La Sierra de la Muela se encuentra en la provincia de Murcia, muy cerca de Cartagena, y es una pasada porque se encuentra junto al mar, lo que la dota de unas vistas increíbles ya desde los primeros metros de ascensión.
La ruta que vine a hacer aquí es de tipo circular y de una longitud aproximada de 10km. No es especialmente fácil de hacer, ya que en una de las partes el sendero es confuso y hay que ir muy pendiente de las señales que marcan el PR, además de ser un terreno muy irregular donde en ocasiones hay que ir de roca en roca y la pendiente se vuelve compleja para las piernas y los pulmones. Más o menos corresponde a los primeros 4km si se empieza la ruta en el sentido de las agujas del reloj según se mira el mapa, es decir, comenzando por el camino que va paralelo al mar.
Al llegar al Collado de la Aguja, la ruta cambia de dirección para alzarse ya hasta la cima por un camino perfectamente visible y en zigzag. Tras superarlo, le sigue una parte llana y muy cómoda, hasta las escaleras, tras las cuales se encuentra a unos cuantos cientos de metros llanos, por fin, el vértice geodésico que marca el pico de la Muela: el Cabezo de la Aguja, a 551m sobre el nivel del mar.
La vuelta se hace por un sendero cómodo y ancho hasta tomar una desviación donde se vuelve más estrecho, pero sin dificultad comparado con la subida.
Inicié la ruta en El Portús, un pequeño pueblecito costero, así que el nesnivel fue de esos 551m hasta la cima.
Ruta muy recomendable, entretenida y con muy buenas vistas, aunque sí que es cierto que las vistas menos bonitas son las de justo la cima, por ser muy amplia y aplanada.
O Carballiño es un pueblo a unos 30km de la ciudad de Ourense y al que llegamos por casualidad en uno de nuestros viajes por competición de atletismo. En diversos períodos históricos el nombre fue castellanizado erróneamente, siendo sustituido por Carballino, palabra carente de significado alguno, ya que el diminutivo castellano sería en todo caso roblecito.
Esta población, una de las menos antiguas de Galicia, se creó en torno a la feria creada por los frailes de Oseira en el primer tercio del siglo XVII, pues se situaba en un lugar de paso natural entre las Rías Baixas y el interior meridional de Galicia, y entre O Ribeiro y el norte de Portugal con Compostela. El Monasterio de Oseira (siglo XII fue una de las abadías más poderosas de la Baja Edad Media
Templo de la Veracruz
No habíamos oído hablar de este pueblo nunca, y esta iglesia fue la que nos hizo llegar a la conclusión de que habíamos topado con un lugar importante. En pleno centro del pueblo se encuentra el Templo de la Veracruz, una de la última obras inacabadas del arquitecto Antonio Palacios, y por contra de lo que parece, es una construcción moderna, cuya primera piedra se colocó en 1943 y la última en 1957, aunque se abrió al público ya en 1952.
Ponte Veiga
Una construcción de piedra sobre el río Arenteiro, uno de los puentes más antiguos de la comarca, datado del siglo XII-XIV.
Gran Balneario do Carballiño
En esta comarca hay 6 zonas de importancia termal, y una de las más predominantes es la que se encuentra muy cerca del centro del pueblo. El Gran Balneario utiliza el más importante de los manantiales de aguas minero-medicinales con que cuenta O Carballiño.
En el centro del recinto se encuentra el pabellón de agüistas que alberga el manantial de agua medicinal. Brota a una temperatura de 26º y está especialmente indicada para las afecciones hepáticas, intestinales y otorrinolaringológicas.
A su lado se encuentra la casa de baños, obra del arquitecto Daniel Vázquez-Gulias Martínez, inaugurada en el año 1900, un edificio singular que da al río y que alberga las principales instalaciones del Balneario, renovadas y ampliadas recientemente, con dotación de servicios para baños, duchas, inhalaciones e hidromasaje. Cuenta con consultorio médico para prescripción facultativa de las dolencias y terapia termal.
(Y que por el motivo de nuestro viaje, no pudimos probar… espero que vosotros sí.)
La Festa do Pulpo
No podía faltar. En O Carballiño, el pulpo es el plato por excelencia, y cualquiera que pase por aquí debería al menos tomar una racioncita. Algunos dicen incluso que el mejor pulpo de Galicia se come aquí.
Pero además, durante el segundo domingo de agosto se celebra la Festa do Pulpo, donde se llegan a servir más de 50.000kg de pulpo al aire libre en el Parque Municipal. El ambiente se completa con música, bailes y gaiteros. Esta festividad tiene su origen en una iniciativa de un grupo de amigos de O Carballiño durante las fiestas patronales de San Cibrán. El éxito de la celebración derivó en una cita anual que se repite desde entonces y que en 1969 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.
O Carballiño ostenta el récord de la tapa de pulpo más grande: media tonelada!
La introducción del pulpo en esta zona que no cuenta con salida al mar (Pontevedra está a 75km) está estrechamente relacionada con el antes mencionado Monasterio de Oseira. Durante siglos, la localidad pontevedresa de Marín fue priorato de Oseira y le pagaba los derechos de fuero en especies, especialmente el pulpo.
El Monasterio de Oseira fue fundamental en la introducción del pulpo en la zona. Fue de este modo como el producto comenzó a abundar en la zona hasta convertirse en un referente de su gastronomía, una tradición que ha seguido creciendo con el paso de los años hasta nuestros días.
La ciudad de Zaragoza está situada en un lugar estratégico por encontrarse más o menos a medio camino entre Madrid y Barcelona, y ser una de las ciduades más antiguas e importantes de España hace que rezume historia por cada esquina.
En nuestro último viaje de competición tuvimos la oportunidad de pasar un día paseando por sus calles, y aquí os traigo una lista de los 5 lugares que no os podéis perder y que os dará tiempo de sobra a visitar si estáis de paso por aquí.
1. Basílica del Pilar
Como no, tenía que ser la primera. Además de ser la principal atracción turística de Zaragoza y el icono de ciudad, es el primer santuario mariano del mundo y un importante destino de peregrinación de todas partes del mundo. Con unos 5 millones de visitantes anuales, es uno de los monumentos más visitados de España.
En agosto de 1936 durante la guerra civil española un avión republicano bombardeó la Basilica, fueron 4 bombas, una cayó al Ebro, otra a la Plaza del Pilar y dos en el interior del templo sin que ninguna de ellas llegase a estallar, y de hecho, aún están dentro de él, colgadas en una pared junto a la entrada.
Por solo 3€ (precio de subir y bajar en ascensor) se puede disfrutar de las mejores vistas de Zaragoza desde el mirador de una de sus cuatro torres.
Añado aquí la Plaza del Pilar, conocido lugar de dimensiones enormes en el que se encuentra la Basílica. También en ella, el Ayuntamiento y la Lonja.
2. La SEO (Catedral de El Salvador)
La Catedral de El Salvador, comúnmente conocida como La Seo, fue construida sobre una mezquita de la antigua ciudad musulmana. Se componede varios estilos artísticos, desde Románico hasta Neoclásico.
En la parte exterior de La Seo, es interesante el muro de la Capilla de San Miguel Arcángel, obra mudéjar.
Gracias a ella, Zaragoza pasó a ser la primera ciudad de España con dos catedrales, junto con El Pilar.
3. El Puente de Piedra
Es el puente más antiguo que cruza el río Ebro. Data del siglo XV, pero hay algunas referencias que indican que en época romana hubo un puente que fue destruido en el año 827-828 y posteriormente construido por Abderramán II.
El que se conserva tiene unos 225m. La estructura actual fue construida en el siglo XV en estilo gótico, con piedras de Muel, La Muela y Castellar y bajo la dirección de los maestros españoles Frenoya y Coirat y del italiano Matéu.
El proyecto fue de gran envergadura que requirió incluso la ayuda del papa aragonés Benedicto XIII, más conocido como el papa Luna, para la concesión de permisos de extracción de material y construcción.
4. Mercado Central
Construido en 1903, aún hoy sigue teniendo la misma función, y de hecho ha sido remodelado hace menos de un mes, por lo que aún más merece la pena su visita.
Antes de su construcción, había una plaza que también era el mercado de la ciudad, cuya función se venía dando desde el año 1210.
5. Palacio de la Aljafería
La Aljafería es un monumento de origen hispano-musulmán del siglo XI. A lo largo de los años, ha sufrido distintas reformas, donde destaca la más importante realizada por los Reyes Católicos en 1492.
A lo largo del tiempo ha tenido diversas funciones: alcázar islámico, palacio medieval mudéjar, fue también palacio de los Reyes Católicos, cárcel de la Inquisición, cuartel militar y sede de las Cortes de Aragón. Un poco de todo, vaya.
Y si buscáis algún sitio donde comer o cenar, sin duda tenéis que pasar por El Tubo, la zona de bares y tapas por excelencia de la ciudad, junto a la Plaza de España.
Tercera visita express turística a Barcelona, y completando todos aquellos «sitios típicos» que uno no se puede perder de esta ciudad. Para ver los que no están en esta lista, os recomiendo ver los dos post anteriores, que os he dejado arriba.
Mercado de la Boquería
Ubicado junto a Las Ramblas, se trata de un recinto de 2.500 metros cuadrados a lo largo de los cuáles se ubican más de 300 puestos de comida tanto para comprar como para comer allí mismo.
Es toda una explosión de colores, olores y sabores, aunque un poco agobiante debido a su popularidad y el volumen de turistas que recibe cada día.
Palacio Güell
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, construido por Gaudí entre 1885 y 1890 como residencia particular para la familia Güell, se conserva prácticamente tal y como el artista lo completó.
Se puede visitar por dentro, y el extravagante edificio hace que te sumerjas en el universo de Gaudí a través de sus originales estancias. La azotea, al igual que ocurre en La Pedrera, es una de las partes más originales e importantes del edificio, con una superficie de más de 400 metros cuadrados decorada con curiosas chimeneas recubiertas con cerámica de colores.
Mirador de Colón
Con 60 metros de altura, el monumento a Colón es uno de los miradores más popular que visitar en Barcelona. Ubicado junto al puerto, justo al final de las Ramblas, este bello mirador fue inaugurado en 1888 con motivo de la celebración de las ceremonias de la Exposición Mundial que tuvo lugar en la ciudad, y únicamente con dinero de donaciones de nobles de la ciudad.
Curiosamente, desde su construcción, solo es posible subir en un minúsculo ascensor, pues no tiene escaleras.
Museo Picasso
Ubicado en 5 palacetes de estilo gótico catalá, y con más de 3.500 obras del artista malagueño, posee la colección más completa del mundo de las obras de la juventud del artista.
Este museo fue inaugurado en 1963 como un regalo de Picasso a la ciudad y posee una extensa colección de obras del afamado pintor.
Pueblo Español
Fue construido para la EXPO de 1929. Se trata de uno de los lugares más singulares de Barcelona, pues es un espacio de 49.000 metros cuadrados en el que se reproducen 117 edificios, calles y plazas representado los más bellos rincones de algunos pueblos de la geografía española.
El Tibidabo
El Parque Tibidabo es la cima más alta de la Sierra de Collserola. Con 512 metros de altura, también conocida como la Montaña Mágica, es uno de los mejores miradores para contemplar la ciudad.
El Tibidabo destaca sobre todo por su Parque de Atracciones que fue inaugurado en 1899 siendo el más antiguo de España y que conserva algunas de sus atracciones originales.
Además en el Parque Tibidabo encontraréis justo al lado del parque de atracciones, el Templo del Sagrado Corazón, un bello edificio monumental de estilo neogótico coronado por una estatua de bronce del SagradoCorazón.
Os debía un post con esta temática desde hace tiempo, cuando os lo pregunté por mi cuenta de Instagram. Por supuesto, no soy una experta en ello, pero sí he hecho varios viajes cortos sola por España y también uno de una semana por Croacia, y ha sido este último el que me ha supuesto un disfrute que no había experimentado antes. Hoy os quiero contar cómo me sentí en esta experiencia y por qué pienso que viajar solo es algo que todos deberíamos probar alguna vez.
Es importante que al viajar fuera de tu país cuentes con un seguro de salud a todo riesgo. El que ofrece mejores coberturas en relación a su precio es IATI. Puedes reservarlo aquí con un 5% de descuento.
Flexibilidad
Para mí, esta es la clave de todo. Disfruté muchísimo de mi ruta por la costa croata porque tenía total flexibilidad para decidir qué hacer en cada momento, qué comer, que horario seguir… Y el resultado fue que exprimí el viaje al máximo porque estuve en todos los lugares que me apetecía visitar.
Percepción
Al viajar sola, parece como que los sentidos se agudizan: el resultado es fijarse más en cada cosa, en cada detalle, en cada situación. Empleas más tiempo en, por ejemplo, hablar con algún viajero desconocido, quizás simplemente porque cuando viajas acompañado ni siquiera te planteas hacer nuevas amistades, y estos encuentros suelen aportar visiones de la vida diferente a la tuya que, cuanto menos, te harán reflexionar y plantearte ciertas cosas. En Croacia hice amigos de China, Alemania, Austria y Finlandia.
Autoconocimiento
Esta mayor percepción, además, implica que también lo eres contigo mismo, y la consecuencia de eso es que conoces facetas de ti que puede que no conocieses. Compruebas cómo eres, pero cómo eres de verdad: ya que siempre que estás acompañado modificas (aunque sea solo un poquito) tu manera de ser según las personas con las que estés. Y no te das cuenta de que lo haces, hasta que pasas mucho tiempo solo.
Fuera miedos
Esos temores infundados de comer solos en un restaurante, dar un paseo solos, pedir ayuda a desconocidos… Todo fuera, porque si no, no sobrevives! Es básicamente lo que se conoce como salir de la zona de comfort para darte cuenta de que son tonterías.
No hay que esperar a encontrar compañeros de viaje
Parece una tontería, pero a veces dejamos de hacer cierto viaje porque nadie nos quiere acompañar (por trabajo, por dinero, porque el destino no le convence…), lo vamos posponiendo y la vida pasa entre frases como «ya encontraré a alguien que me acompañe». Si te decides a viajar solo, esto no será un inconveniente, porque el viaje estará hecho a tu medida.
Presupuesto más controlado
Esto está directamente relacionado con la flexibilidad. Como eres tú y solo tú quien decidirá qué hacer, puedes elegir unos u otros restaurantes, por ejemplo, en base al presupuesto diario que te hayas marcado.
Viajar solo no es sinónimo de sentirse solo
Hay muchas personas que no saben estar solas, y personalmente pienso que es algo que hay que aprender, por todo el crecimiento personal que eso supone. Para cualquier aspecto de la vida, debemos estar bien con nosotros mismos antes de estar bien con otras personas. Quizás no saber estar solo es sinónimo de que hay cosas de nosotros que no nos gustan, o situaciones en las que no queremos pensar… Entonces mayor motivo para aventurarse a salir de la zona de confort en modo viaje!
Por supuesto, no es necesario (si no quieres) estar solo durante toddo el viaje. Alojarse en un hostel (que además es una buena forma de ahorrar como te cuento en este post sobre viajar barato) es la manera perfecta de conocer otras personas de cualquier rincón del mundo que también viajan solas. Mola mucho, porque empezar una relación desde cero y sin etiquetas hace que seas mucho más tú, mucho más libre.
Me preguntaban algunas personas si no es aburrido viajar solo: os puedo confirmar que no me aburrí ni un solo minuto de todo mi viaje. Espero haber podido esclarecer un poco por qué es tan guay viajar solo, espero que os animéis a hacerlo alguna vez y que si ya lo habéis hecho, me deis vuestra opinión, ya que tengo pensado hacerlo más veces y seguro que tengo mucho más que aprender. Y ojo, que todo esto no quiere decir que viajar acompañada no me guste! 🙂
Último día por El Cairo y también por tierras egipcias, curiosamente dejando lo mejor para el último día: las pirámides. Mejor forma de acabar el viaje, imposible.
Menfis
La ciudad de Menfis fue la capital del Imperio Antiguo, es decir, la primera capital del Egipto unificado por el primer rey, Menes, aunque el nombre viene de los griegos; los egipcios la llamaban Ineb-hedy. Fue fundada en el 3050 a.C. y su dios local fue Ptah.
En el momento de mayor auge, se estima que pudo tener unos 500.000 habitantes, pero su decadencia se sobrevino después del primer período oscuro del imperio, que separa las etapas Antigua y Media. Más tarde en el Imperio Nuevo, resurgió durante los reinados de Ramses II y Meremptah.
De hecho, una de las pocas cosas que se pueden visitar allí, ya que hoy es todo un puñado de ruinas, es una estatua enorme de Ramses II que se encontró rota dentro de un pozo, y actualmente la han dejado tumbada, de manera que se pueden observar desde otra perspectiva sus dimensiones.
La ciudad fue definitivamente abandonada en el 642 d.C. y sus ruinas se convirtieron en cantera de materiales para los árabes que iban llegando a la zona, incluída la construcción de El Cairo.
Aunque como emplazamiento tiene su importancia, arquitectónicamente no tiene nada. Me ha parecido una visita «para rellenar», ya que con todo lo que hemos visto en días anteriores tan espectacular, ver 4 piedras nos nos dice mucho.
Saqqara
Actualmente una ciudad lleva este nombre, pero junto a ella se encuentra lo que era la necrópolis de Menfis y que fue llamada Saqqara, y los mismos reyes de la I Dinastía fueron enterrados aquí. La tumba más antigua es probablemente del propio Menes.
Este lugar es famoso por ser el origen de las pirámides, ya que aquí se encuentra la Pirámide Escalonada de Zoser, construida por el arquitecto Imhotep (el primero conocido del mundo) para su fararón Zoser de la III Dinastía.
Hasta entonces, se había enterrado a los faraones y nobles en mastabas, y lo que hizo Imhotep fue colocar una sobre otra reduciendo el tamaño progresivamente, hasta dar lugar a una forma piramidal. La tumba de Zoser son, en definitiva, 6 mastabas superpuestas.
Tampoco dentro de las tumbas, en sus incios no había ningún tipo de inscripción, como vimos en las tumbas del Valle de los Reyes. La primera en la que se realizaron inscripciones es la de Unas, que también se puede visitar en esta necrópolis, creando el concepto de añadir conjuros mágicos en las paredes para asistir al faraón en su viaje hacia el más allá. Se cree también que dentro de dichos textos hay algunas frases de un dialecto semítico, escrito con alfabeto egipcio, que puede ser la evidencia más antigua de un lenguaje semítico escrito que se haya conocido.
Pirámides de Giza
Ese monumento que has visto en la tele cientos de veces y has imaginado cómo sería… y da igual: al llegar, nos ha dejado boquiabiertos. La primera que se ve al entrar es la más grande, la de Keops, y es inmensa. De lejos se puede ver una panorámica preciosa de las tres, pero de cerca, a sus pies, simplemente alucinas con su tamaño e inclinación.
Tras la construcción de la Pirámide Escalonada de Zoser, los faraones empezaron a imitar dicha arquitectura, hasta que tiempo después derivó definitivamente en las pirámides que todos tenemos en mente. Consttruir pirámides casi se conviritó en deporte nacional, y todos los faraones de las siguientes dinastías, hasta el fin del Imperio Antiguo, fueron enterrados en ellas, y también algunos de sus familiares. Por este motivo, hoy en Egipto hay cerca de 110 pirámides repartidas por el país, la mayor parte de ellas en la zona norta (la correspondiente al Bajo Egipto).
Con el faraón Jufu, o Keops, como se le conoce gracias a los griegos, las pirámides alcanzaron su máximo apogeo. Su pirámide, la más grande de todas con más de 130 metros de altura, fue construida hacia el 2580 a.C., precisamente un siglo después de que Imhotep lanzara la moda. Su base mide 245m por cada lado (es decir, una superficie de 5 hectáreas), y se estima que cuenta con más de 2 millones de bloques de piedra, que son de todo menos pequeños; cuando uno se coloca junto a la pirámide, los bloques inferiores miden más que la altura media de un hombre, y por su fuera poco, se dice que dichas rocas, que no se encuentran en la zona del delta, fueron traídas desde la Primera Catarata, a 950km de aquí.
Entre las rocas de granito se construyeron redes de pasajes laberínticos que conducían al ataúd del rey, su momia y sus tesoros.
Aún a día de hoy nadie se explica cómo fue construida. Según el historiador griego Herodoto, que fue quien estuvo en contacto con los sacerdotes egipcios del Imperio Nuevo, se tardaron unos 20 años en construir y se necesitaron más de 100.000 hombres.
La pirámide vecina, de Kefrén, es algo más pequeña, aunque parece lo contrario, ya que este faraón, sucesor de Keops, la construyó sobre una colina, de manera que está más elevada. Micerinos, nieto de Keops e hijo de Kefren, es la más pequeña. Ambas estuvieron recubiertas por una capa de piedra caliza que en su día las dotaba de un color más claro y majestuoso pero a día e hoy sólo queda la punta de Kefren.
En los últimos tiempos se ha rodeado a estas pirámides, sobre todo a la de Keops, de teorías místicas sobre su verdadero origen. Si os interesa el tema, tenéis infinidad de páginas en las que hablan sobre ello, pero de boca de los arqueólogos sólo ha salido que la pirámide es lo que es: una tumba enorme cuyo objetivo principal, además, no fue cumplido. Toda la estructura estaba pensada para proteger a la momia y sus tesoros, y ya en tiempos del propio imperio antiguo fue totalmente saqueada. A nuestros días sólo llego una tumba con la tapa abierta en una habitación vacía.
Para terminar el día hemos cenado en un restaurante egipcio llamado Felfela, con una gran variedad de platos típicos. Os recomiendo probar cualquier variedad de Falafel y también un postre llamado Omm Ali.
Y ahora sí, fin del ajetreadísimo viaje donde han ganado por goleada loa madrugones y los templos, y que recomiendo totalmente, aunque ya hay ganas de volver a la civilización, porque El Cairo-Caos es desesperante, jaja.
Pensé que no habría ciudad peor que Bangkok, pero me equivocaba: la hay y se llama El Cairo. El deporte nacional de este país es cruzar calles: qué habilidad para hacerlo cuando no existen los pasos de peatones, ni los semáforos y cuando el tráfico dura 24 horas al día. Afortunadamente, hemos ido con guía todo el tiempo y nos han llevado en coche de unos sitios a otros, pero ahora ya estamos en el hotel, son las 6 de la tarde y tenemos de todo menos ganas de meternos en la jungla de cemento nosotros solos.
Obviamente, si venís a Egipto, El Cairo es un lugar que no se puede no visitar, pero desde luego me hace valorar muchísimo más Madrid, mi ciudad. Aquí reinan los pitidos, la suciedad, la polución… en resumen, el caos.
Pero dejando de lado este tema, nos han hecho un tour por algunas de las zonas más destacables de la ciudad:
Museo Egipcio
Construido por el arquitecto francés Marcel Dourgnon en 1901 (y dado su espantoso estado interior parece como si no no lo hubiesen reformado desde entonces) alberga la mayor colección de objetos del Egipto faraónico, entre todo ello, por supuesto, el famosísimo tesoro de Tutankamón.
Alberga cerca de 140.000 piezas antiguas; cuenta con dos pisos, el primero de ellos donde se encuentran todo tipo de estatuas, y el segundo, los objetos de la tumba de Tutankamón y las antigüedades pertenecientes a la época grecorromana.
El museo, al igual que la ciudad, es un caos: no parece haber ningún tipo de control de aforo, por lo que está absolutamente atestado, lo cual hace imposible apreciar demasiado bien casi nada. No hay tampoco espacio suficiente para albergar todo lo que hay, y realmente da la impresión de que es más un almacén que un museo, con muchísimos de las estatuas sin ningún tipo de protección, todo el mundo las toca, te puedes tropezar con alguna esfinje, si no tienes mucho cuidado con la mochilas hasta puedes golpear algo… un desastre vamos. Supongo que por este motivo, está terminando de construirse el Gran Museo Egipcio, junto a las pirámides de Giza, que ya ha abierto en 2019 una parte y el resto lo hará en 2020, supongo que con el objetivo de solventar este problema, porque a parte de todo lo que hay aquí, hay muchísimos más objetos guardados sin exponer por falta de espacio.
El Tesoro de Tutankamon
Como faraón, Tutankamon no fue nadie, no hizo nada especial por Egipto, ni reinó muchos años, y de hecho comenzó a hacerlo con 11 años cuando apenas era un niño, y murió a los 19.
Aún así, es prácticamente el más famoso, pues su tumba es la única que ha llegado hasta nuestros día completamente intacta y salvada de los ladrones de tumbas del Antiguo Egipto. En 1922, el arqueólogo Howard Carter halló la famosa tumba en el Valle de los Reyes. Uno de los sucesores de Tutankamón construyó su propia tumba encima de la de éste, y durante su construcción, los escombros cubrieron por completo la entrada de la tumba de Tutankamon. En los años posteriores, cuando los ladrones de tumbas arrasaron el Valle, no se dieron cuenta de que se habían dejado una tumba por saquear. El resultado es que únicamente, de todas las tumbas faraónicas de cualquier época, solo la de Tutankamon ha quedado inexpugnable.
Se encontraron miles de objetos que servían para que el alma del faraón, que iba a vivir en la tumba, tuviese todo lo necesario para ello, desde objetos de útilidad hasta joyas y muebles de oro puro. Simplemente quitan el aliento. Pues imaginad, si esta cantidad de riquezas se encontró con Tutankamon, que no fue nadie… Qué barbaridades debía de haber en tumbas como las de Tutmosis III, el más grande de los fareones según muchos, o Ramses II, que gobernó durante 60 años? Simplemente inimaginable.
La piedra de Rosetta
Esta pieza, que es la única en el museo que es una reproducción, y no la original (ésta se encuentra en el Museo Británico) es la pieza clave y absolutamente imprescindible para entender toda la histoia egipcia: se trata de un fragmento de textos escritos en tres lenguas distintas – jeroglífico, demótico (jeroglífico simplificado) y griego.
Fue hallada en 1799 por un soldado de Napoleón en una localidad llamada Rashid (Rosetta), pero no estaba originalmente allí, sino que llegó de no se sabe muy bien dónde y se había utilizado como piedra para otras construcciones, ignorando por completo su contenido.
Aquella campaña de franceses contra ingleses en Egipto fue ganada por los ingleses, la piedra viajó a Londres, donde se comenzó a estudiar. El resultado? Descubrieron que esos textos escritos en tres lenguas no eran tres, sino uno mismo traducido! Gracias a este hallazgo, pudieron traducir los jeroglíficos desde el griego, y gracias a esto, se comenzó a descifrar y entender todos los textos hallados hasta el momento en papiros y muros de los templos. Gracias a esta piedra (y algunos dicen que gracias a Napoleón) sabemos lo que sabemos hoy sobre el Antiguo Egipto. Sin ella, no habríamos conseguido descifrar nada o casi nada.
Ciudadela de Saladino
Saladino, sultán de Egipto entre los años 1171 y 1193 d.C. mandó construir una ciudadela fortificada que llegó a ser una de las más importantes de la Edad Media con el objetivo de luchar contra el poder extranjero, en este caso de los fatimís (musulmanes chiítas) y restaurar el islam sunita en el país.
Dentro del recinto se alza un edifciio que sobresale entre los demás: la Mezquita de Mohammed Ali, personaje considerado el fundador del Egipto moderno, y que curiosamente no era egipcio, sino turco (otomano). Fue muy querido por introducir grandes reformas en el país en cuanto a infraestructuras y servicios públicos básicos como sanidad y educación, y lo dotó de bastante independencia con respecto al Imperio Otomano, además de invadir algunos territorios vecinos.
Su mausoleo está también ubicado en la ciudadela, junto a la mezquita, construido en marmol blanco.
Barrio copto
Según nuestro guía, llamarlo copto (que significa cristiano egipcio) es incorrecto, pues ser trata de la parte más antigua de El Cairo, y no solo la parte copta, pero en realidad está lleno de iglesias. Su nombre real es Qasr al-Sham.
Según la Biblia, en esta zona de la ciudad, y más concretamente en la Iglesia de San Sergio y San Baco, María y José se refugiaron con Jesús durante 3 meses durante su exilio a Egipto, por lo que las calles no solo están llenas de historia cristiana, sino también judía.
A día de hoy no quedan judíos en el barrio, y tampoco, al parecer, en todo Egipto, por razones similares al resto de países donde también han sido siempre muy perseguidos y debido también a la proximidad de Palestina, donde se fueron los que quedaban en 1949 cuando se fundó el Estado de Israel.
Muy cerca de la iglesia mencionada se puede visitar la Sinagoga de Ben Ezra, que también cuenta con su particular lugar sagrado: según cuentan, fue aquí donde apareció la cesta en la que iba Moisés cuando era un bebé y lo encontró la mujer del faraón (obviamente esto son leyendas sin posibilidad de ser probadas).
Antes de terminar las visitas del día, pasamos por la Iglesia Colgante, llamada así porque se construyó en el siglo III a 13 metros sobre el nivel del suelo, y es que en esta época, con las crecidas anuales del nilo que duraban de 1 a 3 meses, todas las iglesias quedaban sumergidas, por lo que no había lugar para rezar, hasta que habilitaron esta que podía usarse todo el año. Lo que no me cuadra nada es cómo llegaban aquí en época de crecida: nadando? Quién sabe, todo aquí parecen historietas de boca a boca.
Para acabar el día, un rato de descanso en el hotel (y bueno, un entrenamiento, lo nuestro es «deformación profesional»), hemos salido por fin de un buffet de hotel a probar comida típica egipcia, y qué acierto! Nuestro guía nos ha recomendado un restaurante llamado Abou Tarek, un lugar totalmente de autóctonos (éramos los únicos turistas) donde solo sirven koshari, un plato egipcio consistente en una mezcla de pasta, arroz y lentejas, al que se le añade cebolla crujiente, tomate frito, limón y salsa picante (opcional, claro). Estaba bastante rico, pero además es baratísimo: por 2€, plato grande, botella de agua y pan de pita.
Feliz Navidad! Desde luego, un 25 de diciembre distinto y que no olvidaremos nunca. Para mí, el primero que paso fuera de España con mi familia.
Hoy nos hemos despedido del crucero en el que hemos pasado las últimas 4 noches, y también de Asuán; no sin antes hacer la que para mí ha sido la más especial de las visitas hasta el momento.
Poblado Nubio (Asuán)
Su nombre es Gharb Soheil, y es una de las zonas más auténticas de Egipto, pues está habitado por egipcios que son a su vez nubios, una cultura que procede de la región ubicada entre el sur de Egipto y el norte de Sudán, de cuando aún las fronteras no eran como son hoy en día.
Durante el esplendor del Imperio Egipcio, esta región, llamada Nubia, estaba bajo dominación de los faraones, y así lo fue hasta la decadencia a partir del siglo X a.C. Con un Egipto fragamentado, no había posibilidad para que los faraones controlasen los grandes tramos del Nilo más allá de la primera catarata (que se encuentra más o menos a la altura de Asuán), y el resultado fue que los nubios, que prácticamente eran egipcios, tuvieron que hacerse cargo de sí mismos, estableciendo su capital, Napata, cerca de la cuarta catarata (que hoy está bastantes kilómetros hacia el interior de Sudán) que desde tiempos de Tutmosis III había estdo bajo control egipcio también.
Aunque poseían su propia lengua, culturalmente eran egipcios, y de hecho durante las invasiones asiáticas que siguieron en aquellos siglos, varios sacerdotes de Tebas se refugiaron en Napata y fueron bien recibidos por los nubios, que poco a poco fueron haciéndose aún más egipcios en materia religiosa que algunas zonas del propio Egipto. De hecho, el pueblo nubio incluso se enfrentó (y exitosamente) a las invasiones asiáticas, y la dinastía XXV de faraones egipcios fue nubia.
Actualmente, aún quedan diversos poblados a lo largo del Nilo, tanto en Egipto con en Sudán, y varios de ellos tuvieron que cambiar su emplazamiento por la construcción de la presa de Asuán y el lago Nasser. Son un pueblo unido en sus costumbres y quieren seguir viviendo como sus antepasados lo hacían y mantener viva su cultura lo máximo posible, así que viven en comunidad y en casas muy muy humildes. Lo más llamativo, para mí, es que han conservado su propio idioma, y aunque se comunican en árabe con cualquier otro egipcio, entre ellos hablan nubio, y eso me parece una gran conservación cultural.
Cómo visitar este poblado? Ojo, porque existen dos visitas, una de ellas es la típica, que aunque no está dentro de las más comunes entre los turistas, se trata de viajar en faluca a lo largo del Nilo desde Asuán hasta allí, donde con unos camellos te acercan a las calles del pueblo donde han colocado decenas de tiendecitas de souvenirs de todo tipo, todo está pintado de colorines muy llamativos… vaya, que serán nubios pero es muy artificial y preparado.
La visita que realmente merece la pena es al pueblo «real» cruzando el brazo de río frente a este lugar que os he comentado. Acordamos todo con nuestro guía y un hombre del pueblo nos llevó a esa zona, donde viven ajenos al turismo, donde rara vez acuden personas blancas y donde se respira autenticidad absoluta. Siempre debiendo estar juntos para no molestar a los habitantes, nos ha llevado a la escuela, hemos estado en una clase de niños de guardería que estaban aprendiendo los números (y que por cierto se portaban excepcionalmente bien), hemos entrado en la tienda de ultramarinos, por llamarlo de alguna manera, porque aquello era una miniatura, hemos paseado por sus calles viendo como los niños jugaban con las cabras, y nos han invitado a un té en el patio de una de las viviendas.
Toda una pasada, me ha encantado. He hecho pocas fotos porque no quería que nadie se sintiese ofendido o intimidado, pero desde luego lo recomiendo totalmente, y lo he disfrutado mucho más porque estaba saturada de templos.
A las 14:00 teníamos el vuelo de vuelta hacia El Cairo, y ya estamos en «la jungla»: no hemos hecho casi nada, únicamente el checkin en el hotel, que está junto al Museo de El Cairo, y un intento de pasear por la zona… Imposible y desagradable a partes iguales. El claxon de los coches sonando absolutamente todo el tiempo, contaminación, tráfico, pasos de cebra inexistentes… todo ha hecho que el paseo de menos de 500 metros haya sido una odisea.
Mañana más, mejor… y acompañados por un guía autóctono, que seguro que ayuda!
Últimos dos templos…! La verdad es que todos son imponentes y espectaculares, pero mentiría si dijese que no estoy un poquito saturada de templos. Sobre todo porque el segundo día ya visitamos el que para mí es el mejor: el Templo de Abydos, que es de los mejor conservados en su interior en cuanto al color de las imágenes, y realmente casi todos los templos tienen la misma forma.
Eso sí, lo que nos quedaba hoy por la mañana, a pesar de la paliza de kilómetros en coche, la masificación y el madrugón (si es que a levantarse a las 4 de la mañana se le puede considerar madrugar) merecían la pena por ir a ver el famoso templo de Abu Simbel.
Antes de nada, os lo cuento por si cuando vengáis lo hacéis en un viaje privado (como nosotros): si no es verano, no es necesario madrugar tantísimo para visitar el templo. El punto de partida hacia allí suele ser desde Asuán, donde atracan los barcos como punto más cercano. Cercano es un decir, porque son casi 300km y más de 3 horas de coche. Para aprovechar el día es genial madrugar, pero realmente los dos templos de Abu Simbel se ven en menos de 2 horas, y la hora de llegada, sobre las 9 de la mañana, es la misma a la que otros muchos cientos de turistas llegan, pues todos los tours tienen el mismo plan horario. Siendo invierno, que no hay que esquivar ningún calor infernal, no hay motivo alguno por el que no se pueda salir de Asuán sobre las 6-7 de la mañana, puesto que marcará la diferencia entre ver el imponente templo completamente atestado de gente, o casi casi vacío. Nosotros estuvimos de 9 a 10:15, y todos los buses partieron a las 10:00, por lo que entre las 9:55 y las 10:05 había una diferencia de cientos y cientos de personas.
Abu Simbel
Ubicado junto al lagoNasser, se compone de dos templos mandados construir por el Faraón Ramsés II: uno para él mismo (fue, entre otras cosas, el más egocéntrico de los faraones egipcios, y eso que hubo muchos) y otro para su esposa Nefertari, una de las muchas que tuvo pero a la que más quiso.
Actualmente no se encuentra en su emplazamiento original, sino a unos 200 metros y más elevado: en los años 60, con la construcción de la nueva presa de Asuán, el lago Nasser iba a crecer de tal forma que dejaría el templo bajo el agua. El Estado se movilizó, consiguiendo ayuda económica de muchas otras naciones, incluida España, y durante 4 años se dedicaron a trasladar el templo piedra a piedra hacía su nueva localización. La dificultad añadida fue que el templo original estaba construido utilizando una montaña, por lo que tuvieron que construir una montaña artificial para poder reconstruirlo tal cual era.
Gracias a que España colaboró en esta misión, el gobierno egipcio nos regaló el conocido templo de Debod, que hoy se puede visitar en el centro de Madrid.
Por estar construido en piedra natural y por las dimensiones del propio templo y de sus colosos, es sencillamente espectacular. Por dentro, como ya comenté ayer, aunque sí es una pasada, no me parece mejor que otros, y cuando está abarrotado de gente mucho menos, ya que hace un calor horrible y no se puede ver nada, pero desde luego que también es digno de admirar.
Templo de Philae (Asuán)
Es el único templo del país que estuvo situado en una isla, que lleva el mismo nombre. Igual que con Abu Simbel, también tuvo que moverse unos cientos de metros por la crecida del lago Nasser, pero este proceso fue mucho menos complejo. A diferencia del otro, este sí quedó sumergido durante unos años, hasta que se rescató. Actualmente se encuentra en el islote de Agilkia.
Es un templo griego, de época ptolemaica, como los de Edfu y Kom Ombo y está dedicado a la diosa Isis. En época romana, el mismo emperador Adriano amplió el templo, dotándolo de más estructuras, e incluso se dibujó a él mismo en algunos grabados de la pared.
El culto a la diosa perduró hasta el siglo VI, cuando el emperador Justiniano prohibió todo lo que no fuese cristianismo en cualquier parte del Imperio Romano, y posteriormente, hasta el siglo XII, se convirtió en una iglesia cristiana dedicada a San Esteban.
Una última curiosidad sobre este templo es que aquí se encuentra la última inscripción jeroglífica de la que se tiene evidencia, el 24 de agosto del 394 d.C. y también el último texto escrito en egipcio demótico (la abreviatura de la abreviatura de los jeroglíficos de la época más antigua), el 11 de diciembre del 452.
Al Fayed Essence of Life (Asuán)
Paradita final antes de volver al barco: al parecer, la creación de perfumes, esencias y aromaterapia en general es un oficio por el que Asuán es muy conocido. Nuestro guía nos llevó a una de esas fábricas, donde nos hicieron una visita guiada, nos explicaron cómo se hacen las esencias y cómo se usan, nos mostraron una variedad enorme de ellas, y no solo para utilizar de perfumes, sino algunas para tratamientos de la piel y otras uqe incluso se bebían, nos dieron un masaje de 5 minutos para probar una de las esencias que servía como crema de masaje, nos invitaron a un té… y obviamente todo con el objetivo de que comprasemos.
Es un sitio curioso, pero al ser una visita individual, es un poco complicado irse de allí sin comprar nada, por lo que acabams comprando un bote cada uno. Los hay desde 22€ hasta 70€ dependiendo del tamaño, pero como buenos árabes que son, trataron de hacernos mil ofertas para que comprásemos más.
Y con éstos, últimos templos (o al menos de momento) y terminamos el día, como no podía ser de otra manera: con una exquisita cena de Nochebuena en el crucero, y un poquito de fiesta, pero muy poca, porque mañana… a las 6 en pie de nuevo para recibir el día de Navidad. Vaya ritmo!
Segundo día de navegación por el Nilo, hoy con dos paradas para ver dos nuevos templos. Viajar en crucero es súper cómodo pero la desventaja es que hay decenas de cruceros haciendo la misma ruta y todos llegamos a los templos en las mismas horas, por lo que siemre vemos todo abarrotado de gente.
Templo de Horus (Edfu)
Aunque de apariencia egipcia, es un templo griego. A partir del 800 a.C. Egipto cayó en la decadencia, y cuando los griegos llegaron a estas tierras, construyeron templos egipcios para que los habitantes se pusiesen de su parte para hacer así más fácil el manejo del territorio.
El Templo de Edfu, dedicado a Horus, fue construido en el 237 a.C. por Ptolomeo III, pero no fue hasta el 142 a.C. cuando se terminó por completo, con Ptolomeo XII. Muchos otros templos fueron construidos en esta época y con dicho fin, pero prácticamente todos están situados en lugares en los que ya había un templo más pequeño originalmente egipcio.
Es el mejor conservado de todo Egipto a día de hoy, y el segundo más grande después del de Karnak. Su buenísimo estado de conservación se debe, al igual que sucede con otros templos, a que después de su abandono se fue cubriendo por arena del desierto hasta quedar completamente oculto hasta 1860 cuando fue redescubierto.
Templo de Sobek y Haroeris (Kom Ombo)
También perteneciente a la dinastía ptolemaica, pero en época romana se hicieron alguna reformas. Es muy curioso, porque es el único templo doble y simétrico: está dedicado a dos dioses hermanos, uno bueno y uno malo: Sobek, dios de la fertilidad y creador del mundo, y Haroeris. Dos entradas, dos patios, dos salas de columnas y dos sagrarios.
Al igual que con casi todos los demás templos, muchas de las figuras de las paredes dentro del templo están borradas por las cristianos (coptos en este caso) quienes usaron el templo como iglesia. Es algo que sucede en casi todos, y dado que lo que comunican los relieves son casi siempre ritos, no necesitaban borrar todo, solo algunas partes, de manera que todo el mural dejaba de tener sentido y no podía servir como guía para que otros realizasen dicho rito.
Junto a este templo se encuentra el Museo del Cocodrilo, una única sala llena de cocodrilos momificados, puesto que en Kom Ombo se encontraron cerca de 300! Y por qué? Pues porque el mencionado dios Sobek estaba representado por la figura del cocodrilo, y por esto para ellos era un animal sagrado.
Dos templos más «a la saca», y el día no podía terminar de la mejor forma: noche temática en el crucero – la noche egipcia! Hemos tenido que vestirnos acorde a la ocasión, y ha sido muy divertido. Además, la comida del buffet era algo más egipcia que de costumbre, aunque no mucho: aún no hemos probado nada típico, algo que me apetece un montón.