12 de septiembre: Isla de Obonjan

Mi batería está al 0.0001%. Ha sido el día más largo que recuerdo en muchíiiiiiisimo tiempo; tan largo como divertido.

Todo ha comenzado con el despertador sonando a todo trapo a las 5:40 de la mañana. Brooks ha lanzado una serie de retos y uno de ellos era correr antes de que saliese el Sol, así que no había más opción. Han sido 20 minutos que nos han despertado pero bien, y después un café con vistas al mar y al amanecer. Ha costado pero ha merecido la pena.

Después un buen desayuno y ya estábamos listos para comenzar el día. Estamos todos los embajadores de Brooks Europa, compuesto por los países de España, Italia, Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Alemania y Francia.

A las 9:00 han comenzado las presentaciones y después nos hemos dividido por grupos para hacer una serie de talleres muy divertidos: uno de fotografía, otro de retro-running y otro de drones. Lo hemos pasado genial y el entorno de esta isla ha ayudado bastante, además hace súper buen tiempo (quizás demasiado, qué calor!).

Pronto ha llegado la hora de comer y por fin una pausa para una mini siesta muy necesaria.

Por la tarde era turno del resto de retos propuestos por Brooks: el primero de todos, correr con nuevos amigos, algo fácil, ya que no conocíamos a nadie de los otros países. Nos han puesto por parejas y hemos dado una vuelta a la isla, un buen momento para entablar amistades y para que los fotógrafos nos hiciesen fotos, jajaja.

El último reto no era otro que… comer pizza después de correr! Vaya reto! Así que al final del recorrido nos estaban esperando con unas cuantas.

Las pilas ya estaban bajitas, y por suerte hemos tenido 3 horas libres que hemos aprovechado para ir a bañarnos en las aguas cristalinas del Adriático mientras se ponía el Sol, una maravilla.

Última actividad del día: cena de gala y fiesta de despedida. Agradecimientos por parte del equipo de Brooks, que desde luego se han portado de lujo, mucha y muy rica comida (nos hemos movido que da gusto, pero hemos comido a la altura de las circunstancias), un poquito de baile… y por fin en mi súper tienda.

Día de 21 horas y 32.000 pasos que llega a su fin. No sé cuántos días podría aguantar este ritmo, pero desde luego que no lo cambiaría, ha sido una pasada!

11 de septiembre: Madrid – Obonjan (CROACIA)

Lo que se aproxima promete ser espectacular, y mucho!

Ahora mismo os escribo desde una tienda de campaña de lujo casi más grande que mi casa en una isla de 2km de largo en medio del Mar Adriático. Pero mejor empiezo por el principio…

Desde hace unos meses soy embajadora de la marca deportiva Brooks, y su equipo ha montado 3 días de «Run Happy», su lema, junto con todos los embajadores de Europa. Y el lugar elegido ha sido esta isla, llamada Obonjan.

He salido esta mañana de Madrid a las 12, y haciendo escala en Barcelona, he llegado a Split (Croacia) a las 5 de la tarde. Allí ya nos hemos encontrado varios del equipo, éramos los últimos en llegar y nos estábamos perdiendo toda la juerga! Una minivan nos ha llevado hasta Šibenik, a unos 80km de Split, y desde donde salía una lancha que nos llevaría hasta la pequeñísima isla. A las 20:00, por fin, llegábamos al paraíso.

Aterrizando en Split

Se trata de una isla-resort. No hay nada más que no sea para turistas, y no es un hotel cualquiera, es más, no lo llamaría hotel. Se trata de una versión del concepto conocido como glamping, la versión lujosa del camping. Estamos alojados en tiendas de campaña enormes, con dos habitaciones, baño, ducha, nevera… Vamos, que tengo 4 camas para elegir!

Lo primero que veo al salir por la cremallera de la tienda es nada menos que el mar, aunque aún sólo puedo intuirlo, ya que hemos llegado cuando ya había anochecido y de momento únicamente puedo escuchar las olas.

Mañana os enseñaré fotos de todo, cuando pueda verlo con la luz del día. Me espera un día lleno de actividades de todo tipo, desde correr, hasta talleres de fotografía y gymkanas.

Esta gente de Brooks es otro rollo, nos han montado un «campamento de verano» a lo grande. De momento, barbacoa y fiesta de bienvenida, de 10!

Y mañana (o mejor dicho dentro de un rato) a las 5:40 en pie, para hacer unos cuantos kilómetros antes del amanecer.

Atardecer de camino a Obonjan

Ruta de las Fundiciones (Villaricos, Almería)

¡Día de ruta! Y la elegida fue ésta, de longitud lineal 5,2km cuyo inicio se encuentra muy cerca del pueblo almeriense de Villaricos.

Se encuentra bien señalizada y cuenta con varios paneles informativos a lo largo de todo el trayecto, ya que forma parte de la Red Natura 2000 y es un espacio protegido.

Esta ruta, que discurre entre las montañas de las montañas y el mar, recibe su nombre debido a que antiguamente toda esta línea de costa contaba con numerosas fábricas dedicadas a la extracción y fundición de minerales.

El paisaje es muy curioso porque no sólo es posible admirar las vistas de los acantilados y del mar, sino también varios fragmentos en ruinas de lo que fueron aquellas fábricas.

Entre las ruinas mejor conservadas se encuentran la Fundición Esperanza II y la de la Cala del Mal Paso.

El recorrido es bastante sencillo y mayoritariamente llano; está señalizado con postes pequeños de madera, exceptuando este punto, en el que debéis abandonar el camino y subir por la izquierda por lo que parece campo a través. Aunque no parezca que ahí haya un camino, lo hay. Yo me equivoqué y seguí recto por el camino, el cual acaba al final de una cala y no tiene salida. Fue a la vuelta cuando me di cuenta, y de hecho en el camino en dirección Villaricos se ve mucho mejor que en dirección contraria.

La distancia de Ida y vuelta es de lo más asequible, haciendo un total de 10,4km, y toda esta zona está repleta de calas preciosas, como la de La Invencible, el Mal Paso o La Concha, así que una ruta y un bañito en aguas cristalinas puede ser la opción perfecta.

Ruta: Sendero Las Menas – Macenas (Mojácar, Almería)

En verano es imposible hacer nada por el sur que no sea estar a remojo, así que las rutas cortas para hacer en media tarde y pillando la puesta de sol en el camino, son perfectas. Es el caso de la ruta desde Las Menas hasta Macenas, señalada en su inicio con este nombre.

Se trata de un estrecho camino que bordea la línea del mar encima de los acantilados de la costa oeste de Mojácar y que discurre también junto a las montañas que marcan en inicio del Parque Natural del Cabo de Gata.

Es lineal, y discurre entre la Playa Puerto Marina y el Castillo de Macenas. Su distancia de ida y vuelta es sólo de unos 5km y es mayoritariamente llano salvo alguna subida pronunciada pero corta.

Ideal para venir a dar un paseo a última hora de la tarde y admirar las vistas con la luz de la «golden hour» y sus colores anaranjados, y además en esta zona el agua ya es muy transparente y azul.

15 trucos para viajar barato

Hace unos días, durante un Q&A en mi cuenta de Instagram, recibí varias preguntas relacionadas con mi faceta viajera. Una de ellas me pareció muy interesante, y es que me la han hecho muchas veces: ¿cómo consigues viajar tanto? En el sentido de tiempo, tengo bastante facilidad porque mi trabajo no requiere que esté en un lugar concreto, sino que puedo hacerlo desde cualquier parte con mi ordenador y una conexión a internet.

Y en cuanto al aspecto económico, con el el paso del tiempo y de los viajes, he ido aprendiendo una serie de trucos, por llamarlo de algún modo, que me permiten reducir mucho los costes y así no tener que quedarme en casa. Aquí tenéis una lista de los mismos, espero que os sirvan tanto como a mi. Pero, una frase que los resume casi a la perfección es… No seas «tiquismiquis» con nada:

1. Sé flexible con las fechas o con el destino

Si lo que te gusta es viajar, el destino (dentro de unos límites) es menos importante. Seguramente ya lo conozcas, pero la web Skyscanner tiene una funcionalidad interesantísima, y es que puedes buscar vuelos desde tu ciudad hacia cualquier lugar y en cualquier fecha. La web lo ordena de más barato a más caro, y también te indica las fechas exactas en las que el billete es más barato.

¿Cómo aprovecharse de esto? Si tienes preferencia por unas fechas, sé flexible con el destino, y si quieres un destino concreto, sé más flexible con las fechas. ¡Sencillo!

Yo llegué a irme a Luxemburgo un fin de semana por 30€ sin saber muy bien qué me encontraría, ¡y me lleve una muy grata sorpresa!

2. Comprueba la web de la aerolínea

Una vez hayas encontrado un vuelo interesante en algún comparador de vuelos, fíjate en la compañía que lo ofrece y entra en su web para comprar los billetes. La mayoría de las veces, los comparadores cobran comisiones extrañas por comprar el billete en su web, mientras que en la de la aerolínea el precio inicial es el real (siempre y cuando no añadas maletas)

3. No factures maleta

Para viajes cortos es más fácil, para viajes largos o en invierno, menos, pero no facturar una maleta hará que el billete de avión sea más barato: este servicio normalmente suele costar entre 30 y 60€ por trayecto (es decir, entre 60 y 120€ por ir y volver), y esto encarece muchísimo el billete. Si volar a Nueva York te cuesta 500€, quizás no se note mucho la diferencia, pero en Europa hay destinos tan baratos como 40 o 50€ de ida+vuelta; ¡la maleta cuesta más que el propio billete!

Además, no facturar maleta tiene otra gran ventaja, y es que ahorras mucho tiempo en el aeropuerto: no tendrás que llegar tan pronto ni tampoco te entretendrás al aterrizar en el destino, y esto es un punto muy a favor si haces una escapada rápida de fin de semana.

4. Vuelos con escalas

Como todos sabemos, los vuelos con escalas son casi siempre más baratos que los vuelos directos. Si vas a hacer una escapada corta, hacer una escala no suele ser una opción porque perderás mucho tiempo valioso viajando, pero en un viaje más largo sí puedes permitírtelo, y además la diferencia de precio es normalmente bastante grande (a destinos de otros continentes, muchas veces el vuelo directo cuesta el doble que el de escalas).

Una buena opción es que en lugar de lamentar el tiempo que vas a tardar en llegar, busca una buena escala, y por buena me refiero a larga: de esta forma podrás visitar la ciudad en la que haces escala, ¡y eso que te llevas de regalo! Una ciudad nueva sin planearlo, y bastantes euros ahorrados.

5. Utiliza Blablacar

Si vas a viajar en coche, una buenísima opción es utilizar la plataforma Blablacar, todo un invento. Se trata de una web en la que tú, como conductor, publicas el viaje que vas a hacer, incluídas paradas. Si vas de Madrid a Castellón, puedes, por ejemplo, poner paradas en Tarancón, Requena y Valencia, y así tienes más posibilidades de que más gente se interese por el viaje.

Una vez publicado, habrá pasajeros que busquen el viaje, y reservarán un asiento en tu coche. El precio por plaza lo pones tú, pero Blablacar ya tiene unas tarifas recomendadas por kilometraje, y son más altas de la gasolina que gastas en realidad (depende del coche que tengas, más o menos). En mi caso, siempre que lleno el coche, el dinero que obtengo es bastante mayor al que realmente gasto en gasolina, y aunque obviamente hay que contar con los gastos de mantenimiento del coche, es un gran ahorro, más teniendo el cuenta que el viaje lo iba a hacer con o sin pasajeros.

Si tienes suerte de llenar el coche durante todo tu viaje, sacarás mucho más beneficio, y esto te permitirá incluso pagar parte de tu estancia de allá donde vayas. Yo he llegado a irme de fin de semana y pagarme las dos noches en un AirBnb con el dinero sobrante de Blablacar.

Ningún pasajero va a sentirse engañado por el precio, porque tú has puesto el que Blablacar tiene estipulado. Cuando lo bajas, la plataforma te avisa de que el precio está por debajo y puede que no cubras gastos, y si lo pones más caro, te indica que puede que ningún pasajero lo reserve.

Blablacar es una plataforma muy segura: para hacerse un perfil, todo usuario debe introducir una foto que requiere aprobación y añadir el DNI, y además hay un apartado para dejar opiniones una vez finalizados los viajes. Los pagos también son a través de la aplicación, así que no hay ningún riesgo de que el pasajero no pague, y si no se presenta, se te paga igual.

Accede aquí a la web de Blablacar

6. Elegir el hotel

El hotel es algo con lo que se puede ahorrar muchísimo, pero, eso sí, hay que dejar los lujos de lado. Mi filosifía es simple: cuando estoy de viaje no paso casi tiempo en el hotel, sólo cuando duermo y alguna hora suelta más; entonces, ¿para qué quiero un lugar súper guay si no lo voy a disfrutr? A mí, con que cubra unos mínimos, me vale.

De nuevo echaremos mano de los comparadores, en los que se pueden buscar hoteles ordenados por precio y también sobre el mapa para asegurarnos de que la ubicación es buena.

Lo mejor de este tipo de webs es que los viajeros dejan sus opiniones una vez terminan su estancia, así que puedes leer valoraciones reales de cada lugar, algo muy necesario cuando reservas habitaciones en hoteles de precios bajos. Muchas veces tendemos a pensar que barato es igual a baja calidad, y para nada.

Lo que yo suelo hacer es ordenar los hoteles de más barato a más caro, y tras elegir el que más me gusta según las fotos que aparecen, leo muchos, muchos comentarios para asegurarme de que lo que aparenta es real. Creedme cuando os digo que he estado en muchísimos hoteles baratos en todo el mundo y un muy pequeño porcentaje de ellos me ha decepcionado.

Normalmente trato de elegirlos en la mejor localización posible, pero hay ciudades tan tan caras que eso es imposible, así que busco un plano de transporte público de la misma, y trato de coger el hotel que mejor comunicado esté con los lugares de interés turísticos.

Yo suelo usar siempre Booking, porque los precios son muy buenos y la web es bastante sencilla de usar. Además, tiene un sistema de recompensas, si reservas un hotel a través de este enlace, tú ahorras 15€ en esa reserva y yo también la próxima vez que lo haga. No es algo que se pueda hacer infinitas veces, pero sí unas cuantas (con personas diferentes) y sumando unas a otras es un gran ahorro.

7. Atrévete con un hostel

Un hostel, en español, es un albergue, un alojamiento en el que las habitaciones son normalmente compartidas, y también cuenta con cocina y salón común. Antes de probarlo, no pensé que me fuese a gustar, pero es que es realmente una forma diferente de viajar y tiene muchas ventajas a parte de ahorrar dinero. Por supuesto, ni que decir tiene que este tipo de lugares es muchísimo más barato que un hotel al uso, pero viniendo aquí además:

  • Vas a conocer gente nueva, normalmente de países diferentes al tuyo, y eso es muy interesante.
  • Además de ahorrar dinero en el alojamiento, podrás ahorrarlo también en las comidas, puesto que tendrás la oportunidad de cocinar tu propia comida. Incluso puedes hacer un intercambio gastronómico con alguno de esos amigos extranjeros que te eches.
  • Si viajas en grupo, podrás incluso convertir una habitación compartida en una privada con el resto de tus acompañantes. Normalmente las habitaciones tienen de 6 camas en adelante.
  • Es una buena forma de alojarte en pleno centro de las ciudades más caras sin gastarte un ojo de la cara.

Mira esta hostel en el que estuvimos en Uvita (Costa Rica), ¡mil veces mejor que un hotel!

8. O con un AirBnB

Otra de las plataformas que nos están salvando a los viajeros de esta década, AirBnB es una web en la que se ofertan alquileres vacacionales, normalmente en habitaciones dentro de casas privadas, pero también apartamentos o estudios. Incluso hay una gama alta de este tipo de alquileres, que llegan a ser más caros que los hoteles, para reservar villas de lujo y cosas por el estilo.

En principio lo más típico es alquilar una habitación dentro de una casa, y esto tiene beneficios parecidos a un hostel, añadiendo ese plus de intimidad que allí no tienes.

  • Si los anfitriones son atentos, que suelen serlo, puedes entablar conversaciones interesantes y además te van a indicar los mejores lugares, restaurantes a los que ir y secretos de la ciudad que estás visitando y en la que ellos viven.
  • Aunque alquiles la habitación, la cocina suele ser de uso libre, así que podrás cocinar lo que compres en el supermercado.

Al igual que Booking, AirBnB tiene un sistema de invitar a amigos y ganar recompensas. En este caso, la recompensa es para el que invita, pero en el futuro puedes ser tú el que lo haga. Pinchando aquí puedes darte de alta y cotillear los alojamientos.

9. Si es una ciudad cara, elige apartamento

si sabes que el lugar al que vas es muy caro, opta por alojarte en un apartamento/habitación/hostel con cocina, y así podrás comer en casa siempre que quieras. Obviamente hay platos típicos que tendrás que probar, pero no tiene por qué ser todos los días.

Por ejemplo, hace unos años visité Copenhague, ciudad carísima donde las haya, y además, viniendo de España, su gastronomía no tenía mucho que ofrecerme, y no había ningún plato típico que hubiese que probar sí o sí. Al acabar al viaje, había desayunado, comido y cenado todos los días en casa, y eso son muchos € ahorrados.

10. La alternativa más mochilera: el Couchsurfing

Esta opción es una que yo nunca he utilizado de momento, pero he oído hablar muy bien de ella. Se trata de una plataforma en la que las personas ofrecen una cama o sofá para dormir en su propia casa, y lo hacen de manera gratuita. Es una manera de conocer gente diferente y hacer un intercambio cultural que me parece genial. Es algo que tengo pendiente.

Si no me equivoco, al hacerte un perfil en esta web no puedes únicamente ser viajero, también estás obligado a ofrecer una cama/sofá en tu casa. Es el «precio» que se cobra. Hoy por ti, mañana por mí.

Accede aquí a la web de Couchsurfing

11. Organiza el viaje por tu cuenta

Regla de oro de los viajeros ahorradores. Olvídate de agencias de viajes o tours organizados. A día de hoy, todo está en internet y es fácil acceder a una infinidad de datos e información. Lleva tiempo, pero siéntate a planificar el viaje desde casa, analiza las mejores formas de desplazarte dentro de las ciudades y de unas a otras, y checkea también si hay alguna oferta por comprar billetes por adelantado o por internet (que suele haberlas).

Reservar alojamientos con tiempo, además, suele ahorrar costes porque tendrás más donde elegir.

Evidentemente, hay lugares en los que necesariamente necesitas ir de manera organizada, ya sea por no poder acceder de otra forma a determinados lugares de interés o por la seguridad del país. Un claro ejemplo sería Egipto.

Yo fui al siguiente nivel con esto de organizar viajes por mi cuenta y escribí el año pasado mi propio libro: una guía con todo lo necesario para viajar a Tailandia por libre.

12. Ojo con el alquiler de coches

Alquilar un coche es una forma muy cómoda y rápida de desplazase durante un viaje, pero aquí no se cumple eso de reservarlo con tiempo: normalmente, las compañias multinacionales (Sixt, Europcar, Avis…) son las que ofrecen los alquileres por internet, pero son mucho más caras. Infórmate antes, pero en la mayoría de las ciudades hay agencias de alquiler de vehículos locales que son muchísimo más baratas que las grandes, y no son menos seguras ni los coches son peores.

Y ¡ojo! Piensa antes de coger los billetes de avión de ida y vuelta desde lugares diferentes cuando vayas a hacer una ruta por un país, ya que depositar el coche en una oficina diferente a la de origen es muy (pero que muy) caro. Las compañías locales no permiten hacer esto, mientras que las grandes sí, pero suelen cobrar entre 200 y 400€ (o incluso más) extras por dejar el coche en otra ciudad (esto es lo que me pasó este verano en Grecia).

13. Utiliza el transporte público

El taxi es algo muy cómodo, sí, pero de lo más caro que existe, y además, dependiendo de en qué países, hasta te pondrán de mal humor por sus constantes intentos de timos (el año pasado en Tailandia fue realmente horrible).

Teniendo en cuenta de que nuestra preferencia es ahorrar todo lo que podamos, tómate tu tiempo, infórmate, busca en internet, pregunta, y aprende cómo ir a los sitios en transporte público, y será 10 veces más barato que un taxi. Claro está, si sois 4 personas, quizás sí os salga a cuenta un taxi en algunos lugares.

14. Ahorrar en entradas a museos y monumentos

Aquí todo es muy dispar, ya que en muchas ciudades europeas este tipo de atracciones turísticas suele ser gratis siempre o en determinados días/horas. En ese caso, infórmate de cuáles son y acude en ese momento.

En otros lugares, por el contrario, los gobiernos se hacen de oro con los turistas, pero siempre suele haber descuentos:

  • Si eres universitario, ni se te ocurra olvidar tu carnet en casa. Es muy probable que tengas descuento o incluso entrada gratis en muchos sitios (como es el caso de Grecia).
  • En muchas ocasiones venden algo así como un pase único, que incluye entradas a un conjunto de monumentos y museos por un precio menor a que si lo comprases de uno en uno (en Tarragona así lo hacen, por ejemplo)
  • Piensa si realmente te interesa y haz una selección. Muchas veces entramos en los sitios por inercia, porque lo dicen las guías o porque sólo por llamarse museo ya pensamos que hay que entrar. Conozco gente que se pasa el viaje metidos en museos, viendo esculturas de otras civilizaciones que no corresponden al país en el que están o cuadros de gente que ni siquiera nació en ese lugar. No pretendo desprestigiar estos lugares y por supuesto me parece genial si te gusta, pero a lo que me refiero es que en ocasiones te das cuenta de que no merecía la pena haber entrado porque no te gustaba lo que había dentro, así que un buen consejo para ahorrarte el dinero de entradas a algunos lugares es estudiando qué contienen o cómo son realmente, y seleccionando aquellos a los que no te apetece tanto ir. Buena forma, además, de ahorrar tiempo si estás haciendo un viaje corto.

15. Define un presupuesto diario

Muchas veces nos pasa que al principio del viaje estamos más derrochadores, y conforme van pasando los días nos damos cuenta del ritmo de gastos que estamos llevando. Para que esto no te pase, establece un presupuesto detallado de lo que vas a gastar cada día: conociendo ya los precios del lugar en el que estás, determina cuánto gastarás en comida y transportes, y así podrás controlarlo mucho mejor. Y si algún día sobra, puedes ahorrarlo… o pegarte un festín al final del viaje con lo sobrante, ¡tú eliges!

En resumen, si quieres viajar barato no puedes olvidar estas tres cosas:

  1. Sé flexible con el destino o con las fechas (o con ambas cosas).
  2. Comparte gastos
  3. No seas quisquilloso con los alojamientos
  4. Sé independiente
  5. Organiza y planifica con antelación

¡Feliz viaje!

Cuevas de Sorbas (Almería)

Aprovechando una mañana lluviosa y ventosa de agosto, decidimos cambiar la playa por algún plan más original, ¿y qué mejor elección que refugiarnos bajo tierra?

Características de las Cuevas de Sorbas

Las Cuevas de Sorbas están ubicadas en el pueblo almeriense con el mismo nombre (también digno de visitar, por cierto -es como una Cuenca en pequeñito-), muy cerca de Tabernas y su desierto. Pertenecen al Karst en Yesos de Sorbas, y están actualmente muy protegidas por el gobierno provincial, ya que durante el siglo pasado fueron ampliamente explotadas para la extracción de yeso. De hecho, salvo este reducto, el resto del territorio es testigo de la extracción de yeso constante. Aquí va un dato que impresiona: ¡1/4 del yeso total del mundo sale de aquí! Y otro dato un poquito más cabreante, es que la explotación no pertenece a España, ya que justo después del fin de la dictadura de Franco, fue vendida a los países nórdicos, y desde entonces el yeso extraído viaja hasta allí en barcos que salen de los puertos de Garrucha y Almería, allí es tratado y transformado para su venta… Y vuelve a España para ser vendido. Desde luego, tenemos mucho que aprender sobre cómo gestionar nuestros recursos.

Pero volvamos a las cuevas. Es un lugar muy especial, ya que no sólo se trata del sistema subterráneo más grande de España, sino que es una de las pocas cuevas de yeso visitables en el mundo, y podría decirse que la que tiene mejores condiciones para ello. Esto se debe a que el yeso es un mineral que se disuelve con el agua (de aquí la palabra Karst), por lo que es considerada una cueva viva, en constante cambio. Cada vez que llueve en grandes cantidades (que en Almería es una vez al año o ninguna), el agua entra en los niveles superiores de la cueva y va disolviendo poco a poco el yeso. El futuro de este lugar es destruirse: dentro de muchos años (millones, tal vez) el techo no aguantará más y se hundirá, dando fin a las cuevas.

Visitar las Cuevas de Sorbas

Las excursiones al interior de las cuevas están muy bien organizadas, hay bastantes pases al día (en verano uno cada hora de la ruta básica) y siempre con monitor (puedes reservar aquí). Son muy vírgenes: no hay pasarelas, barandillas ni luces, así que todo visitante es provisto de un casco con linterna.

Hay tres rutas:

  • Ruta básica – de 800 metros de longitud y unas 2 horas de duración (desde que entregan el material fuera hasta que se sale de la cueva). Es muy sencilla de hacer y de hecho en mi visita había varios niños pequeños (uno con brazo roto incluido). Se camina normalmente todo el tiempo, salvo por alguna zona concreta que hay que subir alguna roca o agacharse unos metros, pero el monitor siempre indica como hacerlo y donde apoyarse. La visita es bastante detenida porque el monitor va explicando un montón de cosas, entre ellas varias de las que os he contado antes.
  • Ruta combinada – es más compleja y larga (4 horas), hay que tener cierta capacidad física y sólo hay un pase al día a las 16:00. Cada participante debe ponerse un mono además del casco. Está entretenida porque la dificultad sube y también se llegan a zonas más profundas donde se ven formaciones más grandes y hasta fósiles.
  • Ruta técnica – es la más complicada. De esta os puedo contar poco porque ni siquiera me informaron de que existía cuando llamé para informarme; me enteré una vez allí cuando vi los carteles. Al parecer se utiliza también material de escalada para algunos tramos.

Nosotros hicimos la ruta básica y nos encantó, sencilla pero muy entretenida, sobre todo gracias a Rocío, nuestra simpática guía, que lo hizo súper ameno. Esta es la web oficial con tota la información: www.cuevasdesorbas.com.

Probablemente no os las imaginéis como realmente son, porque además de su singularidad, cuando escuchamos la palabra yeso, nos viene a la cabeza ese color blanco tan característico. Pero ese no es más que una parte de su composición cuando se encuentra sin procesar. En estado natural es cristalino y se parece mucho al cuarzo. Nos contaron un truco para distinguir cuarzo de yeso si alguna vez queremos comprar el primero, que es más caro que el segundo: el yeso se raya con una uña, ya que es mucho más blando.

Un lugar más de esta maravillosa provincia desmenuzado, y es que como os contaba el otro día en mi cuenta de Instagram, Almería esconde un montón de joyas, y no mucha gente lo valora.

El punto más alto de Sierra Cabrera (Turre, Almería)

Siempre que estoy por estos páramos y salimos «de excursión» me hace especial ilusión porque la playa en el Sur, sencillamente atrapa, y no somos capaces de hacer nada más que ir del mar a la piscina y de la piscina al mar.

Hace poco nos llegó una recomendación para visitar en Sierra Cabrera, que es la cordillera que separa la zona de Mojácar de la de Cabo de Gata. Se trata nada menos que del punto más alto, lugar que está marcado en Google literalmente como «Punto más alto de Sierra Cabrera«, y en el cual hay una antenas muy aparatosas que parecen pertenecer al ejército. Se trata de una cima de nada menos que 900m de altitud, lo cual es bastante teniendo en cuenta de que partimos de 0m junto al mar.

Se puede llegar aquí de varias formas:

En coche

Hay una carretera que sube hasta arriba del todo, lo mejor es que está asfaltada por completo, y menos mal, porque hay pendientes considerables y en ocasiones de hasta el 30%.

Las indicaciones para llegar aquí son sencillas: en Turre hay que tomar el desvío para subir a Pueblo Cabrera (el pueblo árabe del que os hablo en este post y que recomiendo encarecidamente visitar). Una vez en él, hay que seguir subiendo por una carreterita cada vez más estrecha. En determinado punto, Google Maps os va a indicar mal, ya que al llegar a este punto os va a mandar hacia la izquierda por el camino de tierra, ¡pero no! hay que seguir por la carretera asfaltada de la derecha. Unos pocos metros después, hay un giro bastante brusco a la izquierda que lleva hasta la cima. En las antenas hay espacio de sobra para dejar el coche.

Venir en coche es la opción más rápida y cómoda, y compatible con el disfrutar de una increíble puesta de sol aquí. Fue la elegida por nosotros en esta ocasión y el clima nos regaló un mar de nubes a nuestros pies que nos dejó fascinados.

En bici

La incluyo aquí porque la persona que nos descubrió este lugar practica ciclismo, y por lo visto es una ruta bastante conocida entre el gremio. Pero eso sí, no apta para cualquiera, y no tanto por su longitud sino por el desnivel. Las cuestas de esa carretera son palabras mayores, y además viniendo en bici desde el nivel del mar aún hay que subir la carretera desde Turre hasta Pueblo Cabrera. Si os gustan los puertos o sois ciclistas asiduos… ¡desde luego que es un caramelito!

Caminando

Esta forma es la que me queda pendiente, apuntado queda. En toda Sierra Cabrera hay un montón de senderos de tierra, y uno hasta el punto más alto no podría faltar.

Por supuesto se puede subir por la misma carretera que antes mencionaba, que aunque estrecha, tampoco pasan apenas coches y no hay peligro. Una opción es dejar el coche en el parking de Pueblo Cabrera y subir con las mismas indicaciones que en el coche. Son unos 7km de ida, que con ese desnivel, suficientes son.

Otra opción es elegir caminos de tierra, aunque la última parte correspondiente a la subida asfaltada hasta las antenas es siempre la misma.

Dependiendo de en qué parte de Almería os encontréis, os dejo varias opciones de comienzo de ruta:

  • Si estáis más cerca de Almería capital, comenzar desde aquí. El pueblo más cercano es Gafarillos. Distancia de ida: 7,5km.
  • Si estáis por la zona de Carboneras, o si os apetece hacer una ruta más larga, comenzar desde aquí. Distancia de ida: 12,5km. Se puede hacer más corta si avanzáis más con el coche.

Además de las antenas, aquí arriba hay un punto geodésico que marca exactamente el punto más alto. Las vistas son 360º, desde la costa de Mojacar, el Cabo de Gata hasta las Alpujarras almerienses. ¡Una pasada!

¿El plan perfecto para mí? Subir caminando desde Pueblo Cabrera, disfrutar un buen rato de las vistas arriba, y tras bajar, celebrarlo con una deliciosa comida árabe en el Riad Fátima (os hablé de él en el post del pueblo árabe de Sierra Cabrera).

Un paseo por la gastronomía griega

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

Último post de la serie de Grecia, y no podía ser de otra manera que hablando de su cocina, tan valorada internacionalmente por ser la fusión perfecta entre oriente y occidente y por su sabor a dieta mediterránea.

A pesar de que intenté probar todo lo «típico» que se cruzaba en mi camino, me dejé muchos platos, pero supongo que es como si quieres venir a España y probar todo, es tanto que es imposible.

He aquí una lista de los platos que creo que son imprescindibles de probar y fáciles de encontrar. Los básicos:

1. Souvlaki

Todo el mundo me había hablado de ello con este nombre, pero en realidad si lo pides así en un restaurante, te van a traer un pincho moruno, que es lo que significa básicamente souvlaki.

Lo que quiero mencionar aquí es el souvlaki en pan de pita, un básico y una comida sagrada para los griegos: es por esto que nunca cuesta más de 3€ en ningún tipo de restaurante.

Se trata de un pan de pita enrollado en cuyo interior lleva carne (pollo, cerdo o ternera), cebolla, tomate, patatas fritas y salsa tzatziki (hecha con yogur, pepino y aceite). Si lo pides con carne «gyros» te echarán el típico rulo que aquí encontramos en los kebabs, pero allí en Grecia esta comida no se considera comida basura.

Yo lo solía pedir sin patatas fritas (me sobran totalmente) y así se me quedaba una comida de lo más saludable y riquísima.

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2. Queso feta

Conocido mundialmente y con ese sabor tan peculiar, en Grecia lo usan para mil recetas, pero también se toma solo, tanto frío como al horno, que está buenísimo, por cierto.

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3. Salsa tzatziki

La mencionada antes, también utilizada en una gran variedad de recetas, pero se puede pedir como entrante en cualquier sitio para mojar pan. Lleva simplemente yogur, pepino, ajo y aceite.

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4. Ensalada griega

El entrante por excelencia, fresquita e ideal para el verano. Y además, sencilla a más no poder: taquitos de tomate, pepino, cebolla… y queso feta, por supuesto. Y todo ello aderezado con bien de aceite de oliva y sal.

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5. Dolmas

Son rollitos cuya cobertura son hojas de parra. El relleno es simplemente arroz y especias y su sabor es muy peculiar. Lo suelen acompañar también de una salsa hecha con limón.

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6. Dakos

Uno de mis preferidos, también muy sencillo. Una tostada gorda de pan calentado en la sartén y por encima, taquitos de tomate y de queso feta.

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7. Moussaka

Un clásico de la cocina griega, e imprescindible. Es una especie de lasaña, pero sin pasta: lleva berenjena, patata, carne picada y bechamel.

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8. Pastizio

Otra especie de lasaña, pero esta vez en vez de las típicas láminas de pasta, se hace con macarrones, carne picada, tomate y bechamel. Es como una lasaña normal pero más bestia.

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9. Pseftokefedes

Todo lo que tiene de complicado el nombre lo tiene de sencillo el plato. Son albóndigas con salsa de tomate, y en ocasiones también las sirven con salsa de yogur. Le suelen echar especias y tienen un sabor muy bueno.

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Y por supuesto, ¡los postres no podían faltar!

10. Baklava

Al igual que muchos de los platos que os he mencionado anteriormente, este dulce no es sólo típico en Grecia, sino también en Turquía y algún país más de alrededor, los cuales pertenecieron durante muchos años al Imperio Otomano, así que tienen muchas cosas en común.

Este postre es una bomba, así que recomiendo compartirlo. Está riquísimo pero empalaga por lo dulce que es. Se suele preparar con pasta filo en láminas o en fideos, y dentro lleva una pasta de pistachos y mucha mucha miel.

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11. Yogur griego

Mítico yogur cremoso, que además de haber en cualquier supermercado (igual que aquí en españa) se suele servir en los restaurantes acompañado de miel, y también se pueden encontrar puestos de yogur griego helado al que se le pueden añadir frutas y dulces para acompañar.

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12. Kok

Para probar este hay que ir a una pastelería. Es un bollo con chocolate por encima y nata en medio. Parece una bomba pero está bastante suave y no demasiado dulce.

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13. Diples

Es un dulce más típico de Corfú, y también recomiendo compartirlo. La masa es súper crujiente, con sésamo por encima, y también rociado de miel.

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14. Kunefe

Cuando lo probamos, tuvimos que pedirlo con el resto de la comida porque tardaban 30 minutos en elaborarlo. Y mereció la pena, estaba buenísimo. Se parece a la baklava pero está caliente, y por dentro lleva queso. Muy muy rico.

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Y estos son 14 platos típicos dignos de probar, pero como os decía, la variada y rica cocina griega cuenta con muchos más. Podéis dejar en un comentario qué platos habéis probado o conocéis, y así aumentamos esta lista.

Si queréis saber más sobre nuestro viaje a Grecia o consejos para hacer una ruta por el país, tenéis todo en esta entrada: Consejos para hacer una ruta por Grecia

Consejos para hacer una ruta por Grecia

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Durante los últimos 15 días os he ido contando mis andaduras por el país heleno: he hecho una ruta, principalmente por la Grecia continental, además de dos islas.

El Partenón, en la Acrópilis de Atenas

Si estáis planificando un circuito, probablemente os esté pasando lo que me pasó a mí en su momento: viajar a Grecia es como decir que viajar a España: ¿qué visitar? ¿qué ruta seguir? ¿cómo desplazarse? ¿qué dejar de ver? Está claro que depende de cuántos días vayáis, pero obviamente hay que dejar lugares de lado para no morir en el intento o pasar las vacaciones metidos en el transporte.

Qué ruta seguir

Una vez analizado a fondo el mapa de Grecia y las posibilidades de desplazamiento, creo que hay varios viajes totalmente diferentes que se pueden hacer:

  • Islas griegas – una de las rutas más típicas y famosas es ir a las islas Cícladas. Aunque se conocen como islas griegas en general, éstas son solo uno de los archipiélagos del país. Están también las islas jónicas y las del Dodecaneso, entre otras. En las Cícladas, las más cercanas a Atenas, se encuentran Santorini, Mykonos y otras islas menores. Creo que este es un viaje en sí, al que se le podría añadir Atenas dependiendo de los días, pero que para hacer de paso no compensa. Santorini, por ejemplo, se encuentra a 6 horas en ferry de Atenas y el precio por el ticket de ida y vuelta es de 100€. Esta zona tiene demasiado encanto como para ir con prisas y por eso considero que hay que reservar un viaje entero para ellas.
  • Grecia continental – la ruta que llaman clásica, porque los lugares más míticos del mundo antiguo se encuentran aquí. Se puede partir de Atenas en coche, recorrer la península del Peloponeso, subir al norte hasta Tesalónica y después volver a Atenas pasando por Meteora y Delfos, cerrando el círculo.
  • Creta – una isla enorme y con bastante que ver, por no hablar de lo lejos que se encuentra del continente, es en sí misma un viaje único.
  • Rodas y las islas del Dodecaneso – también se encuentran bastante lejos del continente, de hecho están bastante cerca de Turquía.
Acantilados del cabo Drastis en el norte de Corfú

Si bien claramente hay mil combinaciones, podéis optar por elegir, por ejemplo, la ruta continental y visitar alguna isla como extra, que de hecho es lo que hicimos nosotros. A continuación os enseño cuál fue exactamente nuestra ruta, que aunque creo que fue muy buena elección, ahora a posteriori cambiaria algunas cosas, que dejaré también aquí reflejadas por si os sirven.

Nuestra ruta por Grecia

La que nosotros elegimos finalmente fue la vista a la Grecia continental. No somos muy de tirarnos en la playa, y teníamos muchas ganas de ir a ciertos lugares de la Grecia Antigua porque nos gusta la historia y además somos deportistas. Pero no hicimos la ruta tradicional, sino que elegimos dos de las islas jónicas para visitar también. Os cuento las paradas y después los pros y los contras:

  1. Atenas. Volamos a Atenas desde Madrid, y estuvimos 1 día completo más medio día, suficiente para ver lo importante.
  2. Corinto – Epidauro – Micenas – Esparta. Cuatro lugares que son demasiado pequeños como para pasar un día entero pero que merece la pena visitar. En el orden en el que os lo he puesto se pasa saliendo de Atenas, así que podéis ir haciendo paradas. Nosotros la noche la hicimos en la última parada – Esparta, donde pasamos todo el día siguiente.
  3. Olimpia. Visita obligada, en un día se puede ver todo.
  4. Zante. Elegimos esta isla jónica porque el puerto de Killini está a 1 hora de Olimpia, y desde allí sale el ferry a Zante (podéis buscar Ferrys y precios en esta página)
  5. Delfos – TermópilasMeteora. En el camino de Zante a Meteora (el único de todos los que hicimos que duraba más de 4 horas) eligiendo la ruta sin peajes, se pasa muy cerca de Delfos, así que es una parada ideal e imprescindible. Tras emprender el camino desde Delfos, pasamos directamente por las Termópilas, donde no hay más que un monumento pero está justo en el camino. Hicimos noche en Meteora y en el día siguiente visitamos los famosos monasterios.
  6. Corfú. La más importante de las islas jónicas. Desde aquí volvía nuestro vuelo a Madrid, y pasamos aquí los últimos 3 días.
Teatro griego de Epidauro

Ahora bien…

Pros

Contras

  • Que los vuelos de ida y de vuelta sean desde ciudades diferentes es un contra muy grande a evitar si quieres hacer un viaje económico. La manera de hacer esta ruta de forma eficiente es alquilando un coche, y la tasa extra por devolver el coche en una ciudad diferente a la de origen supera los 300€. A esto hay que sumarle que las compañías locales, que son las más baratas, no tienen este servicio, y por lo tanto hay que alquilar el coche en una multinacional (AVIS, Europcar, Sixt o Hertz), lo cual es mucho más caro. Así que la “broma” del coche puede salir muy muy cara. Nosotros al comprobarlo allí mismo en Atenas, alquilamos el coche a tramos, y en todos los días de las islas no lo tuvimos, y aún así nos salió un total de 6 días de coche por 800€ aprox., una pasada.
  • Habiendo hecho ya esta ruta, cambiaría la isla de Corfú por otro destino, ya que aunque me gustó, fue lo que menos, y la verdad es que me decepcionó un poco; no es para nada la típica isla griega que uno espera (puedes leer aquí la realidad de Corfú). En su lugar me habría alojado directamente en Paxos (una isla cercana) o habría visitado Tesalónica en el norte del continente, o Lefkada, una isla cerca de Zante a la que se puede llegar cruzando un puente, lo que la hace más cómoda.
Navagio Beach en Zante

Datos y consejos útiles

  • La moneda utilizada en Grecia es el euro.
  • El nivel de vida es bastante más bajo que en España, y en consecuencia todo es bastante más barato. Sin buscar demasiado puedes encontrar restaurantes de carta en los que comer por menos de 15€ por persona en plena zona turística de cualquier ciudad.
  • Para saber la calidad y si un restaurante es barato o caro, una buena referencia es mirar el perfil de la mousaka: si cuesta más de 8-9€, es caro. Si cuesta menos de 7€, igual es que no es muy bueno.
  • El plato nacional por excelencia es el souvlaki, que hay que pedirlo diciendo “pita”. Se trata de un pan de pita enrollado con carne, tomate, cebolla, patatas fritas y salsa tzatziki. Da igual el restaurante al que vayas, es tan “sagrado” para los griegos que siempre cuesta entre 2 y 3€, nunca más. Si veis que cuesta más, seguramente sea una zona turística y os estén intentando timar.
  • Alojarse también es barato: si bien hay que leer atentamente las opiniones de otros viajeros en los buscadores, porque algunos hoteles están en condiciones regulares, nosotros dormimos por 25€ o menos por persona y noche en habitaciones privadas siempre, y en muchas ocasiones con cocina incluida. En los posts de cada uno de los días tenéis los hoteles detallados.
  • La mejor forma de desplazarse, como ya he comentado, es alquilando un coche, y lo ideal es alquilarlo en compañías locales, mucho más baratas. En Atenas hay una calle llamada Syggirou, junto al Arco de Adriano, repleta de ellas, es el lugar perfecto para ir a preguntar y alquilarlo en el momento.
  • Para desplazarse entre islas y hacia ellas, lo mejor es buscar en algún comparador de Ferrys, es lo más sencillo y te aseguras el mejor precio (esta es la web de Ferryscanner)
  • Para moverse dentro de las islas, por contra, lo mejor es alquilar una moto. En Grecia, al contrario que en España y otros países, el carnet de conducir coche no sirve para conducir motos de 125cc, así que si no tenéis el carnet específico de moto tendréis que conformaros con una de 50cc. Nosotros así hicimos y nos valió.
  • La entrada a todos los monumentos y museos es de pago. No recuerdo ningún sitio emblemático que fuese gratis, y además creo que los precios son bastante altos (entrar a la Acrópolis, por ejemplo, son 20€). Si sois estudiantes universitarios, presentando el carnet, todos los lugares son gratuitos, así que no olvidéis vuestro carnet si lo sois, nosotros ahorramos más de 100€ en entradas.
  • El transporte público, aunque lo probamos poco, no es demasiado bueno ni frecuente. En Zante un autobús que tenía que pasar, no pasó (no es que llegase tarde, sino que directamente no pasó, de hecho nos devolvieron el dinero del taxi que tuvimos que coger cuando reclamamos en la estación de autobuses). También estudiamos la posibilidad de movernos en transporte público cuando vimos lo caro que era el coche, y lo vimos muy complicado, cosa que nos corroboraron los lugareños. Y en último lugar, el “metro” del aeropuerto a Atenas costaba 7€ y pasaba cada 30 minutos…
  • En cuanto al clima, en Grecia hace bastante calor, lo compararía con Andalucía en España. Por ello, creo que es más recomendable viajar allí fuera del verano, en octubre o en mayo, por ejemplo.
Estadio Panathinaikó en Atenas

Nuestro viaje detallado día a día

Día 1: Madrid – Atenas

Día 2: Atenas

Día 3: Atenas – Epidauro – Nauplia – Esparta

Día 4: Esparta, Mystras y Gythio

Día 5: Esparta – Cascadas de Polylimnio – Olimpia

Día 6: Olimpia

Día 7: Olimpia – Zante

Días 8 y 9: Zante

Día 10: Zante – Delfos – Termópilas – Meteora

Día 11: Meteora – Igoumenitsa

Día 12: Igoumenitsa – Corfú

Día 13: Corfú

Día 14: Corfú

Día 15: Corfú – Madrid

Meteora

Espero que estos consejos y ruta propuesta os sean de utilidad, y también que disfrutéis de Grecia tantísimo como yo lo hice, uno de los mejores viajes que he hecho nunca, y sin duda el más enriquecedor.

EXTRA: Si sois de los que, como a mí, os gusta leer, recomiendo haceros con un libro llamado «Los Griegos» de Isaac Asimov. Es un repaso rápido a la historia completa de Grecia en tan solo 380 páginas. Se para mucho más en la época dorada de la Grecia Antigua, que es la más interesante y donde se originó lo que hace el mundo tal y como es hoy, pero en los últimos capítulos tambien habla de la historia más reciente y casi hasta nuestros días. 100% recomendable, me encantó y aprendí muchísimo, y me parece todo un lujo leer sobre acontecimientos ocurridos en determinados lugares, mientras estoy pisando el suelo ded ese lugar concreto. ¡Mágico!

Templo de Niké en la Acrópolis de Atenas

1 de agosto: Corfú – Madrid

(Ver también Consejos para hacer una ruta por Grecia)

Llegó el último día. Por suerte, nuestro vuelo salía a las 12 de la noche, así que tuvimos el día completo para terminar de descubrir Corfú.

Esta vez nos alejamos de las playas, cogimos la moto y nos dedicamos a ir de un lado a otro y acabar en la ciudad, para comer, devolver la moto y hacer las últimas compras.

La moto la alquilamos en Atlantis Motos, junto al puerto, y aunque es un poco marronera, la recomiendo porque el dueño es muy amable y nos ayudó en todo. Nos costó 20€/día (una de 50cc porque como os conté, el carnet de coche no vale para motos de 125cc). La moto iba bastante bien aunque era algo vieja.

Pelekas

Este pequeño pueblo junto al que nos alojábamos tiene, a pesar de su reducido tamaño, mucho ambiente. En la calle principal hay muchos restaurantes tradicionales, nosotros comimos varios días en Pelekas Grill, riquísimo y muy económico.

En lo alto del pueblo hay unos restos de muralla llamados Kaiser’s Throne, nombre que recibe porque el Káiser Guillermo II tomó la isla de Corfú como su lugar de vacaciones y más concretamente este lugar, desde donde se ve toda la isla y también una puesta de sol sobre el mar preciosa.

Paleokastritsa

Una pena no haber dado con este lugar antes, que aunque bastante masificado, tiene una de las aguas más bonitas que he visto nunca. Es un pueblo totalmente turístico y tiene varias calas diferentes, todas ellas preciosas.

En una de sus zonas más altas en un acantilado junto al mar, hay un monasterio. Entrar es gratis, pero las buenas vistas están sobre todo desde su entrada.

El monasterio fue fundado en 1225, aunque el edificio que hoy se puede visitar es otomano. Dentro hay también un pequeñísimo museo con vestimentas antiguas, libros sagrados y curiosamente también una urna con huesos de ballena y una ostra gigante. No hay carteles informativos por ninguna parte así que no sé cuál es el motivo de que esto esté aquí.

Kanoni

El aeropuerto de Corfú es tan pequeño y doméstico que se encuentra a tan solo 1,5km del mismo casco antiguo. Esto provoca que se puedan ver perfectamente la pista y los aviones despegar y aterrizar desde las proximidades.

Uno de los puntos más conocidos para esto es la zona llamada Kanoni, desde donde las vistas son espectaculares y hay también un par de cafeterías. La pena es que no es un aeropuerto muy transitado y hay que esperar un rato entre avión y avión, pero fue toda una experiencia.

En la parte de abajo hay un puente mucho más cerca aún de la pista de aterrizaje, desde donde también es muy imponente ver los aviones, pero al ser al mismo nivel que ésta, no se ve tan bien.

Vlacherna Monastery

En este mismo lugar se divisa también este monasterio, en una pequeña isla, que de hecho la ocupa toda. Fue construido en 1685 y era originalmente de mujeres.

Detrás de él, un poco más lejos, se ve la conocida isla del ratón, o Pontikonisi, que es también una vista bastante conocida de Corfú. En ella hay también un monasterio.

Después de visitar todos estos lugares, volvimos al casco antiguo, paseamos por él una última vez, compramos algunos recuerdos, últimos dulces y último souvlaki… ¡y fin!

Cuando elegimos Grecia como destino de este año fue un poco de casualidad y a última hora. No imaginé que podría resultar en el pedazo dd viaje que ha sido: el país de los mil escenarios, los lugares épicos y la historia en cada esquina. Uno de los mejores que he hecho hasta ahora, y en el que más he aprendido sin duda.

En los próximos días escribiré un último post sobre Grecia, con información y consejos útiles por si tenéis pensado hacerle una visita próximamente.