Valles del Oso (Asturias): La Senda del Oso

Disfrutando estamos, por primera vez en mucho tiempo, de salir de casa un puente. Parece que la vida vuelve a la normalidad y las restricciones son historia.

Desde hace mucho tiempo, Asturias merece una visita anual, y en este 2021 también hemos cumplido. En esta ocasión, el rincón del paraíso natural elegido ha sido Villanueva, una aldea en la llamada Mancomunidad Valles del Oso (compuesta por Proaza, Quirós, Santo Adriano y Teverga) en el interior de la provincia asturiana y a unos 30km de Oviedo.

Lo cierto es que el entorno es idílico: un valle completamente verde y rodeado de altas montañas, con más senderos que personas por metro cuadrado y mucha, mucha paz.

La principal atracción aquí es la Senda del Oso, y es ahí donde hemos ido hoy (aunque hay muchas más cosas que hacer, que os iré contando en los próximos días).

Se trata de una Vía Verde (una antigua vía de ferrocarril) que recorre todo el valle. Aunque en un principio, hace años, su longitud era más reducida, con el tiempo se ha ido ampliando e incluso bifurcando, y actualmente cuenta con más de 40km lineales. El recorrido tiene forma de Y, con inicio en el pueblo de Tuñón, un extremo en Cueva Huerta (Teverga) y otro extremo de la bifurcación en Ricao (Quirós). Tuñón – Teverga son 29km, mientras que Tuñón – Ricao son 30km. Sabiendo esto, está claro que caminar es una opción no elegible para la mayoría.

La Senda del Oso a pie

La ruta, prácticamente llana, discurre paralela al río Trubia, y también a la carretera. Esto quiere decir que no hay solo un punto de entrada y salida, sino muchos de ellos cada pocos kilómetros, haciendo así que la caminata sea todo lo corta o larga que prefiráis.

Dicho esto, los lugares más interesantes, que os harán decidir dónde parar, son:

  • El cercado del oso: a la altura de Proaza, se encuentra aquello que da nombre a la senda, unos cercados en los que se encuentran dos osos pertenecientes a la Asociación del Oso de Asturias, y que viven aquí porque por circunstancias no pudieron adaptarse a la vida salvaje.
  • El desfiladero de Valdecerezales (Entrago): es la parte más llamativa del recorrido, pues allí se observan las paredes más altas y verticales de toda la ruta.
  • Embalse de Valdemurio (Las Agüeras): una zona mucho más abierta y en la parte contraria de la Y con respecto al desfiladero, pero pertenece a la comarca asturiana con más biodiversidad de fauna y de flora. Y teniendo en cuenta de la Comunidad que estamos hablando, ¡eso es mucho decir!

La mejor opción si hacéis la ruta caminando es elegir un tramo, ir avanzando con el coche hacia los diferentes pueblos, o como tercera opción, hacer toda la ruta pero por etapas, como el Camino de Santiago.

La Senda del Oso en bicicleta

Esta es la segunda opción, y probablemente la más popular. En muchos de los pueblos (sobre todo de los extremos de la ruta) existen empresas de alquiler de bicicletas, y dada la anchura y perfil del camino, hacer una tirada en bici es muy recomendable.

La mayoría de las empresas ofrecen llevarte de un extremo a otro en coche, para hacer solo la bajada. Es una opción, pero no la que elegiríamos nosotros 😉. Los precios oscilan entre los 15€ (alquiler normal) y los 25€ (si te recogen o te llevan a uno de los extremos.

Nosotros elegimos la opción a pie, partiendo de Tuñón, hasta llegar a los osos, que hizo un total de 11,5km muy cómodos y disfrutados, en un entorno espectacular.

¿Queréis más planes en los Valles del Oso? Echad un vistazo a esta otra entrada: Valles del Oso (Asturias): más allá de la famosa senda

San Sebastián, Donosti para los amigos

San Sebastián, esa ciudad gipuzkoana con fuerte personalidad, es una de mis favoritas en el País Vasco (junto a sus hermanos pequeños Zumaia, Getaria y Zarauz).

A solo 20km de la frontera con Francia, San Sebastián es la capital de Gipuzkoa, una de las ciudades más turísticas del norte de España (y también una de mis favoritas), y también una de las mejores para vivir, según las estadísticas. Yo he tenido la suerte de visitarla varias veces en los últimos años, así que hoy os traigo una recopilación de los mejores lugares que visitar en ella, que si tuviera que definirla con una palabra, sería «elegancia».

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Playa de la Concha

Probablemente la mejor playa urbana no solo de España, sino de Europa. Tiene 1300 metros hasta su frontera con la Playa de Ondarreta. El paseo marítimo que podemos comenzarlo, por ejemplo, en el consistorio municipal (el viejo casino) o en el propio puerto se caracteriza por su elegancia medida en los blancos de la barandilla y las más de 100 farolas (todas ellas diferentes, por cierto) . Son exponentes del modernismo y la elegancia que a comienzos del siglo XX comenzaba a dibujar una ciudad cuya fama ya traspasaba fronteras.

Gracias a su amplitud y su arena, la playa se usa en todas la épocas del año. En invierno es común ver a deportistas corriendo o incluso surferos soportando las gélidas aguas del Cantábrico.

Palacio de Miramar

En la frontera exacta entre La Concha y Ondarreta surge un montículo completamente verde en el que se ubica este precioso edificio de arquitectura clásica inglesa, el cual sirvió como residencia de verano de la Reina María Cristina desde 1887 y durante casi 100 años para la familia real.

El Peine del Viento

Obra del escultor vasco Eduardo Chillida, esta escultura se trata de un conjunto de 3 grandes piezas ancladas a las rocas, junto al mar, pues según Chillida, «el mar tiene que entrar en San Sebastián ya peinado».

Mirando hacia abajo, en el suelo, hay unos cuantos orificios por los que entra el viento que provocan las olas del mar al romper en la costa, pero ojo, que si hay mucha marejada, ¡ese viento se convierte también en agua!

Monte Igueldo

El Monte Igueldo viene necesariamente de la mano de la palabra funicular, y es que, para llegar a la cima de la estampa más característica que se ve desde la playa de la Concha, podéis hacerlo en un funicular que lleva funcionando desde 1912, y acceder a las panorámicas más fotografiadas de San Sebastián.

Además, hay un parque de atracciones, que muchos catalanes comparan con el Tibidabo de Barcelona.

Catedral del Buen Pastor

Dejando la línea de la costa y adentrándonos ya en el casco antiguo se encuentra esta catedral, construida a finales del siglo XIX, y es el templo más grande e importante de la ciudad. Está inspirada en la catedral de Colonia y en el interior destaca el mobiliario de la Capilla Mayor, la cripta, el enorme órgano y las preciosas vidrieras.

El casco antiguo

Situado a los pies del Monte Urgull y lleno de callejuelas empedradas, es el barrio con más encanto de San Sebastián.
Merece la pena deambular por sus calles, pero apuntad estos nombres para no perderos nada: la Basílica de Santa María del Coro, la Plaza de la Constitución, o la Iglesia de San Vicente, una de las más antiguas.

San Sebastián no se ha conformado con ser una de las ciudades más bonitas de Europa, sino que además es la que más Estrellas Michelín tiene por metro cuadrado. ¡Ahí es nada! Y por supuesto, no podéis iros sin hacer un buen tour de pintxos entre los bares más tradicionales como el Mendaur, Txepetxa, La Espiga, Iturrioz, La Cuchara de San Telmo, Sport o Néstor.

Parque Natural de Urkiola (País Vasco)

Situado cerca de la ciudad de Durango, el Parque Natural de Urkiola agrupa los terrenos de mayor altitud de la Sierra de Aramotz, que separa las cuencas cantábrica y mediterránea. Si os gustan los paisajes abruptos, éste os encantará.

El senderismo es muy típico aquí, y el pico por excelencia es el frecuentado Anboto, que de hecho es su cumbre más alta (1331m), con la cueva de Mari como referente mitológico. Según la leyenda, allí habita la Dama de Anboto, que es la personificación de la madre tierra.

Haciendo click aquí podéis ver las rutas de senderismo que hay por la zona.

El Parque toma su nombre del Santuario de Urkiola edificado en honor a San Antonio Abad y San Antonio de Padua. Está situado prácticamente en el centro de Euskadi y algo muy curioso es que su tejado divide las aguas de la lluvia: ¡si caen por un lado van al Cantábrico, si caen por el otro al Mediterráneo!

Delante del Santuario hay una simbólica piedra (la leyenda dice que es un meteorito) que es lugar de peregrinación para quienes desean encontrar pareja en breve tiempo. Según la leyenda tan sólo hacen falta 7 vueltas a la piedra para lograrlo. También en el exterior encontraréis 3 elementos que simbolizan la vida de Vizcaya: el ancla representa (la vida marinera); la laya (la vida agrícola) y una turbina de ferrería (la vida industrial).

Nosotros, justamente, nos alojamos en el hotel junto al santuario (Hotel Santuario Urkiola) y fue una muy grata experiencia: su dueño, Félix, una persona encantadora que nos trató de maravilla y nos contó un montón de batallitas sobre la región.

Otra de las más comunes y conocidas es la ruta hacia las Tres Cruces, que sale precisamente del santuario, un via crucis que discurre por un hayedo y llega hasta un mirador espectacular desde el que disfrutar de una panorámica de todo Urkiola.

Brighton (Reino Unido)

Siguiendo el repaso por mis viajes pre-blog, hoy vengo a hablaros de Brighton, una de las ciudades más alternativas del sur de Reino Unido, y que puede visitarse en un solo día: ni muy grande, ni muy pequeña, costera y con mucha vida. Es la localidad más gay-friendly del país y la que tiene más bares y restaurantes por habitante. Es perfecta para hacer una excursión de día desde Londres, que de hecho es lo que hice yo mientras viví allí en el verano de 2013.

Royal Pavilion

Es uno de los iconos de la ciudad, como entrar de repente a la India. Se trata de una construcción mandada a erigir por Jorge IV en el siglo XVIII, quien la ideó como su residencia familiar de verano (Brighton fue y sigue siendo uno de los destinos estivales predilectos para los ingleses).

Su exterior es de clara influencia india, recordando al Taj Mahal, y fue utilizado como inspiración al Palacio de Hielo que decoraba el Baile de Invierno The Yule Ball de Harry Potter y el Cáliz de Fuego-

Su interior tiene una decoración mayoritariamente oriental, con objetos importados de China. Es una lástima pero no está permitido hacer fotos dentro.

La entrada cuesta 21€ y podéis comprarla aquí.

Brighton Palace Pier

El embarcadero de Brighton es la imagen icónica de la ciudad. El Palace Pier lleva en pie desde 1823 y cada noche se ilumina con 60.000 bombillas. Al más puro estilo dcaliforniano, de la playa sale un espigón hacia el mar con un parque de atracciones sobre sus pilares: montañas rusas, máquinas recreativas, puestos de perritos calientes…

Brighton Beach

La playa de la ciudad no es de arena sino de cantos rodados, pero pese a lo que pueda parecer es bastante cómoda para tumbarse, aunque en cualquier caso, puede disponerse de tumbonas a rayas azules y blancas características de la misma, y que colocan cada verano, junto con las casetillas de colores.

North Laines

Con un estilo retro que hace volver a los años 60, este lugar es un barrio formado por callejuelas llenas de tiendecitas vintage y pubs. Además, es una zona en la que impera el street art. Una de las calles con más graffiteadas es Kensington Street. Si podéis, pasad por el The Prince Albert Pub, cuyo lateral tiene una pintura enorme con caras de cantantes famosos, como John Lenon, Elvis, Freddie Mecury, Amy Winehouse… y en la parte baja hay una réplica del graffiti Kissing Cops de Banksy (ya que el original fue arrancado y vendido por una cantidad indecente de dinero).

Brighton Marina

Es el puerto deportivo, que no tiene el glamour de los de la Costa Azul, pero es una zona bastante viva en la que es interesante dejarse caer. Tiene cines, una bolera, restaurantes…

Está un poco apartada del centro de la ciudad, así  que puedes ir caminando por el paseo marítimo y tardarás como una hora, o si es entre primavera y verano, tomar el Volk’s Electric, el primer ferrocarril eléctrico público, operativo desde el siglo XIX, que cubre en su único vagón la ruta Brighton Pier – Marina.

West Pier

El Palace Pier no ha sido el único muelle de Brighton, sino que la misma ciudad albergó dos más. La suerte del West Pier ha sido muy dispar: años de abandono y un par de incendios de considerable envergadura, el último en 2003, terminaron por malograrlo. Ahora solo queda su estructura, a modo curiosidad, pero ni siquiera está conectado a la tierra por una pasarela.

Recuerda que Reino Unido ya no es un país de la Unión Europea y por tanto no te servirá la Tarjeta Sanitaria Europea. Es importante que al viajar fuera de la UE cuentes con un seguro de salud a todo riesgo. El que ofrece mejores coberturas en relación a su precio es IATI. Puedes reservarlo aquí con un 5% de descuento.

Bristol: la ciudad de Bansky

Hoy vengo a a hablaros de Bristol, una ciudad que visité hace varios años, cuando este blog aún no existía, y que, ahí donde la veis, es uno de los lugares más animados de Reino Unido, con mucho que hacer, desde visitar iglesias y museos, hasta acudir a escuchar música en vivo en uno de sus muchos pubs.

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Aquí os dejo una lista de los lugares más emblemáticos de la ciudad:

SS Great Britain

Se trata de un barco del siglo XIX, actualmente convertido en museo, pero que en su primer viaje a Nueva York en 1845 era el más avanzado y tecnológico barco de su época, con su casco de hierro y su propulsor de hélice. Más tarde, se transformó en clíper de vapor para inmigrantes haciendo más de 33 viajes ida y vuelta a Australia. Transportó soldados de diferentes guerras. Luego carga. Fue un almacén flotante. Finalmente fue hundido. Y en 1970 rescatado y vuelto a llevar a su lugar de nacimiento, Bristol, donde había una gran multitud esperándolo.

El museo es interactivo, vas sellando tus pasajes, vistiéndote como en la época o eligiendo qué pasajero/personaje vas a ser, conoces las entrañas del barco, las cabinas de primera clase, las cocinas, los salones, los motores…

El puerto

El que en su día fue uno de los puerto más importantes del país, es hoy una de las zonas más animadas de Bristol.

Apuntad estos sitios: el canal del río Avon (para dar un paseo), la Bristol Cider Shop (para tomar sidra artesanal) y la Millenium Square (con su fuente y otros monumentos artísticos).

La Catedral de Bristol

Una iglesia gótica que está llena de sorpresas en formato de arte medieval. Desde un relieve sajón de alrededor del año 1050, hasta la Elder Lady Chapel, de principios del siglo XIII, pasando por las tumbas policromadas de abades de finales del siglo XIV y principios del XV, en la Eastern Lady Chapel, o por la magnífica sala capitular, vestigio del monasterio románico.

Iglesia St. Mary Redcliffe

La mismísima reina Isabel I de Inglaterra la describió, en el siglo XVI, como “la iglesia parroquial más bella, destacable y famosa de Inglaterra”. Se ve desde casi cualquier parte, pues su torre coronada por una aguja llega a los 89 metros.

La Old City

Aquí es donde os esperan callejuelas adoquinadas, edificios con historia y muchos pubs, cafés y restaurantes. Dos de las paradas obligadas son la Queen Square y la King Street. La primera es una típica plaza georgiana – cuadrada y con su parque en el medio–, un pequeño remanso de paz. Y en la segunda está el Bristol Old Vic, el teatro más antiguo de Inglaterra, que ha estado en funcionamiento ininterrumpidamente. Además del llamado “Beermuda Triangle” –algo así como “el Triángulo de las “Cervermudas”–, será por ser un lugar de perdición… Se trata de tres bares –Small Bar, Royal Navy Volunteer y The Beer Emporium– donde encontrar cerveza artesanal.

El puente colgante de Clifton

El puente, proyectado por Brunel, el mismo ingeniero que había proyectado el SS Great Britain, fue completado en 1864, cinco años después de su muerte. 450 metros de largo y 82 metros de alto sobre la garganta del río Avon son su carta de presentación. En el pequeño visitor centre hay más información sobre su historia y sus características técnicas. Se puede cruzar andando gratuitamente, ya que hay peaje para los coches. También podéis subir al Clifton Observatory si hace buen día.

Bristol Museum & Art Gallery

Un mini mini British Museum del tamaño perfecto para no agobiarte y poder disfrutar con calma de toda su colección. Todo ello en un precioso edificio eduardiano, de principios del siglo XX.

Pero, ¿quién es Bansky?

Sin duda es el street artist más célebre del mundo y el único que ha convertido sus obras en iconos a nivel mundial. Pues Banksy es de Bristol. O, al menos, se acepta que nació en los alrededores. No se sabe quién es, pero sí dónde nació… ¿?

En “su” ciudad ha dejado unas cuantas muestras de su arte: dos de las más conocidas son Well-Hung Lover –el amante bien colgado–, muy cerca de la catedral, y The Mild Mild West –algo así como tranquilo tranquilo oeste–. Hay hasta una app, Banksy Bristol Trail, para buscarlos todos.

Pero el arte urbano en Bristol es mucho más que Banksy. Tanto en el centro histórico como en el barrio de Stokes Croft encontramos muchísimos grafitis increíbles. El espíritu rebelde de la ciudad es un buen caldo de cultivo para los grafiteros.

10 lugares que visitar en Valencia

Esta ciudad faltaba todavía en mi blog, y eso no podía ser: durante varios años fue un destino muy transitado por mí por temas deportivos, así que hoy os voy a hacer una recapitulación de aquellos lugares de la famosa ciudad que me parecen imprescindibles:

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Ciudad de las Artes y las Ciencias

La lista no podía empezar de otra manera, y es que esta estampa es probablemente la imagen más conocida internacionalmente de la ciudad de Valencia. Este complejo cultural fue diseñado por Santiago Calatrava y Félix Candela, y fue inaugurado en 1998 en el final del viejo cauce del río Turia, convertido en jardines en 1980 tras el desvío de las aguas tras una gran riada en los 50.​

Está formado por diferentes edificios (con esta entrada puedes acceder a todos), todos con una notable singularidad arquitectónica, que se puede apreciar de forma gratuita ya que el acceso al exterior así lo es:

  • L’Hemisferic: Es el primer edificio que inauguraron, y se trata de una enorme sala de proyecciones decide IMAX.
  • Museo de las Ciencias: muestran el conocimiento científico y tecnológico a través de experimentos divertidos, ideal para venir con niños.
  • L’Umbracle: es un paseo ajardinado con arcos flotantes, que en ocasiones se utiliza de discoteca.
  • Palacio de las Artes: dedicado a la música y artes escénicas, cuenta con cuatro grandes salas de conciertos.
  • Puente de l’Assut de l’Or: un puente atirantado con un pilón de 125m de alto, que por cierto, lo convierten en el punto más alto de la ciudad.
  • El Ágora: es el útimo inaugurado de todo el complejo, y se trata de un espacio preparado para acoger eventos de diversa índole.
  • Oceanogràfic: Con su cubierta en forma de nenúfar, es el acuario oceanográfico más grande de Europa con 110 000 metros cuadrados y 42 millones de litros de agua.

Playa de la Malvarrosa

La playa de la ciudad, la más popular fuera y dentro de ella. Desde 1900 empezó a ganar popularidad por ser el lugar de descanso de la burguesía valenciana, y actualmente accesible a cualquiera gracias a la facilidad de acceso en transporte público.

Es muy muy amplia, tanto de ancho como de largo, y el plan de playa + sol se completa con una buena paella valenciana, si bien hay que tener cuidado con los precios demasiado turísticos y la poca calidad de alguno de los chiringuitos.

Lonja de la Seda

También conocida como la Lonja de los Mercaderes y declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996, fue construida entre 1482 y 1548. Pere Compte, su arquitecto, quiso emular la Lonja de Palma de Mallorca y lo cierto es que sí que lo consiguió..

Tras pasar un pequeño y arbolado patio, se accede al interior del edificio. Su espectacular Sala de Contratación (también llamada Salón Columnario) posee unas bóvedas de crucería y unas poderosas lámparas que impresionan. Aquí se cerraban los tratos del comercio textil valenciano, pieza clave en la economía de la época.

Plaza del Ayuntamiento

El centro político y administrativo de la ciudad, y lo que ahora es una gran plaza, en realidad fue un espacio que se abrió en la década de los años 20 del siglo pasado, tras el incendio del antiguo ayuntamiento gótico.

Plaza de la Virgen

Situada sobre un antiguo foro romano, es la plaza más emblemática de Valencia.
Con un centro impresionante, donde predomina la enorme Fuente del Turia, que rinde tributo al río valenciano, se encuentra rodeada de tres importantes edificios: la Catedral de Santa María, el Palacio de la Generalidad y la Basílica de la Virgen de los Desamparados.

Mercado Central

Lo componen más de 300 puestos. Este mercado, que llevó 18 años su construcción, es una de las grandes joyas del modernismo valenciano de la ciudad en la que además de maravillarse con la arquitectura del edificio que combina metal y vidrio, se pueden comprar todo tipo de productos frescos de alta calidad como pescado, marisco, carne, frutas y embutidos. Por la calidad de sus productos y por el tamaño este mercado está considerado como uno de los mejores de Europa.

Iglesia de San Nicolás

Situada en la comercial calle Caballeros y conocida como la Capilla Sixtina Valenciana, esta iglesia fue reconstruida en el siglo XV en estilo gótico valenciano y posteriormente en el siglo XVII se decoró su interior en estilo barroco. Su última gran reforma terminó en 2016 y corrió a cargo de Gianluigi Colalucci, responsable de la restauración de la Capilla Sixtina del Vaticano.

La entrada cuesta 11 euros e incluye una audioguía que os permitirá conocer la historia de la iglesia y no perderos ningún detalle interesante.

La Catedral y el Miguelete

La Catedral de Santa María de Valencia con su famosa torre campanario del Micalet o Miguelete, es otro de los lugares simbólicos que ver en Valencia.

En el interior de esta iglesia de estilo gótico construida en el siglo XIII se encuentra el Santo Cáliz, datado del siglo I, que se supone, fue el que utilizó Jesús en la última cena. Otra de las maravillas de la catedral son los frescos renacentistas del Altar Mayor del siglo XV y descubiertos hace 10 años.

Merece la pena subir los más de 200 escalones del Miguelete para tener las mejores vistas de la ciudad.

Las Torres de Serranos

Las Torres de Serranos es junto a las Torres de Quart, las dos únicas puertas fortificadas que se conservan de la muralla que rodeaba la ciudad en la época medieval.

Estas puertas construidas a mediados del siglo XV de estilo gótico están muy bien conservadas y se puede subir a la parte alta desde donde se obtienen unas buenas vistas del centro histórico y los alrededores, por solo 2 euros.

La Crida, uno de los actos más importantes de la ciudad que da la bienvenida a la famosa fiesta de las Fallas, se realiza desde las Torres de Serranos por la fallera Mayor de València, el último domingo del mes de febrero.

Estación del Norte

De estilo modernista valenciano e inaugurada en 1917, es obra del arquitecto Demetrio Ribesque, es la que recibe el mayor tráfico de pasajeros de la Comunidad Valenciana, y destaca por una fachada inspirada en la agricultura local.

En el interior de la estación os recomiendo entrar en una pequeña sala, antigua cafetería, que se encuentra a la derecha de la entrada y que combina la decoración en cristal y cerámica.

Esto son solo 10 de los lugares más interesantes que visitar en Valencia, pero la verdad es que hay muchos más, es una ciudad llena de rincones especiales.

Pueblos de la costa vasca: Zarauz, Getaria y Zumaia

Zarauz

A 20 kilómetros de San Sebastián, se encuentra Zarauz, una pueblo que en su día atrajo a veraneantes de la realeza. Es uno de los destinos de playa más interesantes del País Vasco, y hogar de ensueño de cualquier surfista que se precie.

Gracias a que la aristocracia lo eligió en su momento como villa de verano, destacan por todas partes edificios señoriales que configuran un agradable paseo. Sin ir más lejos, el Palacio de Narros, del siglo XVI, fue la residencia veraniega de la reina Isabel II, aunque hay muchos ejemplos arquitectónicos de épocas antiguas, como la Casa Doratekua o el propio Ayuntamiento en la Casa Portu.

Hablando de playas, la de Zarauz es, apuntad, la más grande de la costa vasca, con más de 2,5km de largo que se dividen en zona de baño y zona de surf (se distinguen por las banderas rojas y las azules). Los edificios aristocráticos de fondo, y los típicos toldos playeros de rayas le confieren un aire único a esta playa, a la que llaman «La reina de las playas«.

En el extremo oriental de la playa se encuentra un campo de golf muy frecuentado durante todo el año, pero lo interesante es que se encuentra rodeado del Biotopo protegido de Iñurritza, un espacio natural de fábula repleto de dunas, marismas y acantilados y con una flora difícil de encontrar en otros lugares. 

No os podéis ir de Zarauz sin probar, claro está, ¡la comida de Arguiñano! Y es que aquí se encuentra su escuela de cocina y su hotel-restaurante.

Getaria

Junto a Zarauz, y considerablemente más pequeño que éste, se encuentra Getaria, un nombre que a mí lo primero que me recuerda es a un buen rape a la brasa. Junto a un puerto pesquero, vio nacer a personajes vascos como Juan Sebastián Elkano y Cristóbal Balenciaga, y muchos afirman que es el mejor destino gastronómico de la comunidad autónoma.

Y no solo por eso, sino también por sus bodegas de Txakoli, sus playas, su historia y la peculiar silueta que forma junto el monte San Antón, una forma, a la que debe el sobrenombre de «el ratón de Getaria». Aunque la zona baja de la localidad reúne la mayoría de los atractivos de Getaria, las vistas obtenidas desde los puntos más altos del municipio, bien merecen una visita.

Este enclave estaba amurallado en el pasado, pero desgraciadamente los repetidos ataques sufridos han hecho que hoy en día no se conserven elementos de sus murallas y torres. Toda visita de Getaria debe empezar en la calle principal (kale Nagusia), recorriendo el entresijo de calles paralelas y desniveladas que nos conducen hasta la Iglesia de San Salvador, lugar donde se encuentra uno de los espacios más llamativos arquitectónicamente hablando, el pasadizo de Katrapona, un sendero bajo la iglesia de San Salvador que une la calle mayor con las escaleras del Puerto.

Zumaia

Seguimos alejándonos de San Sebastián, y un poco más allá de Getaria, se encuentra Zumaia, una localidad que puede que os suene por sus flysch, unos enormes y escarpados acantilados de formas caprichosas y muy curiosas.

Zumaia es también un destino muy cinematográfico: en esos mismos flysch se grabó Juego de Tronos, y en la también conocidísima Ermita de San Telmo se rodó Ocho Apellidos Vascos. Esta ermita data del siglo XVI y, aunque aparentemente no es nada impresionante, la posición privilegiada donde se encuentra, dominando el acantilado, la hacen muy especial.

Los alrededores de la ermita son un perfecto mirador de los flysch, y también de aquí parte un sendero para llegar a ellos, de no más de 15 minutos.

Por supuesto, el propio pueblo y su casco antiguo tienen su encanto. El gran protagonista aquí es la parroquia de San Pedro Apostol, una iglesia gótica del siglo XIII, que más que una iglesia parece una fortaleza. En su interior se alberga un retablo de Juan de Antxieta, declarado monumento nacional.

El centro del casco histórico, por llamarlo de alguna forma, podría ser la placita con la Fuente de San Juan, alrededor de la cual las familias poderosas construyeron sus enormes casas de piedra, como el Palacio Zumaia y el Palacio Olazábal. Otros edificios interesantes en Zumaia son el Convento de San José, el Palacio de Ubillos o el curioso Palacio de Foronda.

Zarauz, Getaria y Zumaia, tres destinos imprescidibles, sin duda, si vienes al País Vasco.

Liubliana, la capital de la joya escondida de Europa

En esloveno Ljubljana, esta mágica ciudad fue mi casa durante unos meses, mientras estudiaba en la universidad con una beca Erasmus. Ni grande ni pequeña, la capital de Eslovenia tiene todo lo necesario para una vida llena de comodidades y a la vez rodeada de paisajes preciosos.

El país vecino oriental de Italia fue el primero en independizarse de la antigua Yugoslavia, en una guerra que duró solo 3 días, pues tras un referéndum en el que el 91% de los habitantes del país querían salir del conjunto comunista, no hubo mucho más que hablar.

Cuenta la leyenda que la capital eslovena vivía atemorizada por un dragón, y un buen día apareció el que es uno de los personajes más conocidos de la mitología griega: Jason y los argonautas, los cuales tras un complejo desembarco en la ciudad, se enfrentaron al monstruo logrando doblegarlo. Y así es como se supone que el mito cuenta la fundación de la Liubliana actual. Precisamente por la importancia que tuvo para la mitología de la ciudad la figura del dragón, vemos la estatua de éste en algunas de sus plazas, puentes e incluso en su bandera.

¿Y qué ver en esta ciudad a la que con razón apodan «la Viena de los Balcanes»? Por suerte tuve la oportunidad de conocerla bien a fondo, así que esta lista es de las mejores que encontraréis por internet:

1. Ljubljanski Grad

En lo alto de la montaña (la única parte que no es llana) en pleno casco antiguo de la ciudad y visible desde casi cualquier parte, se divisa el Castillo de Liubliana, que ha sido a lo largo de la historia un buen lugar de asentamiento, ya que domina toda la zona. Aunque el castillo inicial se construyó en 1144, hoy lo que podemos ver es una mezcla de edificaciones que se fueron realizando a lo largo de los siglos. En la actualidad este castillo sirve para realizar todo tipo de eventos y se puede visitar libremente, tanto por fuera como por dentro; hay tours guiados, algunas exposiciones y un funicular que os subirá hasta el castillo si no queréis hacerlo andando.

2. Puente de los Dragones

Uno de los dos más famosos de la ciudad, y es que como os contaba antes, los dragones están presentes por todas partes, pero estos son posiblemente los más fotografiados y emblemáticos de la ciudad: dos dragones a cada lado de un puente que cruza el río Ljubljanica custodian sus entradas.

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3. Kongresni Trg

O en español, la Plaza del Congreso, diría que la plaza más amplia de Liubliana, la que cuenta con edificios oficiales como el congreso o la administración de la Univerza v Ljubljani y punto de encuentro de la juventud liublianesa. Que por cierto, esta ciudad es una de las más universitarias que he conocido (en muchas cosas me recuerda a Salamanca).

4. Plaza de Preseren y el Tripuente

Es la más famosa, céntrica y concurrida de la ciudad. Desde aquí empiezan todos los tours (la oficina de turismo está cruzando el río) y las fotos más conocidas de Liubliana están hechas aquí. Al estar situada junto al rí, resulta especialmente atractiva por su famoso Triple Puente, obra de Plečnik (el mismo que diseñó media ciudad más) y por la fachada barroca de la Iglesia Franciscana de la Anunciación.

Originalmente, el Tripuente era solo uno, pero la gran cantidad de vehículos y viandantes que lo cruzaban, Plečnik decidió construir dos más a los lados. Nada de esta costumbre de coche queda ya, pues todo el casco antiguo de la ciudad es peatonal, y de hecho Liubliana es una de las capitales más verdes de Europa.

La plaza está dedicada al poeta nacional France Prešeren, cuya estatua podréis contemplar en un lateral, autor del himno nacional esloveno. Esta escultura se encuentra mirando hacia la dirección de otra escultura, la de su amada, con la que nunca pudo llegar a estar, y tras su muerte lo homenajearon de esta manera.

5. Nebotičnik

Aquí la primera recomendación que no encontraréis en otros blogs. Nebotičnik es un ¿rascacielos? a unas pocas manzanas del centro (aquí no hay nada lejos) que cuenta con un bar y restaurante en la parte más alta. Os lo recomiendo absolutamente, pues aunque ya podéis disfrutar de una buena panorámica de la ciudad desde el Castillo, es solo desde aquí desde donde se puede ver precisamente el Castillo al fondo dominando a la ciudad, una estampa preciosa.

6. Parque Tivoli

«El Retiro» de Liubliana. Este enorme parque público es un punto de encuentro clave en la ciudad. Su paseo central también fue proyectado por Plečnik, y en él se pueden ver, al aire libre y a cualquier hora del día, exposiciones fotográficas temporales. En este parque no solo se puede pasear, tomar el sol o hacer deporte, sino también visitar un invernadero, leer en una biblioteca al aire libre, nadar en la piscina o asistir a eventos.

7. Slovenian Gallery of Modern Art

Es el museo de arte moderno de la ciudad, y fue inaugurado allá por 1948. Alberga de forma permanente una colección de arte del siglo XX esloveno, y también de artistas extranjeros.

Una parte de su colección, que se considera arte de vanguardia, se expone en el Museo de Arte Contemporáneo (MSUM) en Metelkova desde 2010.

8. Metelkova

Otra de mis «zonas alternativas a los blogs» favoritas. Metelkova es la calle/plaza más estrambótica y alternativa de la ciudad y en las que he estado nunca. Se trata de una especie de barrio independiente justo al lado del centro (me recuerda mucho a Christiania, en Copenhague), y es un antiguo cuartel militar que hoy es considerado una de las grandes «mecas» del arte y la cultura underground. De día es posible visitar el mencionado MSUM y otros locales de arte alternativo, y de noche, sus curiosos bares con su especial gente.

La zona es inconfundible ya que, de todo Ljubljana, fue el único sitio en el que llegamos a ver graffitis por las calles. El arte urbano acampa a sus anchas por todo el lugar, mostrando en algunos edificios una imagen psicodélica y algo turbadora. Aunque de inicio pueda parecer poco seguro por su rotura con la estética del resto de la ciudad. Pero en el fondo es un lugar que acoge con gratitud a todos sus visitantes y en el que se busca justo eso, sorprender y romper moldes con respecto a lo más tradicional.

9. Narodni Muzej Slovenije

El Museo Nacional, como buen museo nacional de ciudad que se precie, alberga todo tipo de objetos representativos, en este caso, de la historia de Eslovenia, desde la prehistoria hasta nuestros días.

10. Catedral de Liubliana

También llamada Catedral de San Nicolás, no es, ni de lejos, una de las más bonitas que haya visitado, pero tiene una especial curiosidad, y es que en sus puertas lleva tallada en bronce la historia de Eslovenia desde la Edad Media (que si esto os lo cuenta un guía de, por ejemplo, un Free tour, mucho mejor).

11. Trznica

El Mercado Central (no hay quien se entere con estos nombres eslavos, ¿eh?) también fue diseñado por Plečnik, hacia 1940, bajo influencias renacentistas. Está formado por una alargada nave porticada construida en paralelo al río, entre el Puente de los Dragones y el Triple Puente. El mercado, que tiene una prolongación de tenderetes en la Plaza Vodnik, abre todos los días, salvo en domingo.

12. Ayuntamiento

A los pies del Castillo, este edificio fue construido en 1484. En el vestíbulo se pueden contemplar el antiguo escudo de armas de la ciudad y una estatua de Hércules del s.XVII. Y frente al él, en plena calle, se encuentra la Fuente de los tres ríos de Carniola, réplica de la fuente barroca del maestro Francesco Robba, que también es autor de los altares de la Catedral, de la Iglesia Franciscana, entre otras obras de la ciudad.

En cualquier época del año, Liubliana es especial: en verano por su temperatura y ambiente, en primavera y otoño por sus colores, y en invierno por su decoración navideña y, por qué no, porque tomar un buen vino caliente típico de esta zona de Europa, siempre es un gusto. Las temperaturas, además, no son muy extremas; normalmente no suele hacer menos de 2 o 3 grados negativos (lejos de los -15 de países vecinos).

Mi recomendación es que no os quedéis únicamente con Liubliana. No en vano os menciono en el título del artículo que Eslovenia es la joya escondida de Europa, y es que, en efecto, son innumerables los lugares especiales que se encuentran aquí (si quieres leer más, pincha en la categoría del blog Eslovenia).

Manual de supervivencia para hacer una ruta por Cerdeña

Una vez de regreso en España, creo que es interesante un post sobre aquellas cosas que viene bien saber antes de embarcarse en una ruta en coche por Cerdeña (compara todas las compañías de alquiler de coche en Cerdeña aquí).

Si necesitas un seguro de viaje, el que ofrece mejores coberturas en relación a su precio es IATI. Puedes reservarlo aquí con un 5% de descuento.

Si queréis leer nuestra aventura de una semana, os dejo aquí el diario de viaje:

Económicamente hablando…

Teniendo en cuenta que se trata de Italia, el nivel de vida es parecido al de España, e incluso un poco más bajo. Por lo tanto, la comida, tanto en supermercados como en restaurantes locales es bastante asequible. Ahora bien, como en todas partes, en pleno centro turístico de las ciudades, todo se encarece.

En alojamientos, nuestra experiencia es en Airbnb’s, y nunca hemos pagado más de 50€/noche por una habitación doble privada (con baño compartido con otra u otras dos habitaciones). También es cierto que era septiembre y es época COVID, que ha hecho que los precios bajen. En cualquier caso, os recomiendo totalmente reservar los alojamientos con tiempo, sobre todo si vais a viajar en verano, para poder así acceder a algo económico a la par que en el centro de la ciudad, o junto a él.

Lo que sí es mucho más alto que en España es la gasolina: en septiembre de 2021 rondaba los 30 céntimos más que en España por litro (unos 1,70€/L de gasolina 95).

Desplazamientos

La isla está muy mal comunicada por transporte público: no hay trenes y los buses que conectan unas y otras ciudades son escasos y os harán perder mucho tiempo. Si elegís esta manera de viajar, tendréis que reducir el número de lugares a visitar y habrá sitios más apartados a los que no podáis llegar.

Por lo tanto, la manera más recomendable de recorrer Cerdeña es alquilar un coche. Hay muchísimas compañías de alquiler en los aeropuertos, tanto internacionales como locales, y los precios varían en muchos cientos de € por la misma gama de coche.

Lo que me parece imprescindible, una vez pasada la experiencia, es reservar el coche con antelación por internet. Es cierto que en los comparadores no aparecen todas las compañías que luego hay en el aeropuerto, pero igualmente lo veo necesario, pues nosotras, llegando un 14 de septiembre, nos encontramos con que casi ninguna empresa tenía coches disponibles, por lo que creo que si viajáis en julio o agosto, más vale no jugárosla y quedaros sin coche o veros obligados a alquilar una furgoneta porque no hay nada más pequeño. Igualmente hay también oficinas en las ciudades, pero tendréis que desplazaros hasta allí y luego devolver el coche allí y volver al aeropuerto en transporte público o taxi, que es un rollo.

En relación a esto último, es importante recordar que las compañías aplican un recargo en caso de que devolváis el coche en una oficina diferente a la de recogida, y que puede encarecer muchísimo el precio del alquiler. Ya nos pasó en Grecia, y tuvimos que pagar 300€ más.

En nuestro caso concreto alquilamos un Fiat Panda (si sois 2 o 3, cabréis en un coche pequeño y es lo mejor para luego aparcar) que nos costó 560€ por 7 días, con seguro a todo riesgo incluido (esto me parece también absolutamente imprescindible porque los italianos están un poco locos conduciendo). La compañía con la que lo hicimos era local y se llama Ruvioli Rent a Car, que no tiene página web, de hecho, pero al estar en el aeropuerto en el mismo lugar que el resto de oficinas, no nos inspiró desconfianza.

En cualquier caso, también preguntamos en la de al lado y nos dijeron que el coste con ellos era de 350€ todo incluido pero que no les quedaban coches. En otra diferente, Sicily by Car (con la que alquilamos el coche para ir a Nápoles), ¡nos pedían 1000€!

Pasemos al tema carreteras. En los últimos años han construido varías autovías, por lo que ir, por ejemplo de Alghero a Olbia es bastante cómodo, o de Cagliari a Olbia, pero para casi cualquier otro lugar la manera de llegar es por carreteras nacionales de un solo carril, así que contad con que los trayectos son más duraderos que en otros países o regiones. De cualquier forma, raro es que el conduce lento allí, así que no se forman muchas caravanas (porque además pasan de todo y adelantan siempre por continua).

De hecho, es bastante normal que si alguien va algo más despacio, circule sobrepasando la línea del arcén, para que así sea más fácil el adelantamiento.

¿Qué ruta hacer?

En nuestro caso, elegimos hacer la vuelta completa, como ya habéis visto en los posts que os he dejado arriba. No está mal como escaneo rápido de la isla, pero para mí fueron demasiadas horas de coche y visitamos sitios que, lejos de estar mal, pueden ser prescindibles dependiendo del caso.

Por otro lado, fue un viaje pensado para ir de playa en playa, y si bien por todas partes las hay espectaculares y dignas de visitar, justamente por ese mismo motivo, vista una, vistas la mayoría.

Por lo tanto, y es de hecho lo que hace mucha gente, prescindiría de bajar al sur, a la zona de Cagliari, o la dejaría para otro viaje.

Mis imprescindibles serían:

  • La zona de Alghero: el pueblo en sí es una monada, y es buen lugar para reservar el alojamiento. Cerca de él, a una hora en coche, la Spiaggia La Pelosa es una de las más famosas y bonitas de todo Cerdeña. También por allí, el Capo Caccia, sus acantilados y sus grutas también merecen ser visitados.
  • Golfo de Orosei: también imprescindible, porque las mejores calas están aquí. Hay unas 7 calas que se pueden hacer en ruta con un barco (os lo dejé en el post de Cala Goloritzè), aunque creo que se disfrutan más sin tanta prisa. Elegiría una y pasaría el día allí.
  • Porto Cervo: alojandoos aquí en vez de en Olbia, si encontráis algo asequible, podréis llegar a las playas de esta zona, y también del Golfo Aranci y subir al archipiélago de la Magdalena, al norte, un parque natural al que hay que llegar en barco y es precioso . En esta ocasión, nosotras no lo visitamos porque nos faltaron días, por lo que si tenéis una semana y no bajáis a Cagliari como hicimos nosotras, tendréis esos días para subir a la Magdalena.

Llegar a Cerdeña

En nuestro caso elegimos el avión: las conexiones de Ryanair Madrid-Alghero se han reanudado y los billetes son extremadamente baratos. También hay aeropuerto en Olbia y en Cagliari.

Existe también la posibilidad, y no es ninguna tontería si no vais justos de días, de llegar en Ferry: se tarda más, pero os saldrá mucho más barato porque os ahorraréis el alquiler del coche. Desde España se puede llegar a Porto Torres desde Barcelona, y desde Italia, a Olbia desde Porto Cecchio (cerca de Roma) o a Cagliari desde Nápoles.

Últimos tips

  • El idioma: en las zonas turísticas casi todo el mundo habla inglés, pero en cuanto os escuchen hablar español, cambiarán a ese idioma. Muchísima gente habla nuestra lengua allí, y de todas maneras el italiano y el español son parecidos, por lo que hablando despacio en español te podrás hacer entender sin problema.
  • El clima: mediterráneo, poco que decir. Quizás un poco más de calor que en la zona del levante español.
  • Los horarios: muy parecidos a los de nuestro país, aunque más tempraneros. No tendréis problema para comer a las 3 o cenar a las 10, pero allí se suele hacer todo un poco antes.
  • Comida típica: pasta y pizza, como en toda Italia, hay un postre típico llamado seada, unas empanadillas rellenas de queso ricotta y con miel por encima, un poco empalagosas pero muy ricas. Y para beber, la cerveza Ichnusa, original de Cerdeña.

Cerdeña, una isla a la que volveré sin duda, pero una vez pateada de arriba abajo, elegiré una región y me quedaré por allí de playa en playa, porque esas aguas hipnotizan.

¡Feliz viaje!

Actualización: en mayo de 2022 volví a Cerdeña (concretamente a Stintino) y grabé un vídeo para YouTube:

21 de septiembre: Olbia – Madrid

Aprovechando hasta el último minuto! Nuestro avión de vuelta a casa no salía hasta las 17:30, así que tuvimos unas cuantas horas por la mañana antes de poner rumbo a Alghero (a 1h30 de Olbia aproximadamente), que utilizamos para dar un paseo por el casco antiguo de Olbia, una ciudad en la que, dicen, no hay demasiado que ver. Esto es un poco cierto, pues «lugares concretos» como tal, se cuentan con los dedos de una mano, pero es agradable pasear por sus calles y tomar un capuccino en una de sus cafeterías.

Chiesa San Paolo

Se trata de una curiosa y pequeña iglesia del siglo XVII, construida sobre las ruinas de otro templo, muy sobria por fuera y por dentro, a excepción de una cúpula exterior de estilo árabe que le otorga un diseño especial.

Lungomare di Olbia

Es básicamente el paseo marítimo, no muy largo, pero sí agradable y ambientado. Comienza en una gran noria junto al puerto de ferrys, y en los últimos meses se ha ampliado hasta casi las afuera de esta pequeña ciudad, pues han construido un paseo precioso con palmeras de un par de kilómetros de largo.

Basilica di San Simplicio y su Necrópolis

Fue construida entre el siglo XI y XII y dedicada a San Simplicio, un Obispo de la misma ciudad en el siglo III. Queda lejos de ser tan impresionante como otros edificios también denominados basílica, pero tiene su encanto, sobre todo por lo que tiene escondido.

Debajo de la plaza de la Basílica de San Simplicio se encuentra una necrópolis, que salió a la luz durante la renovación de la plaza de la Basílica. Consiste en unas 400 tumbas romanas (200 aC – 300 dC) y también muestran una estratificación de los cultos en 200 años de historia desde la edad púnica hasta la Edad Media.

Museo Arqueológico Nacional

Construido en un islote del puerto, el Museo Arqueológico Nacional alberga una colección de piezas de gran importancia para la cultura sarda. Además, en él se encuentran restos de todos los naufragios que han tenido lugar en este golfo, entre los que destacan 2 de la época de Nerón y 16 del s. V d. C.. La entrada es gratuita.

Corso Umberto I

Es la calle que se considera el corazón de la ciudad, donde más ambiente hay a todas horas del día. No sólo es el centro neurálgico de la ciudad sino que goza de un encanto característico. Hay muchos edificios antiguos, tiendas, cafeterías y plazas.

Y aquí termina nuestra vuelta a Cerdeña (literalmente), una semana de muchos kilómetros para recorrer la isla haciendo una ruta circular (Alghero – Cagliari – Tortolì – Olbia – Alghero). La próxima vez (que la habrá) elegiremos un lugar concreto y disfrutaremos más a fondo de él.