluvias) y este tipo de excursiones se cancelan si no hace buen día. Así que, entre que fuimos retrasándolo y que se acumularon un par de días de lluvias por la mañana, al final no nos dio tiempo a hacer más que esa, la cual os cuento al detalle en este vídeo:
Las excursiones oscilan entre los 25 y los 60€, y las que son más especiales (bucear con el tiburón ballena o con delfines, por ejemplo) o combinan varias actividades en un mismo día, ascienden a 100-150€.
También hay una escuela de buceo de la famosa empresa PADI, en la que no solo podréis bucear sino también sacaros el título de aguas abiertas si no lo tenéis.
¿Cómo llegar a Thinadhoo?
No os quedará duda, pues todos los hoteles tienen servicio de traslado desde y hasta el aeropuerto, y todos dan por hecho que haréis uso de ello (no es gratis, cuesta unos 65€ por trayecto) a no ser que les indiquéis lo contrario. Mi recomendación es que lo utilicéis: es mil veces más rápido y cómodo. Os contactarán unos días antes de vuestro viaje para conocer el vuelo en el que llegáis.
La otra opción es tomar un ferry hasta la isla principal del atolón, Felidhoo, y de ahí otro a Thinadhoo, algo que cuesta menos de 5€ pero que os supondrá más de 5 horas (toda la info de ferrys aquí).
Espero que disfrutéis de Thinadhoo tanto como lo hicimos nosotros. ¡Un sueño de isla!
Recién regresados de nuestro viaje a Thinadhoo (Maldivas) vengo a contaros toda la info y detalles necesarios para que podáis organizar vuestro viaje al paraíso. Y es que al contrario de lo que piensan muchos, viajar a Maldivas no implica necesariamente dejarse un riñón en hoteles de lujo de 800€ la noche. En Maldivas hay de todo, y de hecho creo que alejarse un poco del extremo lujo de las water villas puede ser todo un acierto.
1. Documentación para viajar
Pasaporte: que no caduque en los 6 meses posteriores a las fechas de vuestro viaje.
Visado: no es necesario hacer ningún tipo de gestión. Al llegar a Maldivas, pasaréis por el control de pasaportes y os lo sellarán, permitiendo así que estéis hasta 30 días dentro del país.
Traveller declaration: simplemente deberéis rellenar este documento (desde el móvil mismo sirve) donde se pide información de los vuelos, isla y hotel en el que os alojaréis. Se genera un QR que os recomiendo guardar por si acaso, pero realmente no lo piden en ningún sitio, ya que se les debe quedar a ellos registrado en su base de datos.
COVID: ya sabéis que esta información puede cambiar, pero a fecha de agosto de 2022 no se necesita ninguna documentación para viajar a Maldivas. Ni vacuna, ni test ni ningún otro tipo de certificado.
2. Moneda e idioma
La moneda de Maldivas es la rufiyaa (pronunciado rufia y cuyas iniciales son MVR). 1€ equivale aproximadamente a 16MVR, aunque si queréis verlo exactamente en el momento en que leéis esto, podéis pinchar aquí.
De todas formas, en cualquier lugar aceptan también dólares para cobrar, y en casi todas partes es posible pagar con tarjeta. Nosotros no hicimos cambio de moneda, apenas 20€ porque queríamos tener unos billetes de recuerdo.
El idioma oficial es el maldivo o divehi, una mezcla y modificación a lo largo del tiempo del idioma que se habla en Sri Lanka (el país más cercano a Maldivas), pero lo cierto es que es un país bilingüe, prácticamente todo el mundo habla inglés perfectamente y en los colegios se enseña mucha materia en este idioma. También tienen conocimientos de árabe, pues es la lengua oficial de su religión.
3. Seguro de viaje
Maldivas es un país muy seguro desde el punto de vista de delincuencia callejera. En las islas es inexistente y en las ciudades grandes como Male prácticamente también.
En cuanto a vacunas obligatorias, ninguna lo es, y no hay especialmente riesgo de contraer ninguna enfermedad. Nosotros no nos pusimos y no conocemos a nadie que lo haya hecho, pero si es cierto que algunas organizaciones oficiales mencionan lo siguiente:
Lo que sí os recomiendo 100%, para viajar a Maldivas como a cualquier otro país, es contratar un seguro de salud, son extremadamente baratos para todo lo que cubren. Nunca se sabe qué puede pasar, y sinceramente me parece impensable no contratar algo así. Las hospitalizaciones o asistencias médicas en el extranjero suelen costar mucho, y de esta forma os aseguráis que en caso de que algo pase, aunque no sea grave, no tengáis que pagar nada y tengáis una buena atención.
Nosotros estuvimos 9 días en Maldivas y el seguro fue de 34€ por persona con IATI. Haciendo clic aquí debajo podéis entrar en la página de IATI y contratar el seguro con un 5% de descuento:
El horario oficial es el GMT +5, eso quiere decir que en invierno son 4 horas más que en España Peninsular y 3 horas más en verano.
Al ser un país muy cercano al ecuador, durante todo el año sale y se pone el sol prácticamente a la misma hora y hay 12 horas de luz (sale sobre las 6:30 y se pone sobre las 18:30), y ojo, porque esto quiere decir que los rayos de sol son muy agresivos. ¡Crema de factor 50 obligatoria!
Las temperaturas son muy parecidas todo el año, oscilando entre los 25 y los 30º tanto de día como de noche. Lo único que cambia es que de mayo a octubre es la temporada húmeda (llueve más) y de noviembre a abril es la temporadaseca (llueve menos). Aún así, puede llover en cualquier momento y cuando lo hace es durante períodos cortos de tiempo pero muy intensos.
La temporada alta para viajar a Maldivas es, por tanto, en la época seca, y es cuando os recomiendo viajar si os lo podéis permitir (nosotros solo podíamos ir en verano, y salvo un par de días, el resto no llovió, aunque sí estuvo nublado casi todo el tiempo). También los precios son algo más caros en la época seca y suele haber más turistas.
5. La sociedad maldiva
Étnicamente hablando, los maldivos son muy parecidos físicamente a los hindúes, pero a nivel cultural, debido a que el primer conquistador hace más de 1000 años fue un emir árabe, la religión oficial del país es el Islam. Es una sociedad muy religiosa, y de hecho hay normas que, a pesar de que el turismo es su principal fuente de ingresos, debe cumplir todo el mundo:
No es posible comprar bebidas alcohólicas.
No es posible utilizar bañador o bikini en las playas públicas, salvo las llamadas bikini beach, donde sí está permitido. En el resto, las mujeres deben ir cubiertas de arriba abajo, y los hombres con camiseta y pantalón por las rodillas.
Se suele pedir a los turistas que vistan respetando las normas musulmanas: las mujeres no deben enseñar más arriba de las rodillas ni tampoco los hombros, y los hombres prácticamente lo mismo. Si bien es cierto que nosotros no vestimos así la mayoría del tiempo (no teníamos ropa de esas características) y nadie nos dijo nada, y tampoco a la mayoría de turistas que nos cruzábamos.
Nada de esto es aplicable a las islas privadas (aquellas en las que solo hay un hotel) sino a las que tiene población local.
6. Geografía de las Maldivas
Maldivas está compuesta por atolones, una cordillera volcánica que hace muchos millones de años quedó sumergida bajo el agua. En las crestas de los cráteres se fue acumulando coral, y esto es lo que dio lugar a las islas que hoy podemos visitar, motivo por el cual son tantas y tan sumamente pequeñas.
En total, 26 atolones y 1190 islas, de las cuales solo 202 están habitadas por población local, y 87 de ellas están compradas o alquiladas por empresas hoteleras y toda la isla es un único hotel. El resto son tan pequeñas o tan remotas que no permiten ser habitadas de manera permanente. Nuestra isla, Thinadhoo, medía 600 metros de largo y 200 de ancho, y Male (la capital) son tan solo 5,6km2.
La altitud media de las Maldivas es de 1,5msnm, y su «cima» más alta se encuentra a 2,5m. Esto la convierte en el país más plano del mundo, y desgraciadamente el que probablemente no exista para el año 2100 si las predicciones con respecto al cambio climático se cumplen.
El porqué de sus aguas cristalinas es la arena blanca gracias al coral por el que están compuestas, pero una curiosidad es que aproximadamente el 50% del coral es en realidad excremento de pez loro, que come coral y al expulsarlo genera una sustancia muy parecida a la arena. ¡Un solo pez puede generar una tonelada de «arena» al año!
7. Alojamientos
Hay dos formas claras de vivir las Maldivas:
En un lujoso y caro resort en una isla privada, cuyos precios no bajan de 500-600€ la noche (los más baratos) y hasta incluso 5000€ la noche los más elitistas.
En un hotel en una isla pública, cuyo nivel de comodidades y lujo varían muchísimo, y en consecuencia sus precios.
Es posible alojarse en Maldivas por menos de 30€ por persona y noche, ¡sí! pero lo que hicimos nosotros fue alojarnos en un buen hotel (lo que sería un 4 o incluso 5* en España) en Thinadhoo, una isla con 40 habitantes locales (aunque unos 200 empadronados) en la que había otros 3 hoteles más, pero que prácticamente teníamos para nosotros. Así, a ojo, podría haber allí, en total… unos 120 turistas más. Fue una pasada, porque aunque la isla era enana, dos tercios de ella eran pura selva inhabitada, así que parecía que estábamos en una isla desierta y a la vez teníamos todas las comodidades.
Mis recomendaciones son las siguientes:
Que, allí donde vayáis, contratéis el régimen de pensión completa, pues salvo en las islas grandes, no hay realmente restaurantes donde comer, sí quizás alguna cafetería.
Que busquéis en comparadores (como por ejemplo Booking.com) donde podréis elegir el hotel en base a vuestro presupuesto, fotos, y sobre todo opiniones de otros viajeros.
¡OJO! A los precios de los hoteles hay que sumarle el precio del transporte hasta la isla, y esto es algo que puede encarecer muchísimo, pues el transporte es privado (lo gestiona el hotel) y si vuestra isla está lejos de Male, deberéis ir en hidroavión (con un coste de 300€ por persona y trayecto). Si está más cerca, podréis ir en lancha rápida, cuyo precio varía, pero ronda los 60€ por trayecto.
Nosotros nos alojamos en el Plumeria Maldives, en la isla de Thinadhoo (atolón Vaavu) y nos costó 1000€ en una habitación junto a la playa y en régimen de pensión completa, para 2 personas. 500€ por persona 7 noches de hotel y 3 comidas de buffet al día, en un hotel enorme, precioso y a 15 segundos del mar. ¡Una pasada!
8. Desplazamientos
Llegar a Maldivas se hace, evidentemente, en avión, debiendo hacer siempre una escala al no existir vuelos directos desde España y casi ningún otro país europeo. Lo mejor es hacer escala en Dubai o en Doha, y el total del viaje serán (si las escalas son cortas) unas 14-15 horas hasta llegar a Male, la capital.
Desde allí, hay 3 formas de desplazarse a otras islas:
Ferry público: no lo utilizan apenas turistas, pues a no ser que vuestra isla esté muy cerca, el tiempo invertido en el trayecto pueden ser muchas horas. Por ejemplo, nuestra isla estaba a 60km y hubiésemos tardado 5h30 en llegar en ferry. En cualquier caso, existen y son extremadamente baratos, así que os dejo aquí la web de la compañía para que podáis consultar los trayectos disponibles.
Speed boat: es las más económica de las dos formas de desplazamiento privadas por Maldivas. Como os decía antes, lo gestiona el hotel (cuando reservéis y/o cuando se acerque la fecha de vuestro viaje, os pedirán el número de vuelo y hora de llegada para ir a buscaros) y si la distancia a la isla lo permite, os vendrán a buscar en este tipo de lanchas rápidas. Mi recomendación es que, si vais con presupuesto, elijáis una isla que permita este tipo de desplazamiento. Depende de la distancia, pero puede costar entre 60 y 90€.
Hidroavión: es la forma más cómoda y rápida de llegar, pero también la más cara (unos 300€). La verdad es que ni nos la planteábamos, pero cuando llegamos a Male estaba lloviendo y nos pilló una tormenta en el mar dentro del barco, y tuvimos tan mala experiencia que de no ser porque el día de vuelta salió espléndidamente soleado, nos hubiésemos planteado volver en avión. ¡Qué mal lo pasamos! Si os mareáis en el mar, no olvidéis biodramina.
Aunque el transporte privado lo gestiona el hotel, también podéis consultar precios o bien gestionarlo vosotros en este enlace.
9. ¿Qué se hace en las Maldivas?
Relajarse hasta niveles insospechados. Es el viaje perfecto para desconectar al máximo, para vivir descalzo, ir de la tumbona al agua, de agua a la hamaca, de la hamaca al chillout, ¡y fluir!
Pero si queréis actividad, también la hay: en todos los hoteles e islas se ofrecen excursiones de snorkel, buceo, picnics en otras islas, cenas en barco… para todos los gustos y aficiones.
Nosotros hicimos snorkel con tiburones y ¡qué pasada!
Lo que no tiene mucho sentido es ir a hacer turismo a otras islas: todas son del mismo estilo, y salvo en Male, que sí hay alguna cosa que ver, no hay excursiones de unas islas a otras porque no hay nada que ofrecer que no lo haya en tu propia isla. Además, estaréis tan a gusto en vuestra burbuja paradisiaca que ni os apetecerá.
10. Otros datos de interés
Gastronomía: con gran influencia hindú, así que cuidado con el picante si no os gusta. Claro está que en los hoteles la comida es bastante internacional, así que no tendréis problema.
Lo que no puede faltar en la maleta: antimosquitos, alguna sudadera (tienen a poner el aire bastante fresco en los interiores) y un pantalón largo si quieres entrar en la Gran Mezquita de Male.
¿Mejor una isla privada o pública? En mi opinión, mejor pública, es donde realmente podréis conocer gente de allí, un lugar más auténtico, más animado y donde habrá más planes interesantes. Las islitas maldivas tienen mucho encanto, una isla privada es algo totalmente artificial (y bonito, claro que sí). Mucha gente opta por pasar unos días en una pública y algún otro en un resort privado.
Si vais a comprar algo, podéis regatear. Es típico aquí.
Visitar Male: si vuestro vuelo de vuelta sale por la mañana, mi recomendación es que paséis esa última noche en Male para ir sin agobios al aeropuerto. De esta forma podéis dar un paseo por Male, una ciudad nada bonita pero así al menos vivís de cerca una horas la realidad de Maldivas. En 3 horas podéis recorrer toda la isla y sus principales puntos de interés.
Espero que esta info os sea útil, y si tenéis cualquier duda, os leo en comentarios. Aquí os dejo un vídeo de nuestro viaje:
Día 2 de nuestra escapada veraniega a Asturias (este año estamos alojados en Candás) y dado que hoy no teníamos coche, hemos decidido echar a caminar bordeando los acantilados, un paseo muy chulo aunque con muchas cuestas, hasta llegar a Luanco, un pueblo a 5km de Candás (en dirección Avilés), cerca del Cabo Peñas, el punto más septentrional de Asturias. La vuelta también la hemos hecho caminando, pero existe un autobús de línea que conecta ambas localidades y que pasa cada media hora.
Esta localidad, de las más grandes y animadas de la zona, tiene el típico aire y encanto de los pueblos costeros asturianos, además de una de las mejores playas de esta parte de la costa, por lo que abundan las urbanizaciones de veraneo, además de que son muchos los que vienen en coche hasta aquí para pasar el día en la playa, que como no podía ser de otra manera en pleno agosto, está abarrotada.
¿Qué ver en Luanco?
Museo Marítimo de Asturias: el mar marcó la historia de Luanco, que se hizo grande gracias a la captura de ballenas y posteriormente de bonito, xarda y marisco. Hubo tanto movimiento en el puerto que comenzaron a conservar el pescado en salazón, naciendo así la época dorada de las conserveras en la región. Este museo hace homenaje a todo ello y además es uno de los primeros museos de España, abierto en 1948.
Playa de la Ribera: No es la playa para el ocio, ya que cuando la marea sube, desaparece, así que está más destinada a la pesca. Es aquí donde traían las ballenas tras ser capturadas.
Isla del Carmen: se ve justo desde la playa, una pequeña ermita que con la marea alta queda rodeada de agua. Fue construida por Santos del Río en 1701 en honor a la Virgen del Carmen, que vivió allí el resto de su vida como un ermitaño.
Torre del Reloj y el casco antiguo: esta torre y sus alrededores (numerosas casitas de colores) fue el epicentro de la vida en la villa desde 1705, toda una revolución al tener que dejar de orientarse p0or la posición del sol o la altura de las mareas. Durante tantos años, a parte de relo fue polvorín, almacén municipal y cárcel.
Iglesia de Santa María: no es la iglesia primitiva, sino que sustituye a la anterior, debido a que la población de Luanco creció tantísimo que en 1730 tuvieron que construir una más grande.
Playa de Luanco: esta sí es la playa para relajarse y bañarse (si no eres friolero), muy amplia y con buena arena, algo que no abunda en la costa cantábrica.
Puerto de Luanco: a parte de que es el lugar perfecto para dar un agradable paseo, en él hay una exposición que homenajea a las familias ancestrales y su trabajo en la villa.
Tal y como venimos haciendo desde hace años, el Paraíso Natural de España siempre merece una visita de rigor. Este verano hemos reservado unos cuantos días para venir a la parte occidental de Asturias, más concretamente a Candás, un pequeño pueblo a mitad de camino entre Gijón y Avilés, municipio que será nuestro «campamento base» y desde el que nos moveremos para ver diferentes lugares de sus alrededores.
Recorrerlo a pie es posible debido a su pequeño tamaño, ¡aunque ojo con las cuestas que se gastan aquí! Poco terreno llano hay a parte de la zona del puerto.
Hemos echado a caminar, para así ir descubriendo los lugares más emblemáticos de la localidad:
El ayuntamiento: alojado en una típica casa de indianos de finales del siglo XIX.
Iglesia de San Félix: El nombre le viene en honor de un mártir que era de Gerona, data del siglo X y fue donada por el Rey Fruela II y su esposa a la Santa Catedral de Oviedo.
La playa: se caracteriza por ser de los pocos tramos costeros de Asturias que no tiene protección medioambiental.
Museo de la Conserva de Candás: se encuentra en lo que antes fue el aljibe la fábrica de conservas y Sidra Bernardo Alfageme, y se trata de una exposición permanente de la ancestral industria conservera de Candás.
Parque de lesconserveres: nace como homenaje a las mujeres que trabajaron en la mencionada fábrica, y se le conocer popularmente con el Parque de Ojeda. En la plaza central, podrás encontrar una enorme explanada que sirve de lugar de celebración de muchas de las fiestas que se realizan en el pueblo, y también hay un pequeño jardín botánico.
El faro: construido en el año 1917 para sustituir una torre de luces situada a unos metros más abajo, en la actualidad el faro es la sede de la Banda de Gaitas de Candás, a la que a veces se puede ver ensayando allí mismo.
Ermita de San Antonio: tiene mucha historia, pues ante los sucesivos derrumbamientos del acantilado, que se encontraba a escasos 60 centímetros del borde, se decidió en el año 2011 por desmontar piedra a piedra y trasladarla a un lugar cercano, pero separada del acantilado.
Segunda cima de mi reto CIMASxPROVINCIAS conquistada, en esta ocasión he ascendido hasta el techo de la Provincia de Guadalajara: el Pico del Lobo, a 2274m de altitud en plena Sierra de Ayllón y haciendo frontera con la provincia de Segovia.
De hecho, el punto de partida es la estación de esquí de La Pinilla, en el municipio segoviano de Cerezo de Abajo, bien comunicado con la autovía A1 (solo he tardado 1 hora desde Madrid).
Al ser verano, no hay ningún problema para aparcar allí, a pesar de que en estas épocas sin nieve esta zona es el paraíso de los muchos ciclistas, pues aquí se encuentra La Pinilla Bike Park, compuesta por numerosos caminos para hacer acrobacias con la BTT.
La ruta hacia el Pico del Lobo que he elegido es la circular (en sentido contrario a las agujas del reloj), subiendo por el Collado del Aventadero y bajando por las pistas de esquí.
Los primeros 3km son muy inclinados, comienzan en las urbanizaciones a la izquierda de la estación de esquí, y discurren por un frondoso bosque de pinos, por un sendero bien marcado, pero hay que estar atentos porque se bifurca varias veces debido a que hay caminos para descenso de bicis por allí. Siguiendo la ruta de Wikiloc no tiene ningún tipo de pérdida.
Pasados unos 2,5km los árboles casi desaparecen y ya se puede ver una espectacular panorámica de la provincia de Segovia mientras se recorren los 500m restantes hasta el Cerro del Aventadero, punto en el que se alcanza la cresta de la montaña y desde donde se ve Guadalajara a un lado y Segovia al otro. Desde aquí hay que continuar 2km más hacia la derecha, siguiendo la dirección que marca el cartel hasta el Pico del Lobo. Una vez superado el Collado del Aventadero, la cima se ve perfectamente a lo lejos, incluido el feísimo edificio en ruinas junto a ella…
Y finalmente, 5km de ruta y 550m de desnivel después, ¡llegamos a la cima de Guadalajara, el Pico del Lobo, a 2274m de altitud!
Para continuar la ruta de forma circular, hay que seguir en la misma dirección que traíamos, pasando junto al Alto de las Mesas, que aprovechamos para subir también, ya que estaba muy muy cerca.
Después se continúa casi llano hasta llegar a la altura de las pistas de esquí, y a partir de aquí la bajada es un poco libre: podéis hacerla por las pistas (muy inclinado y nada agradable, en mi opinión), o por los caminos que van haciendo rodeos (más largo pero mucho más agradable). Yo hice una combinación de las dos, pero me parece que es mejor bajar por los caminos.
En el último tramo tomé el camino bajo el telesilla que sí está operativo en verano, y este sí que no os lo recomiendo, pues además de ser muy inclinado, discurre junto a los senderos de las bicis y hace que haya que ir pendiente de que en los cruces no pasase ninguna (llevan mucha velocidad).
Tras otros 5km aproximadamente, llegamos a la meta y cerramos el círculo: en total 10,4km de ruta con788m de desnivel. Exigente en algunas partes de la subida, pero con paciencia es posible hacerla estando mínimamente en forma. ¡Muy recomendable!
¡Primer hito de mi reto CIMASxPROVINCIAS conseguido! Y técnicamente no es un logro, sino dos, pues la cumbre de Peñalara es considerada tanto el punto más alto de Madrid como el de Segovia, al ser éste justo la frontera entre ambas provincias.
Hace unos años ya hice una pequeña ruta a las Lagunas de Peñalara, algo muy típico que todo madrileño ha hecho alguna vez por ser una ruta corta y muy sencilla, a la par que bonita.
Esta vez elegí otro camino, partiendo también del Puerto de Cotos, y realicé una ruta circular en sentido contrario a las agujas del reloj, sentido que implica que el primer punto destacado de la ruta es ya la Cumbre de Peñalara, a 2428m de altitud.
El camino está perfectamente señalizado, habiendo varios caminos que se cruzan y en los cuales hay que seguir siempre las indicaciones hacia la cima de la montaña, que se encuentra a unos 5,5km desde el parking del Puerto de Cotos.
Una vez arriba, en lugar de bajar por el mismo sitio, lo que hice fue continuar en dirección al Risco de los Claveles (gracioso nombre, teniendo en cuenta de que se trata de una vertiginosa cresta en la que hay que avanzar de roca en roca). La ruta que estaba siguiendo marcaba dirección hasta el final del risco, hasta bajar a la Laguna de los Claveles, pero en determinado momento (no sé si quizás porque me desvié del “camino” o porque iba por el lado contrario de la cresta al que debería) llegué a ver demasiado complicado el avance, por lo que en este punto decidí descender hasta “tierra firme” de piedra en piedra.
Finalmente llegué de nuevo al sendero que conecta las Lagunas de Peñalara, y en ese punto solo tenía que seguirlo hasta llegar, pocos kilómetros después, a la Laguna Grande de Peñalara.
Desde aquí, un camino de vuelta de unos 3km, fácil y con poco desnivel, hasta llegar de nuevo al parking, y fin de la ruta.
En total, unos 12km con 640m de desnivel. La primera parte hasta la cumbre, en constante subida, la bajada desde el Risco de los Claveles bastante incómoda (de haberlo sabido me la hubiese ahorrado, la verdad), y desde bajar de allí, sencillo y casi llano.