Ruta: Robledo de Chavela – Alto de Navahonda (Madrid)

Hoy os traigo al blog la ruta que hice el domingo pasado partiendo de Robledo de Chavela, en la Sierra de Madrid y cerca de la provincia de Ávila.

Es un buen camino para hacer senderismo, ya que la ruta no termina donde os voy a indicar, sino que se puede seguir bastante más, y no por terminar a medio camino tienes peores vistas.

El camino comienza a las afueras del pueblo, en el Camino de la Ermita. Desde aquí empieza un sendero de tierra bastante llano, que pasados un par de kilómetros va tomando pendiente hacia arriba. A los 3,3km hay que abandonar el camino, en lo que se llama el Alto de Navahonda, pasar por una puerta «anti-vacas» verde y seguir un sendero muy estero que sube monte arriba. Las súper vistas están sólo 500m más delante, y estos son los únicos metros algo más complicados, por ser empinados y estar repletos de plantas y alguna que otra piedra. Pero la panorámica merece la pena. En total 3,7km de ida que hacen que sea un lugar ideal para hacer parada y comer, y después de disfrutar del lugar, bajar de vuelta al pueblo por el mismo camino.

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Por este mismo camino, pasando por nuestro punto final, continua el sendero que va hasta el Pico de la Almenara, al que hay que caminar unos 3km más, por lo que es una excursión para tomarse el día completo, pues de ida y vuelta salen casi 14km con bastante desnivel.

Os dejo la referencia de Wikiloc aquí

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Real Monasterio de San Lorenzo (San Lorenzo del Escorial, Madrid)

El mismo día de las tirolinas en Aventura Amazonia, decidimos dar un paseo por San Lorenzo, un pueblo precioso cuyas vistas de Madrid y de la Sierra son de lo mejor que hay en la Comunidad.

Tuvimos oportunidad de entrar en los Jardines del Monasterio (abiertos hasta las 18:00), desde donde hay una de las mejores panorámicas de Madrid y unas vistas imponentes del propio monasterio.

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El Monasterio, de estilo renacentista, fue construido entre 1563 y 1584, ordenado por Felipe II para conmemorar su victoria en la Batalla de San Quintín. Dicha batalla fue ganada el 10 de agosto de 1557, el día de San Lorenzo, y de ahí viene su nombre. El rey dijo que el Monasterio se construiría en honor a San Lorenzo, de manera que un edificio tan importante no estuviese ligado a un motivo de guerra.

No sólo fue, en su día, la residencia de la Familia Real Española, sino que todos los reyes yacen enterrados aquí. Actualmente está ocupado por los frailes de la Orden de San Agustín, y tiene tantas pinturas, esculturas y objetos religiosos que este lugar también es un museo.

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Horario de verano (abril-septiembre): 10:00 – 20:00

Horario de invierno (octubre-marzo: 10:00 – 18:00

Precio: 10€ (o bien 29€ si preferís hacer una visita guiada. A mí me hubiese encantado).

Y por cierto, ¡buenas noticias! San Lorenzo de El Escorial tiene su propio Free Tour, de lo más interesante; aquí podéis ver los horarios y reservar.

Aventura Amazonia (Cercedilla, Madrid)

Aventura Amazonia es un parque en medio de los bosques de Cercedilla, en la sierra de Madrid, que se compone de varios circuitos que discurren de árbol en árbol. Hay muchas tirolinas, pero también pasos de monos, cuerdas, troncos que se mueven, barras que se mueven más, cadenas, y muchas otras cosas.

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Vine aquí con motivo de una despedida de soltero, y es el lugar ideal para ello si la persona protagonista le gusta más el deporte que la fiesta.

La entrada cuesta 20€ (euro arriba, euro abajo, dependiendo del número de personas que seáis) e incluye 3 horas en el parque. Nada más entrar, nos pusieron los arneses, que cuentan con dos mosquetones y una polea para las tirolinas, y en seguida nos fuimos a que nos explicasen el funcionamiento, donde un monitor nos explicó cómo había que poner y quitar cada objeto.

Lo genial viene ahora: después de la formación, cada uno es libre de hacer lo que quiera, elegir el circuito que prefiera (algunos son para mayores de 18 años y los niños sólo pueden hacer unos en concreto), no hay ningún monitor que esté controlando en los circuitos; los mosquetones cuentan con un sistema que hace que cuando uno está abierto, el otro tenga que estar cerrado, por lo que para pasar de un árbol a otro en ningún momento se está desatado completamente, y en cada parte del circuito tampoco, por lo que la seguridad es enorme y da 100% de autonomía.

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Depende de lo rápidos que seáis, os dará tiempo a hacer más o menos circuitos. Nosotros empezamos por el tercero más difícil (llamado Aventura), después el Deportivo y finalmente el más complicado (bastante exigente fisicamente, ya que requiere mucha fuerza de brazos), el Extreme. Para acabar, nos sobraba media hora e hicimos el Canopy, que es un circuito únicamente formado por tirolinas, 9 en total.

Nos lo pasamos en grande y además la posibilidad de ir solos y a nuestro ritmo lo hizo aún mejor.

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22 de agosto: Phuket – Moscú – Madrid

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Y… llegó el día de regresar a la «civilización»! La verdad es que ya hay ganas, Tailandia es precioso y muy especial, pero tanta masificación y pelear para que no nos timen día tras día, agota.

Despertamos pronto para ir hacia el aeropuerto, aunque estábamos muy cerca y pensábamos ir andando, el alojamiento en el hotel incluía traslado gratuito. Llegamos con 3 horas de margen, pero todo fuese por ir seguros, que luego nunca se sabe!

Tras facturar las maletas y pasar los controles de equipaje y de pasaportes (en éste piden el documento que entregamos a la entrada al país), dimos una vuelta por las tiendas, pero era todo bastante pequeño, y ya con precios más occidentales.

El viaje se hizo muy muy pesado, incluso más que el de ida con 14 horas de escala. Y fue porque tras las 10 horas de Madrid – Moscú, sólo tuvimos 1 hora para ir corriendo a embarcar al siguiente vuelo, con otro control de equipajes de por medio (los rusos están locos, nos bajan a un avión de 500 personas en un control con dos cintas… estuvimos en la cola 30 minutos!).

Llegamos al vuelo sin problemas, pero las 5 horas de Moscú – Madrid se hicieron interminables: al haber pasado tan poco tiempo del vuelo anterior, parecía que llevásemos viajando 10 horas sin parar. Por primera vez en mi vida se me hincharon los pies exageradamente y aún esta mañana aún los tengo como morcillas.

Pero al final el mal trago pasó y ya estamos de vuelta. Fin de la aventura, una más que quedará siempre en nuestras memorias!

8 aviones, 4 barcos, 3 autobuses, 3 islas, 7 ciudades, más templos de los que nunca imaginé, monos por todas partes, gatos callejeros más cuidados que los propios tailandeses, infinitos kg de arroz, más aún de salsa de soja, y más aún platos de mango Sticky rice, un máster en no dejarnos engañar y una inevitable intoxicación estomacal…

Gracias por todo Tailandia!!!

Próxima parada… ya en la mente! 😏

PD.: Me faltaría aún el post sobre «Todo lo que debes saber si quieres viajar a Tailandia» pero esta vez he ido un paso más allá. Estoy escribiendo mi propia GUÍA DE VIAJE en forma de eBook, para contaros toooodo lo que he echado en falta en la que yo utilicé, que fueron muchísimas cosas, con toda la información bien reciente y consejos que no vais a encontrar fácilmente en otro sitio! Cuando esté lista os diré dónde comprarla por si os interesa!

21 de agosto: Bangkok – Phuket

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Penúltimo día en Tailandia y otro día más de avión. Esta vez sí tuvimos casi todo el día hasta las 17:30 que nos fuimos hacia el aeropuerto de Don Mueang (el aeropuerto de Bangkok donde sólo salen vuelos a otras partes de Asia).

Por la mañana fuimos a el centro comercial Pantip Plaza, el mejor (según decían) para comprar electrónica barata. Pero resultó que, a diferencia de en el resto de Bangkok, allí las marcas sí eran originales, así que los precios eran bastante elevados y en mi opinión no compensa comprar algo que sólo es un poco más barato que en España y no tener una garantía clara.

Un varano enorme que nos encontramos por el camino. De lejos parecía un cocodrilo 😅

Después estuvimos comiendo de nuevo cerca de Khao San, últimas compras y penúltimo Mango Sticky Rice 😜.

Al coger el taxi (algo que odiamos porque siempre nos toca pelearnos con los taxistas-timadores) tuvimos suerte de dar con uno bastante simpático que encendió el taxímetro a la primera, y no después de repetírselo 15 veces (muchos taxistas se negaban y preferían no llevarnos a poner el taxímetro… ¿?). Todo iba bien hasta que abrimos el GPS para ver cuándo quedaba y… nos estaba llevando al aeropuerto equivocado! Le dijimos a cuál íbamos varias veces pero él dio por hecho que volvíamos a España y nos estaba llevando a Suvarnabhumi (desde el que salen los vuelos intercontinentales). Por lo menos nos pidió perdón mil veces y por suerte llegamos con tiempo suficiente, eso sí, después de pasar más de una hora en el taxi (los atascos en Bangkok son monstruosos). Como consejo adelantado, aunque escribiré un post sobre esto, es que repitáis las cosas cien veces porque los tailandeses casi no hablan inglés y en vez de admitirlo dicen a todo que sí, cuando en realidad no se han enterado de nada. Y también funciona llevar el móvil con el GPS puesto para que sepan que sabes cómo ir y así no te den muchas vueltas ni se equivoquen ellos mismos (la mayoría de las veces no sabrán dónde está tu hotel, ni tampoco tienen GPS en el coche…).

Para ir a Phuket cogimos un vuelo de Air Asia y ya allí nos alojamos en un hotel cercano al aeropuerto.

Alojamiento: Sood Soi Resort – a 1.8km del aeropuerto, tiene servicio de recogida y traslado al aeropuerto gratuito. Es muy curioso porque las habitaciones son cabañitas de bambú muy monas pero demasiado pequeñas, sólo cabía la cama y las maletas, y con ellas dentro no podíamos apenas estar de pie, pero para una noche no está mal. El baño además, aunque privado, está fuera de la habitación. Son unos 7€ por persona en habitación doble.

20 de agosto: Chiang Rai – Bangkok

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Esta mañana aprovechamos disfrutando un poco más del hotel y de su tranquilidad, ya que está muy cerca del aeropuerto y hasta las 16:30 no salía nuestro avión a Bangkok.

A partir de ahora no hay demasiado que contar porque todos los días estamos cambiando de ciudad para acabar en el destino final antes de volver que es Phuket. Cuando vuelva haré un post sobre los detalles de cómo desplazarse por el país, que suele ser bastante útil para organizar los viajes desde casa.

Esta vez volamos con Air Asia, otra de las compañías asiáticas baratas y donde además no cobran demasiado por facturar la maleta (si se hace por adelantado), unos 6€ por máximo 15kg.

Al llegar a Bangkok dejamos las cosas en el hotel, muy cerca de la famosa calle Khao San (pero lo suficientemente lejos como para no sufrir los efectos de las fiestas de la calle por la noche) y nos encaminamos hacia ella para cenar y hacer las últimas compras, ya que sólo nos quedan dos noches en Tailandia!

Hotel: Paragon One Residence – 10€/perdona/noche en habitación doble. Está genial, tanto la ubicación como el hotel en sí, muy buenas condiciones, ninguna pega. Eso sí, ningún lujo extra por supuesto! Pero para mí 100% recomendable.

19 de agosto: Chiang Rai

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Hoy el día ha sido tranquilito, hemos hecho pocas cosas pero todo nos ha encantado.

Después de desayunar hemos ido al Templo Blanco de Chiang Rai, a unos 15km del centro de la ciudad. Es un templo muy especial y muy diferente de los demás, y no por nada en concreto, de hecho es muy moderno. Comenzó a construirse en 1997 con el objetivo de crear algo especial y atraer turistas a la ciudad, ya que por aquí no hay muchas atracciones de interés. A raíz de este templo, a mi parecer, espectacular, Chiang Rai recibe muchos turistas cada año y hay gente que viene aquí sólo para visitarlo.

Después hemos vuelto al hotel a bañarnos en la piscina (ha salido el sol y pega de tal forma que nos hemos quemado en el rato del templo, así que era el plan perfecto), descansar y entrenar un poco en el gimnasio, aunque es bastante penoso en comparación con el resto de instalaciones del hotel.

A las 8 hemos ido a la ciudad a cenar, y hemos acabado en un mercado nocturno que tiene lugar únicamente los domingos, en el que hay muchiiiiisimos puestos de comida, ropa y complementos. Nos lo hemos pasado genial porque había una plaza con música típica tailandesa, un escenario y muchos tailandeses bailando sus coreografías típicas (o eso suponemos, el caso es que todos se la sabían!). Junto al escenario hay un montón de mesas para que cada uno compre la comida que quiera y cenar allí. Éramos casi los únicos turistas, así que debe ser que hemos dado con un lugar 100% autóctono!

18 de agosto: Chiang Mai – Chiang Rai

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Habíamos comprado los billetes de bus a Chiang Rai ayer, y los cogimos a las 15:00 porque por la mañana pensábamos ir al santuario de elefantes, pero de nuevo amaneció lloviendo y cancelamos el plan. Así que nos ella quedado sin ver, tocar y dar de comer a elefantes 😔.

Para hacer tiempo, fuimos a darnos un masaje tailandés de nuevo, comimos en un restaurante vegano y nos fuimos para la estación. Y cuál fue nuestra sorpresa? Debido a las lluvias, la carretera se había hundido y los autobuses llevaban 2 horas de retraso! Hasta las 5 no salimos de Chiang Mai, y por si fuera poco, debido al hundimiento, el bus tuvo que dar un «rodeo» que hizo que el viaje durase 3 horas en vez de 6…

Lo que no alcanzo a entender es que en un país en el que se supone que llueve tantísimo, tengan unas infraestructuras tan poco preparadas.

Al llegar a Chiang Rai, nos esperaba nuestro capricho de final de viaje: un Resort de 4* super tranquilo en las afueras de la ciudad (por eso nos dio más rabia todo el retraso del autobús), pero antes paramos en el Bazar Nocturno de Chiang Rai, junto a la estación de autobuses, un lugar muy chulo para comer porque junto a él hay una plaza llena de puestos de todo tipo, con mesas en el centro y así cada uno pudimos comer lo que quisimos y sentarnos juntos.

Esperemos que la lluvia nos de un poco de tregua y podamos disfrutar al 100% de la súper piscina del hotel!

17 de agosto: Chiang Mai

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Al final no hemos ido a ver los elefantes porque ha amanecido lloviendo y no nos la queríamos jugar, ya que está a casi 60km de aquí y además es muy caro en comparación con lo que cuesta aquí la vida, incluso siendo turista, unos 40€.

Así que nos hemos dedicado a caminar por la ciudad y descubrir algunos de sus templos, porque todos es imposibles, hay uno cada 100 metros!

Wat Tung Yu

Wat Sam Pow

Wat Phan-Ohn

Wat Chiang Man

Plaza de los Tres Reyes

No son todos los que hemos visto, pero podéis haceros una idea bastante clara ya que casi todos son muy parecidos.

Hemos echado en falta un guía que nos cuente un poco algo de historia o explicaciones sobre los templos, pero no hemos visto opciones de tal cosa ni vistas guiadas.

El único «pero» del día, ha sido ver que en uno de los templos, que había un bonito mausoleo en cuyo interior se encuentra algo así como «el pilar de la ciudad», había un cartel que decía que estaba prohibido que entrasen las mujeres. La explicación es que las mujeres tienen la menstruación, y este hecho es algo que los budistas consideran que humilla y arruina este lugar sagrado.

El otro día, junto con mis compañeros de viaje, charlábamos sobre por qué el budismo era una religión, ya que es muy distinto a las demás religiones, desde no tener dios hasta que todo el mundo puede convertirse en Buda. No se reza ni se venera a una persona en concreto.

Con el paso de los días en Tailandia, me doy cuenta de que es una más, una doctrina que te dice qué es lo que tienes que hacer, leyes inventadas que cada cual interpreta en base a su propio interés (los monjes no pueden poseer nada más que lo estrictamente imprescindible para vivir, pero eso sí, el cigarrito en la puerta del templo que no falte), machista (no hay casi monjas budistas y las que lo son solo aspiran a ser las limpiadoras del templo), clasista e incoherente con esas mismas reglas que ellos mismos han escrito, en las mismas puertas de su templo.

Como dije esta mañana: aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Vivan las personas que son buenas porque sí 😁

16 de agosto: Bangkok – Chiang Mai

(Ver también Todo lo que necesitas saber si vas a viajar a Tailandia)

Seguimos subiendo hacia el norte, y esta vez también hemos elegido el avión. Muchas compañías asiáticas (Thai Airlines, VietJet, Thai Lion Air o Air Asia) ofrecen vuelos a muy buen precio (rondando los 20€ – 30€ con maleta facturada).

El avión salía del aeropuerto de Suvarnabhumi, uno de los dos aeropuertos de Bangkok, el más grande, muy moderno y con mucho tránsito. A las 9:50 salíamos y a las 11:00 estábamos en el aeropuerto de Chiang Mai.

Chiang Mai es una ciudad antigua de tamaño reducido, pero lo que hemos visto hasta ahora nos encanta: está limpia, huele normal, es bastante tranquila (según que zonas) y los propietarios de negocios tienen bastante higiene en los mismos. Todas estas cosas en Bangkok y varias de las ciudades que ya hemos visitado están ausentes por regla general, así que ha sido un alivio.

Al llegar, cogimos un taxi para dejas las maletas en el hotel y en seguida nos fuimos a dar una vuelta. Justo al lado tenemos un templo, llamado Wat Puak Hong, muy pequeñito y parece ser que cerrado al público.

Seguimos caminando y a otros pocos cientos de metros encontramos un conocido (pero vacío) mercado de cerámicas, el Mengrai Klins. Tienen muchas piezas para vajillas y de adorno y a precios muy muy asequibles. El problema es cómo llevarlo de vuelta a casa en la maleta!

La siguiente parada fue uno de los dos principales templos de la ciudad: Wat Phra Sing Waramahavihan. Similar a los anteriores, tiene además unas cuantas réplicas de monjes budistas que son tan realistas que incluso mirándolos de cerca parecen personas reales.

Después de comer, tocaba un poco de descanso ya que habíamos madrugado mucho para coger el avión, y ya cuando se estaba poniendo el sol hemos puesto rumbo a uno de los típicos mercados nocturnos: el Anusarn Market. Y qué decir… es la cosa más grande que he visto en mi vida. Calles y calles y calles y calles… llenas de puestos en los que se vende de todo, y además un recinto inmenso lleno de muchísimos más puestos. Hemos estado allí casi 3 horas y es imposible verlo todo, y mucho menos sin desorientarse. Una auténtica pasada! Aunque no hemos comprado casi nada realmente 😂

Y mañana toca madrugar de nuevo porque vamos a ir a ver y cuidar elefantes a un santuario 😍