10 de agosto: Krabi – Ko Phangan

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El día de hoy es bastante aburrido, ya que no hemos hecho nada más que viajar. Lo cuento aquí por si alguno de los que me leéis os animáis a venir, sepáis cómo es el recorrido, pero ya os adelanto de que aquí todo está preparadísimo para el turista y para trasladarlo de unas zonas a otras (siempre que sean lugares turísticos).

Contratamos un transporte que por 600THB (unos 15€) lo incluía todo:

  • Un minibus nos recogió de la puerta de nuestro hotel en Ao Nang a las 11:00
  • Llegamos a la estación de autobuses de Krabi a las 11:30, y tuvimos que esperar hasta las 12:00 para montar en el bus que nos llevaría a Suratthani
  • Por más carreteras bastante buenas, llegamos a Suratthani sobre las 15:00, donde tuvimos que esperar para montar en el barco que nos llevaría a la isla de Ko Phangan
  • A las 16:00 montamos en el barco, y tardamos muchísimo a pesar de que la isla no está a más de 65km de la costa: el recorrido pasaba primero por Ko Samui, la isla más grande del archipiélago, y además hacía muy mal tiempo y la lluvia impedía avanzar más rápido.
  • Por fin sobre las 19:00 llegamos al puerto de Ko Phangan y allí bajo la lluvia cogimos el primer taxi que vimos en dirección a nuestro hotel.
  • Ya instalados, y siendo noche cerrada, sólo hemos ido a cenar a algún lugar cercano y a dar una vuelta por los alrededores, donde al parecer hay bastante fiesta, al igual que en todos los destinos en los que ya hemos estado.

Alojamiento: Nice Moon Resort (unos 10€ por noche en una habitación doble) – está bastante bien, la habitación en sí es muy sencilla pero el exterior es genial, una cabaña de madera con terracita y rodeada de vegetación, además está alejada de las calles principales y se agradece porque por la noche suena bastante la música de los locales.

9 de agosto: Railay (Krabi)

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Por fin! Esta mañana amaneció el mar tranquilo y las longtails retomaron sus rutas, así que sin pensarlo nos montamos en una para ir a Railay Beach, que es una zona aislada de la costa de Krabi a la que sólo se puede acceder en barco.

Es una zona totalmente turística ya que hay bastantes resorts y todo tailandés que hay por allí es porque trabaja para el turismo, pero el paisaje es precioso, y eso que no lo hemos visto en su máximo esplendor debido al mal tiempo y al mar revuelto. Se caracteriza por paredes enormes de piedra caliza en las que crece vegetación por cualquier rincón en el que pueda suceder la vida.

En lugar de tirarnos en la playa, que es uno de los planes más cotizados de aquí, hemos preferido patear la isla, y los mejores sitios son estos:

View Point de Railay West: es un mirador en lo alto de una de estas montañas, las vistas son preciosas pero lo mejor de todo es la manera de acceder a él… siguiendo las indicaciones, hemos ido a parar a un camino (que no podía llamarse camino realmente) por el que había que escalar hasta subir hasta arriba! Ha sido muy divertido pero no está hecho para todo el mundo, estos tailandeses no tienen filtro!

Desde este camino también se podía llegar al Princess Lagoon, un lago en lo alto de estas pintorescas montañas, pero el camino estaba cerrado porque debido a las lluvias era peligroso (más?) llegar, así que no lo hemos intentado. Luego nos hemos cruzado con unos españoles que sí habían ido y nos han dicho que se han embarrado bastante pero que el lugar era espectacular y merecía la pena totalmente.

Playa este de Railay: es en la que más gente hay y es la zona de baño como tal, en el otro lado se encuentra la playa oeste pero ésta solo funciona como puerto.

Playa de Al Phra Nang: para mí, mejor que la anterior. Más amplia y más bonita, además junto a ella se encuentra la Princess Cave, una abertura en la que hay una especie de altar busdista donde, curiosamente, todas las ofrendas que se hacen son penes! Y por lo visto esto se hace porque antiguamente los pescadores y marineros que vivían aquí lo hacían para tener fertilidad. Un poco raro todo pero era gracioso.

También es muy típico hacer escalada en roca natural aquí, en varios sitios alquilan el equipamiento y la verdad es que apetece bastante porque las rocas son increíbles, pero habíamos quedado con nuestro barquero a las 14:30 y no teníamos más tiempo.

El día estaba genial, pero poco antes de esa hora ha empezado a diluviar como nunca antes habíamos visto, y cuando ha parado hemos emprendido la vuelta por mar en la barquita. Todo eran risas hasta que nos hemos metido de lleno en una tormenta monumental, el mar se ha vuelto loco y nosotros ahí en medio! Por suerte nuestro conductor era un máquina y ha sabido llevarnos perfectamente hasta el puerto, aunque yo en varios momentos he pensado que naufragábamos… vaya espectáculo!

De vuelta en el hotel, calados hasta las cejas y después de una caminata de 45 minutos hasta llegar al hotel, reventados, nos hemos relajado un buen rato en nuestro súper hotel y por la noche a despedirnos de Ao Nang con un paseito porque mañana ponemos rumbo al siguiente destino: cambiamos de mar, nos vamos al Golfo de Tailandia!

8 de agosto: Tha Pom Klong Song Nam (Krabi)

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El día de hoy ha sido un poco caótico: el mal tiempo continúa y hoy la lluvia ha vuelto a ser protagonista, de forma que hemos decidido poner rumbo a algún otro lugar del interior de la provincia para hacer alguna caminata por la naturaleza. Los lugares elegidos han sido dos, con la desagradable sorpresa que al llegar al primero de ellos (Parque Nacional de Tham Bok) nos han dicho que estaba cerrado por las fuertes lluvias. Es que entonces no se puede hacer nada en Tailandia cuando llueve? Si llueve siempre!

Sin perder la esperanza, nos hemos dirigido hacia el segundo destino: Tha Pom Klong Song Nam (vaya nombrecito), otro pequeño parque natural en el que se podía hacer una ruta de 1.2km (algo es algo) por un sendero de madera que discurría por en medio de la jungla y junto a un río de aguas azules.

El lugar es muy único, parece de película y nos ha encantado, de hecho, hemos dado dos vueltas al mismo circuito!

De vuelta en Ao Nang, y pensando en que ya no había nada más que hacer en todo el día salvo ver tiendas, hemos decidido dejar nuestro hotel (que para colmo ayer no nos hicieron las habitaciones) y permitirnos el «lujo» de alojarnos las dos noches que nos quedan aquí en un hotel de 4 estrellas. Ya que iba a hacer tan mal tiempo, poder entretenernos en el hotel era imprescindible así que hemos dado con uno con piscina y gimnasio.

Y he dicho «lujo» porque nos ha costado la friolera de 27€ por noche una habitación doble con unas vistas increíbles… este país es un chollo!

El hotel se llama Centra by Centara Phu Pano Resort Krabi, y estamos encantados… 100% recomendable!

Bañito post entrenamiento, en la piscina del hotel a las 9 de la noche

7 de agosto: Tiger Cave Mountain (Krabi)

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El tiempo en Krabi lleva varios días siendo malo: hace mucho viento, está nublado siempre y caen fuertes lluvias de cuando en cuando. No importa mucho salvo porque el mar está muy revuelto, y esto hace que los barcos hayan tenido que suspender los trayectos hacia Railay, las playas más bonitas y famosas de Krabi, y además el paisaje es completamente diferentes al que esperábamos encontrar, un mar marrón en el que es imposible bañarse sin correr peligro.

Solución? Hemos investigado a ver qué excursiones se podían hacer por aquí cerca y hemos decidido ir a la Cueva del Tigre, una montaña a cuyos pies hay una cueva donde cuenta la leyenda que hace unos años se escuchaba siempre rugir un tigre y por eso nadie se acercaba nunca, hasta que un monje budista decidió hacerla suya para vivir allí y dedicarse al dharma. Dicen que entonces el tigre se fue y ya nunca más volvió.

En este lugar hay dos cosas para ver:

En primer lugar, subir hacia la cima de la montaña (casi 300m de altitud) a ver las espectaculares vistas, y donde hay también un templo y un buda gigante, para variar.

Ahora viene lo bueno: para llegar a la cima no se trata de un camino, sino de unas escaleras empinadísimas compuestas por nada menos que 1237 escalones! Subir ha costado, pero dada la inclinación, bajar ha sido mucho peor!

Ya abajo, hemos ido en busca de la susodicha cueva. Está indicada hacia la izquierda de las escaleras, pero a la derecha de las mismas hemos visto otras escaleras con una flecha que señalaba «to Wonderland«, hacia allá hemos ido… y menudo acierto. Hemos dado con una serie de cuevas poco profundas en las montañas, preciosas, donde había casetas, tendederos con ropa e incluso una mini cocina, y hemos comprobado que es donde viven los monjes, pues hay también unos cuantos budas por allí. El lugar es muy especial y además junto a él había un sendero en plena jungla que continuaba más allá, un paisaje súper salvaje, pero no hemos podido seguir porque nos estaba esperando el taxista para traernos de vuelta a Ao Nang.

En cuanto al transporte, como siempre, es muy fácil. Hay taxis por todas partes que ofrecen trayectos a muchos lugares turísticos por precios muy asequibles (como todo aquí) y siempre está incluida la vuelta y además esperan allí mientras hacemos la excursión. Para que os hagáis una idea, nos ha costado 1500BHT (38€) ir, estar 3 horas allí y volver (entre 4 personas, y a 40km de donde hemos cogido el taxi) y aún así podríamos haber regateado pero no estamos estado rápidos.

De vuelta en Ao Nang, teníamos las piernas cansadísimas de tanto escalón, así que hoy hemos probado el masaje con aceite de coco, y nos ha gustado mucho más que el tailandés tradicional. El precio hoy han sido… 150BHT (4€) por un masaje de 1 hora! Ojalá esto en España jejeje.

6 de agosto: Islas Phi Phi – Krabi

Día de cambios! Última mañana en Phi Phi, hemos aprovechado para patearla un poco más, hemos caminado por la orilla del mar en Loh Dalum Beach, en dirección hacia Monkey Beach, una playa grande en la que parece ser que también hay monos. Llegado un punto ya sólo había rocas y debido a que estaba subiendo la marea no hemos podido llegar a la playa de los monos, así que hemos tenido que dar la vuelta. Otra manera de llegar 100% seguro es alquilando un kayak.

Hemos parado a tomar un batido en una terraza de la zona de Ton Sai, al otro lado de la zona más masificada del pueblo, un bar llamado Sand and Sea que tenía dos pisos hechos de bambú y parecía una casa del árbol, además de estar en primera línea de playa y tener unas vistas preciosas.

A las 15:30 salía el barco hacia Krabi. El día de antes habíamos comprado ya los tickets en el mismo hotel en el que nos alojábamos (aquí todo el mundo vende tours y tickets para todo así que es facilísimo enterarse de cómo ir de un sitio a otro, y la manera de ir de los autóctonos de momento nunca ha sido una opción, parece que no existe!).

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El billete ha costado 350BHT (unos 8€) e incluía la ruta en barco de 2 horas desde Phi Phi hasta Krabi y después un taxi hasta Ao Nang (la playa en la que se encuentra nuestro hotel), el taxi incluido en el billete.

Ya en Ao Nang, estaba anocheciendo así que hemos ido a correr un rato por la playa y a investigar un poco la zona. Cena, planear el día de mañana (iremos a Railay) y a dormir!

Alojamiento: View Son Resort (10€ por noche en una habitación doble). El lugar esta genial ubicado, en la playa de Noppharat Thara, justo al lado de la playa de Ao Nang. Esta zona es mucho más tranquila que Ao Nang, donde se encuentra la mayoría del turismo y de la fiesta, así que es ideal para nosotros. El hotel es precioso, es un camino lleno de vegetación con cabañitas a los lados, cada cabaña es una habitación. El pero? Un gran pero… el dueño del hotel tiene pinta de ser un completo desastre: el camino está lleno de hojas, tanto que casi ni se ve, la vegetación lo invade todo, parece que esté abandonado todo, las habitaciones están muy mal cuidadas, sucias y con alguna que otra cosa rota… cómo teniendo este pedazo de hotel se permite tenerlo tan feo? El lugar es espectacular y es una pena que no lo aproveche. Nos ha dicho que mañana vienen a limpiar, a ver si es verdad…

Algo que destaco de los tailandeses es que, en general, son unos cerdos. Su sentido de la limpieza y el orden desde luego es bien diferente al nuestro!

5 de agosto: Islas Phi Phi

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El día de hoy ha sido intenso, hemos estado en varios sitios, tanto de Ko Phi Phi Don como de Ko Phi Phi Leh, las dos islas más grandes del archipiélago, aunque la segunda no está habitada.

Por la mañana hemos echado a andar hacia otra dirección de la isla donde nos alojamos, y hemos dado con un camino de tierra que subía y subía sin parar… hasta que media hora más tarde hemos llegado al que para mí es el mejor lugar de la isla: el punto más alto, donde hay un mirador con unas vistas espectaculares.

Hemos pasado aquí un buen rato disfrutando de las vistas, y para bajar, por el lado contrario al que veníamos, hay un caminito asfaltado que más tarde se convierte en escaleras, y más escaleras y más escaleras… parece que nunca se acaban pero hemos vuelto al pueblo en 15 minutos.

A las 14:00 teníamos contratado un tour de medio día (de 14:00 a 18:00) que nos ha costado 400BHT (unos 10.50€) e incluía la visita en barco a 4 lugares, además de comida, fruta y agua. La capacidad del barco era de 20 personas.

La primera parada ha sido en una pequeña playita donde había muchos monos, todos muy confiados y amigables, incluso se nos subían a los hombros! Aunque estaba bastante masificada de otros barcos con tours.

Después hemos puesto rumbo a Ko Phi Phi Leh, la otra isla. El camino ha sido lento porque íbamos en un Long Tail, el barquito típico de aquí cuyo motor no da para mucho, y además había bastante oleaje (hemos acabado calados). La primera parada en esta isla ha sido la Viking Cave, que realmente no ha sido una parada, simplemente hemos pasado por delante de unas cuevas bastante impresionantes con techos altísimos pero a las que no se podía entrar.

Después hemos parado en Pileh Lagoon, una bahía muy cerrada (de ahí viene su nombre) de aguas cristalinas donde hemos podido bañarnos durante un rato. Después nos han dado la comida (arroz y piña) y hemos salido hacia la boca de Pileh Lagoon, a una zona llena de peces: era el turno de hacer snorkel. Un sitio perfecto, aguas transparentes, muchísimos peces y vegetación acuática, no veíamos el momento de salir!

Agotados, sobre las 6 de la tarde, hemos puesto rumbo de vuelta al pueblo: sólo han sido 4 horas pero tantas horas a remojo salado nos han dejado KO.

Después de ducharnos, sólo nos faltaba una cosa para volver a la vida, así que hemos considerado que hoy era el día perfecto para probar… un masaje tailandés! Aquí es muy típico y hay locales de masajes en todas partes, el precio es de 300BHT (unos 8€) por un masaje de 1 hora, toda una ganga y además ha estado bastante bien, nos hemos quedado nuevos.

Para terminar el día, cena en (creo) el único restaurante vegetariano/vegano del pueblo, llamado Dow. Hemos venido aquí porque dos de los compañeros de viaje son veganos y la verdad es que la comida estaba muy rica, había mucha variedad y además estaba más elaborada que en otros restaurantes en los que hemos comido estos días.

Mañana tenemos toda la mañana por aquí y a las 15:30 cogemos un barco hacia nuestro siguiente destino… Krabi!

4 de agosto: Ko Phi Phi Don

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Hoy nos hemos dedicado a explorar Ko Phi Phi Don, la isla del archipiélago Phi Phi en la que estamos alojados, la más grande y la principal de todas ellas. Es donde se concentra todo el turismo y de hecho está preparada para acoger miles y miles de turistas. Por suerte, agosto pertenece a la época de temporada baja y no hay mucha gente.

Hay tours organizados para visitar las playas más lejanas al pueblo y también taxis-bote que te llevan a donde quieras, pero hemos preferido intentar llegar a los sitios a pie. La verdad que es bastante fácil porque como hay cabañas de hoteles en muchas partes de la isla, hay bastantes caminos y todos en buen estado para andar.

Hemos estado en la zona este de la isla, y nos ha cundido poco porque todo era tan bonito y se estaba tan tranquilo que nuestras paradas eran bastante largas:

La primera ha sido en la playa del Viking Nature Resort, pequeña y con apenas 10 personas, eso sí, junto a un chiringuito que nos ha salvado cuando se nos ha venido encima una tormenta tropical que nos hubiera duchado enteros.

Curiosamente, estábamos bañándonos y Jorge ha visto unas aletas a lo lejos, como a unos 300m, y hemos pensado que eran delfines, pero tampoco nos hemos parado a pensar mucho en ello. Y más tarde, mirando un mapa, nos hemos enterado de que aquella zona en la que habíamos visto las aletas era la zona de avistamiento de tiburones! Allí donde van las barcas de los tours a ver y a hacer snorkel con tiburones, así que no parece que sean peligrosos.

En el momento de la tormenta, que ha durado muy poco pero ha caído mucha agua, nos hemos metido al chiringuito a comer para hacer tiempo. Estábamos tan agusto que hemos pasado casi 4 horas allí charlando antes de retomar el camino. Y hemos visto un varano!

Segunda parada, Loh Moo Dee Bay, una playa de palmeras altísimas, agua clarísima, arena blanquísima y más lisa que un plato, una gozada vamos! Hemos aprovechado para hacer un pequeño entrenamiento y después, al agua!

Cuando ya se había puesto el sol (se nos ha hecho un poco tarde), hemos puesto rumbo de vuelta al pueblo, sin problemas porque había farolas por los caminos. De vuelta hemos pasado por Long Beach, una playa bastante grande llena de cabañas para turistas y varios restaurantes también.

A todas estas playas se puede ir andando sin problema sin necesidad de contratar un bote y además tampoco es mucha distancia, la vuelta desde el punto más alejado hasta el pueblo nos ha llevado una media hora.

Por la noche, después de cenar en uno de los muchos restaurantes que hay por aquí, hemos ido a dar una vuelta por Loh Dalum Bay, la playa en la que estuvimos ayer que está en el mismo pueblo, y donde tienen lugar la mayoría de las fiestas nocturnas de la isla, que no son pocas. Unas discotecas muy peculiares en plena playa en las que había espectáculos con fuego y concursos de saltar a la comba.

3 de agosto: Phuket – Islas Phi Phi

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Dejamos Phuket esta mañana, no sin antes pasar por el Big Buddha, el monumento más famoso de la zona.

El Big Buddha es, como bien indica su nombre, una estatua gigantesca de Buda: 45 metros de alto y 25 de diámetro. Aún es más impresionante porque está en lo alto de una montaña y desde allí hay una panorámica de 360° de todo Phuket.

Fue construido (y de hecho aún están en ello) después del tsunami del año 2004, que afectó a la provincia duramente.

La entrada es gratuita pero se pueden hacer donaciones de varias formas, como haciendo ofrendas a los monjes (que a ratos están cantando mantras), comprar algún souvenir, o hacer ofrendas a estatuillas de Budas (que están por todas partes) a cambio de tener salud.

A pesar de que está preparado 100% para turistas, en el templo que hay junto al buda y sus alrededores, se respira mucha paz y tranquilidad, y además no está para nada masificado (también es verdad que ahora es la temporada baja de turismo en Tailandia).

Para subir hasta aquí, hay una carretera de unos 6km por la montaña, empinadísima, por lo que hemos optado por coger un taxi desde nuestro hotel (precio cerrado de 600BTH y además el taxista nos esperaba arriba para volver cuando quisiésemos).

En Phuket parece ser que no hay otra forma de moverse que no sean taxis o andando, no hemos conseguido dar con ningún autobús, y no nos hemos atrevido a conducir las típicas motillos que alquilan porque conducir por aquí es una locura, además de que se circula por el lado contrario.

De vuelta en el hotel, nos ha venido a buscar una furgoneta para llevarnos al puerto de Phuket (Rassada) para cruzar el mar en barco hasta el siguiente destino: las Islas Phi Phi. El trayecto han sido 350BHT por persona, y duraba alrededor de 1h y media. Es un barco bastante grande, con asientos cómodos y capacidad para varias decenas de personas.

Ya en Phi Phi, después de buscar y dejar las cosas en el hotel, hemos paseado por las calles, que están llenas de restaurantes, tiendas, puestos… todo de cara a los turistas (aquí no hay nada más que turistas y gente que trabaja para el turismo) por lo que no se ve demasiado auténtico, de todas formas, el paisaje es precioso y la playa en la que hemos estado esta tarde, también (Loh Dalum Bay).

Como a las 19:00 ya prácticamente no hay sol, no hemos podido ver nada más, salvo dar una vuelta por el pueblo después de cenar… mañana nos adentraremos en las profundidades de la isla a ver qué pinta tiene.

¡TAILANDIA 2018! 31 de julio, 1 y 2 de agosto: Madrid – Moscú – Phuket

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

El gran viaje del año por fin ha llegado! Ha tardado, pero no más de lo que hemos tardado nosotros en llegar a nuestro primer destino… vaya odisea!

El día 31 a las 23:30 salimos en avión hacia Moscú, ya que nuestro viaje hacia escala allí. El motivo de coger este viaje era que, además de ser la opción más barata con diferencia, es que la escala en Moscú era de 13 horas. Por este motivo pensamos que tendríamos una buena oportunidad para visitar la ciudad que ninguno de nosotros antes había visitado, pero cuando hace unas semanas nos informamos sobre los visados, nos dimos cuenta de que era un proceso lento y caro (el visado de tránsito – para estar menos de 72h de escala en el país y mientras poder salir del aeropuerto, cuesta 60€), y además algunas personas que habían estado en Rusia nos comentaron que las autoridades de allí son un tanto especiales o exigentes, y que cabía la posibilidad de que tuviésemos problemas por cualquier tontería, así que decidimos no correr el riesgo de que pasase algo que nos hiciese perder el vuelo a Phuket, y finalmente optamos por quedarnos en el aeropuerto… 13 horas! Aterrizamos a las 5:25 (1 hora más que en España) y dado que habíamos dormido fatal en el avión y apenas un par de horas, buscamos un rincón apartado y nos echamos al suelo a dormir. No se dio mal, conseguimos dormir casi 5 horas, aunque no del tirón porque cada rato perdíamos sensibilidad en alguna parte del cuerpo por el colchón tan duro que nos habíamos buscado.

Por si a alguien le interesa, en el aeropuerto de Moscú hay salas con alguna especie de cama, accesibles a todo el mundo por unos 10€/hora.

Como nos habíamos hecho a la idea de la cantidad de horas que tendríamos que estar allí, realmente no se nos hizo muy pesado, entre siestas, pelis, paseos e incluso un mini entrenamiento en un intento de desoxidar un poco el cuerpo…

Finalmente embarcamos hacia Phuket y despegamos a las 18:50, teníamos por delante nada más que 10 horas de vuelo! Y a las 8:30 del día siguiente, hoy 2 de agosto, aterrizamos en Phuket (5 horas más que en España). Al contrario de lo que pensábamos, no nos hemos notado cansados hasta la noche, así que hemos aprovechado bien el día.

Primero era el turno de cambiar algo de dinero y comprar unas tarjetas con internet para el móvil. De esto último hay varias compañías, pero prácticamente todas tienen los mismos precios, y según dicen AIS es la que mejor cobertura tiene, y la que hemos cogido nosotros.

Después de preguntar en todos los puestos de taxis del aeropuerto y comprobar que son unos timadores (se ponen de acuerdo unos con otros para ofrecer todos el mismo precio caro y que así no nos quede más remedio que cogerlo) nos adentramos en el corazón de Phuket, atasco incluido. También hay buses que salen cada hora, por 100THB por persona (1€=36THB aprox.)

Habíamos leído que los tailandeses son personas súper simpáticas, amables y siempre sonrientes y los primeros con los que nos topamos… todo lo contrario. Los de los puestos de taxis, lo más borde del mundo, y el taxista que nos llevó, nos intentó timar de nuevo: a medio camino paró en una agencia de viajes con la intención de que bajásemos a comprar algún tour, cosa que obviamente no hicimos, y el hombre se enfadó mucho con nosotros y dejó de ser lo poco amable que ha había sido durante el resto del viaje. Vaya primera impresión…

Al llegar al hotel, tuvimos que esperar a que terminasen de limpiar las habitaciones y después de esto y de dejar el equipaje, nos fuimos a comer. Concretamente estamos en Phuket Town, la parte más antigua de la Provincia de Phuket (al sur de Tailandia). Hay muy pocos turistas occidentales, apenas nos habremos cruzado con 8 o 10, y hasta nos costó encontrar un sitio para comer. Gracias a estar donde estamos, hemos podido probar dos restaurantes de gente de aquí, con unos precios baratísimos (platos completos por 1,50€ – 36THB) así que nos hemos puesto como limas en ambas comidas! Lo más típico de aquí y que tienen siempre es arroz con carne y verduras, o bien con gambas y tallarines de arroz también con la misma mezcla. Poco variado, pero nos encanta. El Pad Thai, uno de los platos por excelencia, y que por supuesto ya hemos probado.

Y qué hay en Phuket Town? Pues dado que el sol se ha puesto a las 18:45, no hemos tenido mucho tiempo. Hemos subido a la Monkey Hill (colina de los monos), la cual evidentemente se llama así por estar llena de monos que lo último que tienen es miedo a los humanos y lo primero es hambre… muy simpáticos y debido a esto, no nos ha dado tiempo a ir a la gran atracción de la zona, el Big Buddha, así que mañana iremos a verlo.

La Monkey Hill es bastante peculiar, y no solo por los monos, sino porque se trata de un camino que sube hasta la cima de un monte, empinadísimo, y que tiene unos 3km de longitud. Curiosamente muchísimos tailandeses vienen aquí a hacer deporte, caminar o incluso correr! Y para nuestra sorpresa arriba del todo había un gimnasio en plena calle. Quien quiera ponerse en forma… ya sabe! Vaya paliza 😅.

De camino a la colina, había un templo (el primero de muchos), llamado Wat Wichit Sangkaram. Justamente había una ceremonia y estaba lleno de monjes ataviados con sus típicos trajes naranjas, así que parecía aún más auténtico.

Y hasta aquí nuestro primer día (o mejor dicho primeros tres, aunque parezcan uno), que ha terminado con un baño nocturno en la piscina del hotel.

Alojamiento: Beehive Phuket Old Town (6€/persona) – precio irrisorio, habitación doble con baño privado y, muy cotizado, aire acondicionado. El hotel no es precioso que digamos, pero cumple la función con creces y la piscina es todo un puntazo dado el calor que hace por aquí.

Las calas del norte de Alicante, foto a foto 📸

La provincia de Alicante está llena de rincones especiales. Los meses de junio o septiembre es el ideal para realizar un viaje por las calas de sus costas, ya que hay mucha menos gente, y que esté poco masificado es lo que da encanto a lugares como estos.

Hace un tiempo, y mientras estaba alojada en el Camping de Jávea, visité las siguientes (imprescindible tener coche):

Cala Blanca

Es de piedras y muy pequeña, pero tranquila porque no hay mucha gente. Entrar al agua no es fácil porque las piedras son bastante incómodas y grandes, así que es muy recomendable usar chanclas cerradas.

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Cala Barraca (Jávea)

También llamada Portitxol, tiene menos piedras que la anterior y el agua es más cristalina, pero al estar pegada a algunas casas y tener fácil acceso, suele llenarse de gente y es difícil encontrar un buen sitio para relajarse. El camino de bajada es largo, así que os recomiendo ir en deportivas; y las vistas desde él son preciosas.

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Cala Ambolo (Jávea)

Sin duda mi favorita, la más bonita de todas. Se supone que es nudista, pero hay de todo. A la entrada hay un cartel que indica que la cala está cerrada por peligro de desprendimientos, sin embargo creo que es ignorado por todos de manera sistemática.

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Cala Granadella (Jávea)

Se trata de la más popular de Jávea, y a pesar de ser septiembre, estaba llenísima. No nos fue posible aparcar, ni mucho menos poner la toalla en alguna parte, pero es que además el suelo rocoso tampoco hace que sea nada cómodo tumbarse. Hay algún chiringuito y servicio de hamacas, una de las pocas playas de por aquí que lo tiene.

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Cala Advocat (Benissa)

Por aquí estuvimos mucho más a gusto, ya que trepando por las rocas es posible estar casi a solas, y además la cala es bastante pequeña.

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Playa de L’Ampolla (Moraira)

No tiene la belleza y el agua azul de cualquiera de las calas anteriores, pero se agradece un poco de arena, y esta playa, muy cerca del pueblo, es una buena elección.

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Cala de los Tiestos (Moraira)

La bajada aquí es divertida: un camino algo largo por la cuenca deán río seco, y de hecho, hay que salvar lo que, si hubiese agua, sería una cascada. Para ello, han colocado una cuerda por la que hay que hacer rapel hasta abajo.

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Cala Racó del Corb (Altea)

Las calas de Altea son, después de Ambolo, las mejores. Esta es muy impresionante, pues tiene una pared de piedra altísima y totalmente vertical, que además se puede escalar (con equipamiento, claro).

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Cala Barra Grande (Altea)

Llegar es un poco más complejo, pues el camino es estrecho y escarpado, pero es preciosa y no suele haber casi nadie. 

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Cova Tallada (Denia)

El recorrido hasta la cala es largo y no apto para todos los públicos, pero la cala es impresionante, y es que se trata de una cueva dentro del acantilado a la que se accede nadando desde una roca grande pegada a él. A esta roca se llega, después de bajar todo el camino, atravesando el agua por un tramo que cubre por las rodillas. La cueva recibe su nombre porque parece que alguien la talló: el suelo y el techo tienen formas rectas perfectas con ángulos de 90º.

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Después de disfrutar de una visita fotográfica por estas calas alicantinas, ¿con cuál os quedáis?