Lisboa, la ciudad de las 7 colinas

A orillas del río Tajo, que baña también ciudades como Aranjuez o Toledo 500km antes, la capital de Portugal es bien conocida por sus innumerables calles empinadas, su tranvía y sus pastéis de Belém. Sus barrios con encanto la han convertido en una de las ciudades más visitadas por los turistas de los últimos años.


RESERVA AQUÍ EL FREE TOUR DE LISBOA


Tuve la oportunidad de ir allí durante un fin de semana hace unos años (y quizás repita este verano algún día más para disfrutarla más a fondo) y estos son los lugares que no os podéis perder en otra ciudad a la que también llaman la ciudad de la luz (como París, ya vosotros decidís cual se lo merece más):

1. Plaza del Comercio

Probablemente el lugar más emblemático de la ciudad, esta plaza enorme y peatonal termina en un mirador al Tajo y a las Cais das Colunas, un embarcadero que con buen tiempo se llena de gente mojándose los pies en el rio.

En uno de los lados, el Arco de Rua Augusta conecta la plaza del Comercio con la rua Augusta, que es una de las calles más comerciales de la ciudad, llena de comercios, restaurantes y cafeterías.

imagen de lisboando.com

2. Panteón Nacional

Aquí yacen los restos de personajes ilustres e importantes del país. Su arquitectura exterior, algo sobria, oculta su sorprendente belleza interior, con una gran cúpula espectacular a la que también se puede subir para apreciar las vistas del barrio de la Alfama y del río.

imagen de minube.com

3. Barrio de la Alfama

Es uno de los barrios más auténticos de Lisboa, lleno de cuestas y calles estrechas empedradas que rodean el Castillo de San Jorge y acaban en la orilla del Tajo. Si no quieres perderte nada lo mejor es hacer un free tour por sus callejuelas.

imagen de lisboando.com

4. Mirador Portas do Sol

De entre los varios que hay, es el mirador más famoso de la ciudad. Sin duda su nombre ya revela cuando es el mejor momento para visitarlo, al amanecer cuando está saliendo el sol, aunque las vistas son buenas a cualquier hora del día.

5. Mirador de Gracia

Otro de los miradores más famosos es el Miradouro de Graça, situado junto al Iglesia de Gracia. Para algunos es incluso mejor que el Mirador Portas do Sol, quizás porque además de que se puede disfrutar de un atardecer bonito mientras se toma algo en su terraza, se pueden observar varios graffitis hasta llegar al mirador, y contemplar así una muestra del street art de la ciudad.

6. Mirador de la Señora del Monte

Tercer y último mirador que mencionaré, que aunque está un poco más alejado de los dos anteriores, es el más alto, y desde él se puede ver toda la otra cara de la ciudad.

imagen de Tripadvisor

7. Barrio alto

Esta zona está de moda por su vida nocturna y sus bares y restaurantes y es un buen lugar para cenar y pasar un buen rato al menos una noche en Lisboa. También podéis encontrar varios locales donde disfrutar del Fado, música típica portuguesa y que os recomiendo escuchar.

imagen de Tripadvisor

8. Elevador de Santa Justa

Debido a sus cuestas y sus colinas Lisboa cuenta con varios ascensores en plena calle que ayudan a subir o bajar a ciertas zonas, y uno de los elevadores más importantes de Santa Justa, que lleva desde la parte de baja del barrio de la Baixa hasta el barrio de Chiado y barrio Alto.

Lo interesante de este elvador no sólo es la comodidad de subir de una zona a otra, sino que, además de ser muy bonito, en su parte superior hay un mirador desde donde apreciar una panorámica perfecta de la zona. 

La entrada cuesta unos 5€ que incluyen subida y bajada, ademas del acceso al mirador. No obstante está incluido en la Lisboa Card, que compensa si vas a entrar a los lugares más representativos de la ciudad.

imagen de Wikipedia

9. Tranvía nº28

Es la línea de tranvía más conocida y turística, convertida en toda una atracción, atravesando la ciudad de abajo arriba por empinadas a la par que preciosas calles. Algo que, a pesar de ser tan típico, hay que hacer al menos una vez (también está incluido en la Lisboa Card).

imagen de lonelyplanet.com

10. Castillo de San Jorge

Además de su arquitectura magistral como castillo al estar situado en una colina ofrece varios de los mejores miradores de Lisboa, destacando su Torre del Homenaje, que es la más alta.

También destaca el Periscopio, en la torre de Ulises, situada al entrar al castillo, que es un invento de Leonardo Da Vinci capaz de mostrar una vista de 360 grados de la ciudad.

imagen de viator.com

11. Catedral Sé de Lisboa

Se trata de la iglesia más antigua de la ciudad, construida en 1147. De estilo románico, junto a la misma posteriormente se construyó un convento de estilo gótico, en cuyo claustro en la actualidad se están realizando excavaciones arqueológicas.

imagen de Wikipedia

12. Barrio de Chiado

El barrio de Chiado es interesante porque en él se puede disfrutar del mejor ambiente diurno. Con muchas cafeterias y comercios pequeños, su calles están llenas de músicos y artistas haciendo de él un barrio bohemio para disfrutar durante todo el día.

En este barrio, y a pocos metros de donde nos deja el elevador de Santa Justa, encontraremos el Convento do Carmo,  una iglesia gótica en ruinas destruida en 1755 por un terremoto, de la que se conserva la nave central sin techo y además un  museo.

imagen de lisboando.com

13. Monasterio de los Jerónimos

Alejándonos un poco del centro llegamos a este monasterio, uno de los edificios más bonitos de Lisboa, que combina el estilo gótico con el renacentista. En él se encuentran las tumbas de Vasco de Gama y Luis Camoes.

La forma más cómoda de llegar es con el tranvía 15 desde la plaza del comercio.

imagen de visitportugal.com

14. Torre de Belém

Justo frente al monasterio, se encuentra la icónica Torre de Belém y con el mismo estilo arquitectónico. Fue un enclave defensivo para defenderse de los ataques de los corsarios y otros enemigos.

Durante la visita se recorren las distintas plantas de la torre y al llegar a la terraza podréis ver la mejor panorámica del monasterio de los Jerónimos.

15. Monumento a los Descubrimientos

Para terminar nuestro viaje por Lisboa, junto a la Torre de Belém veréis este enorme monolito (al que también es posible subir) que rinde homenaje a los descubridores portugueses que llegaron a América en el siglo XVII.

Cracovia (Polonia)

La ciudad que hace muuuucho tiempo fue la capital de Polonia (Varsovia lo es desde 1596) es aún el núcleo urbano más importante del sur del país y para muchos también la más bonita.

Cracovia es una de las ciudades más antiguas de Polonia, y está demostrada la existencia de asentamientos humanos en sus terrenos desde 20.000 años antes de nuestra era. Según la leyenda, fue construida en la cueva de un dragón que mató el mítico rey Krak. Sin embargo, la primera mención del nombre la hace en el año 966 un mercader judío proveniente de España, que la describe como un importante centro de comercio en la Europa Eslavónica.

Visité Cracovia hace ya casi 7 años, en una escapada desde Lodz, donde estaba visitando a un buen amigo, y la verdad es que se me hizo corto: si pensáis acudir a esta zona, os recomiendo no menos de 3 días, y si son 5 mejor, así podéis hacer la visita a Auschwitz también (que se encuentra a 60km y es totalmente imprescindible).

1. Plaza del Mercado

Es la plaza medieval más grande de Europa y donde actualmente se encuentra la mayor parte de la vida de la ciudad. Aquí se encuentra la Basílica de Santa María, desde donde se puede escuchar a un trompetista tocar cada hora desde la torre más alta, una melodía que se ve interrumpida repentinamente en recuerdo al trompetista asesinado cuando avisaba a la ciudad de una invasión con su música.

imagen de getyourguide.com

2. Colina de Wawel

En ella se encuentra el Castillo de Cracovia y el famoso Dragón de Wawel, uno de los símbolos de la ciudad por la leyenda que os conté antes, y al que tenéis que esperar para ver su bostezo de fuego.

imagen de Cracovia.net

3. Catedral de Cracovia

Construida hace 1000 años y dedicada a San Estanislao, es uno de los edificios religiosos más importantes de Polonia y el conjunto que forma con el castillo, uno de los iconos de Cracovia.
Durante la visita a este templo religioso destaca la preciosa Capilla y la Gran Campana de Segismundo, el mausoleo de San Estanislao, la capilla de la Santa Cruz y las reliquias de Juan Pablo II.

imagen de civitatis.com

4. Barrio de Podgorze

Es donde se situaba el antiguo gueto judío durante la ocupación nazi de Cracovia. En la plaza Bohaterów los nazis seleccionaban a los judíos que iban a los campos de concentración durante la ocupación. Actualmente aquí se encuentra el monumento de las sillas, homenaje de Roman Polanski a los judíos que fueron obligados a abandonar sus casas.

Otro de los lugares imprescindibles que visitar en Podgorze son los únicos restos que aún quedan en pie del muro del gueto. Los puedes encontrar en las direcciones Lwowska 25 y en Limanowskiego 62.

imagen de viatorcom

5. Kazimiers

El barrio judío Kazimiers es una de las zonas que ver en Cracovia que hay que hacer con un guía para que os cuente los entresijos del barrio (aquí tenéis un Free Tour). La Sinagoga Vieja o la Remuh, las famosas escaleras de La lista de Schindler son puntos de interés en esta zona.

imagen de vercracovia.com

6. La Barbacana

Se trata de una fortificación circular rodeada de un gran foso que antaño ayudaba a la defensa de la ciudad, concretamente en su defensa contra los otomanos.

Aunque el interior es bastante sobrio, merece la pena rodear todo el edificio para ver su perfecto estado de conservación.

imagen de cracoviaturismo.net

7. Collegium Maius

Es el edificio más antiguo de la Universidad Jagellónica y en él estudió el mismísimo Nicolás Copérnico.

Tenéis que entrar para pasear por su precioso patio interior, rodeado de arcadas y un pozo en el centro, y en el interior del Collegium también se encuentra el Museo de la Universidad, que cuenta con una colección de instrumentos antiguos utilizados para la astronomía y otras ciencias.

imagen de vercracovia.com

Auschwitz (Polonia): el lugar que nos recuerda los errores que no se pueden volver a cometer

A unos 60km de la ciudad de Cracovia, en Polonia, se encuentra el campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau, una de las excursiones más impresionantes, a la par que difíciles (emocionalmente hablando) que podéis hacer en Polonia. La UNESCO declaró este lugar Patrimonio de la Humanidad en 1979 como uno de los lugares de mayor simbolismo del Holocausto.

Auschwitz fue el mayor campo de exterminio de la historia del nazismo, donde se calcula que fueron enviadas cerca de 1,3 millones de personas, de las cuales murieron un 1,1 millón, la gran mayoría de ellas judías, manteniéndose en funcionamiento casi 5 años (1940-1945) hasta su liberación por los soviéticos. En una de las puerta de entrada al inmenso complejo se puede leer el lema arbeit macht frei (el trabajo os hará libres), con el que recibían a los deportados las fuerzas de las SS que estaban a cargo del centro.

entrada a auschwitz

A lo largo de los diferentes bloques del campo de concentración se pueden ver exposiciones en las que se muestran las condiciones en las que ¿vivían? los prisioneros, además de una parte de la cantidad de objetos que fueron robados a los prisioneros antes de asesinarlos: botas, maletas, gafas, ollas e incluso pelo, que era vendido para la fabricación de telas que en ocasiones los nazis llevaban en sus abrigos.

Las instalaciones se dividen en dos partes: el llamado Auschwitz 1 era un campo previo que se construyó para albergar a presos políticos polacos que no cabían en las cárceles, pero no tardaron en empezar a llegar judíos, gitanos y homosexuales completamente engañados. La segunda – y más terrorífica – parte es Auschwitz-Birkenau (llamada así por encontrarse en un pueblo con este nombre a 3km de Auschwitz 1) que, construida un año después, ocupaba 175 hectáreas y su único objetivo era poner en marcha la llamada «Solución final»: la única finalidad de este inmenso lugar era la de exterminar a todo prisionero que llegara aquí. Para ello fue equipado con cinco cámaras de gas y hornos crematorios, cada uno de ellos con capacidad para 2500 personas.

barracones auschwitz

Tras llegar hasta el campo en los vagones de carga de un tren en un terrible viaje de varios días en el que no recibían agua ni comida, los prisioneros eran seleccionados. Algunos iban a parar directamente a las cámaras de gas (explicándoles previamente que iban a darles una ducha) y otros eran enviados a los campos de trabajo o bien eran empleados para la realización de experimentos.

El 27 de enero de 1945 el ejército soviético por fin consiguió entrar y liberar a los prisioneros que quedaban, aunque por desgracia la mayoría de ellos se encontraban enfermos y apenas con vida.

Y aunque no parece ser una visita agradable, conocer de primera mano Auschwitz me parece importante para conocer – y recordar – una de las partes más trágicas y trascendentales de la historia moderna.

campo de concentración auschwitz

Os recomiendo hacer una visita guiada que os hará exprimir mucho más este lugar, pues los guías hablan sin tabúes y son francamente buenos. Podéis contratar este que sale desde Cracovia y cubre todos los desplazamientos, además de la visita.

Y como recomendación final, podéis leer El hombre en busca del sentido, de Viktor Frankl, un psiquiatra austriaco que sobrevivió al holocausto después de pasar por varios campos de concentración (entre ellos Auschwitz), y en cuyo libro ha reflejado sus aprendizajes durante esos años. Es muy rápido de leer y claro a la hora de plasmar su mensaje, una verdadera lección de resiliencia.

aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo

De paseo por Segovia

En la provincia de Castilla y León, Segovia es uno de esos destinos perfectos para hacer una excursión desde Madrid en el día, pues se encuentra a poco más de una hora en coche (con peaje – 8€ por trayecto) de la capital, y se trata de una preciosa a la par que pequeña ciudad que cuenta con el estandarte de ser Patrimonio de la Humanidad.

Cuenta con una clarísima herencia romana que veréis nada más llegar, pero los primeros habitantes del entorno de lo que hoy es Segovia se remonta a hace unos 50.000 años, fecha en que ha sido datada la ocupación neanderthal de los yacimientos del Abrigo del Molino y el Abrigo de San Lázaro, en el valle del Eresma, a tan solo 500 metros del emplazamiento del alcázar. Los neanderthales fueron los primeros en ocupar el territorio de lo que con el tiempo se convirtió en la ciudad que veis hoy, y en la que hay varios lugares que no os podéis perder:

1. Acueducto de Segovia

Una arquería impresionante que llama la atención y que es el inicio de todas excursión turística por la ciudad. Levantada en el siglo II por por romanos, su propósito era abastecer de agua la parte alta de la ciudad, donde entonces había una fortaleza y hoy está el Alcázar.

El canal se inicia a catorce kilómetros de Segovia y discurre bajo tierra hasta la última parte. Aquí se hizo preciso levantar esta estructura, con más de 20.000 bloques de granito, que no están unidos por ningún material que los peque entre ellos.

2. Catedral de Segovia

Situada en la Plaza Mayor, fue construida en 1525 por orden de Carlos I, tras la destrucción de la anterior catedral en la Guerra de las Comunidades, y es considerada la última catedral gótica construida en España.

3. Alcazar de Segovia

Este castillo-palacio, antiquísimo a pesar de que está en perfectas condiciones gracias a diversas restauraciones, ha sido castro romano, fortaleza medieval, Palacio Real y Colegio de Artillería.

Fue hogar de los Reyes Católicos y en él tuvieron lugar algunos de los acontecimientos más importantes de la historia de España. Actualmente alberga el Archivo General Militar y el Museo de Artillería, y también se hacen visitas guiadas todos los días.

4. Barrio judío

Aquí residió una gran comunidad desde el siglo XII hasta su expulsión ordenada por los Reyes Católicos en 1492. Entre las construcciones que se conservan de aquella época se encuentra la Antigua Sinagoga Mayor que se convirtió en una iglesia después de la expulsión de los judíos.

imagen de Forocoches

5. Casa Museo Antonio Machado

En 1919 el poeta Antonio Machado llegó a la ciudad para ocupar una cátedra en un instituto y se instaló en una habitación de esta casa, que fue una antigua pensión. Con el paso de los años, esta casa se convirtió en el recuerdo permanente del paso por la ciudad del célebre poeta, en la que se ha mantenido intacta su antigua habitación.

imagen de planesconhijos.com

6. Puerta de San Andrés

Se trata de una de las puertas que sobrepasaban la antigua muralla medieval de la ciudad. De ella se conservan tres puertas: la de Santiago, la de San Cebrián y la de San Andrés, siendo esta última la puerta que mejor se conserva.

Pidiendo un código gratuito en la oficina de turismo situada a pocos metros de esta puerta, puedes subir a lo alto de la muralla y recorrer un pequeño tramo disfrutando de las vistas de la ciudad.

imagen de Flickr

7. Mirador de la Pradera de San Marcos

Saliendo del casco histórico por unas escaleras junto al Alcázar llegareis a esta pradera, una famosa postal de Segovia y desde donde disfrutar de una de las mejores vistas, sin duda.

imagen de leyendasdetoledo.com

Segovia esconde más que esto, que son los lugares más conocidos. Si os apetece conocer más, os recomiendo hacer un free tour (nunca fallan) o bien el Tour de los misterios y leyendas de Segovia, del que me han hablado muy bien.

Qué ver en Łódź (Polonia)

Lo primero de todo es aprender cómo se pronuncia, porque decir «Lodz» es sinónimo de que ningún polaco sepa a qué os referís. Łódź, pronunciado «Uch«, es una ciudad situada prácticamente en el centro de Polonia, a escasos 140km de Varsovia, su capital, y que pude visitar junto a mi mejor amigo del Erasmus, un polaco que nació y vive allí.

Con un aspecto súper industrial, esta ciudad es la tercera más grande del país, y fue una muy importante región en el pasado al ser el centro más importante de la industria textil de Polonia, si bien no es uno de los lugares más bonitos o turísticos de esta región, pero conocerlo de la mano de un autóctono que se lo conocía todo fue una ventaja.

Además, Łódź es considerado como un centro cultural muy importante en Polonia, pues en él se encuentra la mejor y más famosa escuela de cine en Polonia: muchos actores y directores famosos como Roman Polanski estudiaron aquí.

Si estáis de ruta por Polonia y pasáis por aquí, un día es suficiente para ver los lugares más representativos de Łódź:

1. Manufaktura

Es el centro comercial más grande de Europa Central, y está aquí. Fue construido en una vieja fábrica textil y es una perfecta combinación del lado industrial y moderno de la ciudad.

Dentro, además de tiendas de ropa, restaurantes y lugares de ocio, está también el Museo de la Fábrica Textil.

manufaktura Lodz
imagen de lodz.travel

2. Barrio judío

Lamentablemente, la Segunda Guerra Mundial dejó su sello en Łódź. Allí se encontraba el segundo mayor gueto de Polonia, después del de Varsovia, que se fue convirtiendo en un centro industrial que proporcionaba suministros a los soldados alemanes, y de ahí la imagen industrial que quedó en la ciudad.

El cementerio judío de Bracka es uno de los más grandes de Europa, fundado en 1892, tiene un área de 40 hectáreas y muchas de las tumbas son verdaderas obras de arte.

imagen de polandtraveltours.com

Cerca del cementerio se encuentra Radegast, una antigua y pequeña estación ferroviaria construida en la Segunda Guerra Mundial que fue el punto de llegada de miles de judíos de Europa central para ser llevados al gueto de Łódź. Dentro hay un museo en el que ver la historia de aquellos años en la ciudad, además de listas reales de deportados y objetos personales de los mismos. Es gratuito y está abierto todos los días, excepto los viernes.

3. Calle Piotrkowska

Es la calle más importante de la ciudad y una de las calles más largas de Europa, con una longitud de casi 5 kilómetros repleta de todo tipo de comercios además de casas burguesas y palacetes del siglo XIX.

También se encuentra aquí el Paseo de la Fama de Łódź, con estrellas en la acera como si se tratase del mismo Hollywood; y esto se debe a la importante academia de cine anteriormente mencionada.

imagen de posterlounge.com

4. Parque Pilsudskiego

Se trata del parque con mayor extensión de Łódź y uno de los más grandes de Europa. Tal es su extensión que allí se encuentran el Jardín Botánico, una reserva natural, el zoológico de Lodz, un parque de atracciones, instalaciones deportivas y mucho mucho espacio para pasear.

imagen de dziswlodzi.pl

5. Catedral de San Estanislao de Kostka

Más comúnmente conocida como Catedral de Łódź, que al contrario de las otras muchas catedrales de las que hemos hablado en este blog, es relativamente moderna: empezó a construirse en 1901 al estilo gótico y con claras influencias medievales.

imagen de Tripadvisor

6. Palacio Izrael Poznański 

Este impresionante edificio perteneció al magnate industrial Izrael Poznański, cuya fachada está decorada con esculturas que glorifican la industria. Actualmente, el Palacio de Izrael Poznański es la sede principal del Museo de la Ciudad de Łódź.

imagen de dreamstime.com

7. Catedral de Alexander Nevsky

Esta iglesia ortodoxa neobizantina es un recordatorio de que durante un siglo Łódź estuvo bajo el yugo del Imperio Ruso, y es curiosa de visitar si venimos de países como España, donde no encontramos iglesias de este tipo.

imagen de Wikipedia

Y si has llegado a este post buscando información sobre Łódź porque te estás planteando irte de Erasmus allí… ¡rotundamente SÍ! Por mi amigo sé que es una ciudad adorada por todo Erasmus que acaba allí (aunque haga mucho frío en invierno). Yo no me lo pensaría (aunque mi elección Erasmus fue Ljubljana y no la cambiaba por nada).

Un fin de semana en El Burgo de Osma (Soria)

El Burgo de Osma es un pueblo de apenas 5000 habitantes archiconocido entre los miembros de mi familia gracias a que mi tío adora su Hotel Balneario, y todos hemos acabado disfrutando de un fin de semana allí alguna vez. Así que antes de empezar ya respondo a vuestra pregunta de dónde alojaros durante vuestra ruta por la más famosa región de la España Vaciada.

En relación con este término os cuento que llegar a Burgo de Osma es fácil pero no del todo cómodo, pues a pesar de encontrarse a 175km de Madrid, hay que hacer casi 70 por carretera nacional, y eso hace que el viaje se demore hasta las 2 horas (sin atasco).

Parecido a lo que sucede con Buda y Pest, El Burgo de Osma (oficialmente llamado El Burgo de Osma – Ciudad de Osma) se trata de dos localidades unidas por un río: El Burgo por un lado, y Osma por el otro. El nombre de la segunda viene de tiempos prerromanos, cuando se la denominada Uxama, y en tiempos visigodos cambió su nombre por el de Osoma, a la par que le fue reconocida su importancia al ser elevada al rango de sede episcopal en el año 597, título que mantiene hasta el día de hoy. Todo el núcleo fue declarado Villa de Interés Turístico en 1962 y Conjunto Histórico-Artístico en 1993.

Y si finalmente os alojáis en el Castilla Termal y conseguís salir de su acogedor spa, os dejo una lista de los lugares que no os podéis perder en un paseo a pie por El Burgo de Osma:

1. Catedral de Santa María de la Asunción

Se construyó sobre los restos de una iglesia románica en ruinas en 1232, aunque de ella solo se conservan la sala capitular y algunos lienzos.

imagen de caminodelcid.org

2. Plaza Mayor

Es uno de los mejores ejemplos de plaza castellana que se pueden contemplar. Lo presiden el Hospital de San Agustín y el Ayuntamiento, una construcción neomudéjar de 1771. El Hospital de San Agustín se construyó entre 1699 y actualmente acoge el Centro Cultural de la Villa.

imagen de turismodeobservacion.com

3. Calle Mayor

Es la columna vertebral de la villa, completamente flanqueada por soportales. En esta zona se puede ver también un tramo de muralla, a la altura del Arco del Cubo. En el tramo norte a través de la calle Ruiz Zorrilla, se llega a la plaza de Santo Domingo, donde se encuentra uno de los símbolos del Burgo de Osma: la fuente del Mono.

imagen de guiarepsol.com

4. Palacio Episcopal

Acoge el Archivo Diocesano y destaca muy especialmente por su fachada y por la portada. Fue mandado construir el palacio, por el obispo Alfonso Enríquez en el siglo XVI.

imagen de burgodeosma.com

5. Universidad de Santa Catalina

Es un importante ejemplo de estilo plateresco mandado construir por el obispo portugués Pedro Álvarez de Acosta en el año 1550, siendo reformada por Bernasconi 2 siglos después. En la fachada de sillares destacan los escudos que franquean la imagen de Santa Catalina, y en el interior, todo se organiza a través de un gran patio central con arcadas y una impresionante escalinata. ¿Adivináis dónde está este edificio? Pues justamente a día de hoy se trata de un complejo hotelero: en él se encuentra el hotel balneario del que os hablaba (este post de SpaRelajarse os cuenta al dedillo cómo es el hotel-balneario por dentro)

imagen de booking.com

6. Puente Viejo

Junto a la Puerta de San Miguel (la única que se conserva en la localidad) se encuentra este puente, desde donde podéis tomar las mejores fotos panorámicas de El Burgo.

imagen de soriaestademoda.org

No podemos terminar este post sobre El Burgo de Osma sin mencionar su famosísima Matanza, que tiene lugar durante el mes de enero, declarada de interés turístico nacional desde hace más de 25 años y que supone una auténtica fiesta que homenajea este antiguo ritual. La matanza tiene en Soria una tradición que revive cada año y que encuentra en esta villa su expresión turística y gastronómica.

En una faena ancestral que tiene lugar durante las Jornadas Ritogastronómicas a las puertas del restaurante Hotel Virrey Palafox y una lista infinita de platos en los que el cerdo, el animal del que todo se come, es el indiscutible protagonista.

imagen de soyrural.es

París, la ciudad de la luz

La vecina Francia es un país que he visitado bien poco, y de hecho París fue una asignatura pendiente hasta el verano de 2015, cuando lo visité acompañada de una ola de calor de las peores que recuerdo.

París, la niña bonita de Europa y cuya Torre Eiffel es el símbolo, no solo de la ciudad, sino de Francia e incluso de todo el continente (fui consciente de esto gracias a mis amigos americanos), es para muchos la ciudad más bonita y romántica del mundo. Yo, personalmente, me quedo con Roma, pero está claro que París tiene algo especial.

París es también conocida por todos como la Ciudad de la Luz, y aunque existen varias teorías de por qué, la más extendida es que se debe a que la capital francesa fue la primera que dotó sus calles de luz eléctrica.

La protagonista de la Ilustración y de la Revolución Francesa, que fue también presa de los nazis durante toda la Segunda Guerra Mundial, es hoy uno de los lugares más importantes del mundo gracias a su riqueza cultural y patrimonial. Y eso es lo que quiero repasar con vosotros en este post, para que cuando visitéis la ciudad de l’amour no os perdáis sus lugares más representativos.

Reserva aquí el Free Tour por París

1. Torre Eiffel

¡Con qué si no podríamos empezar esta lista! La famosa estructura de 300 metros de altura fue levantada por el ingeniero Gustave Eiffiel (quien también construyó la Estatua de la Libertad) para sorprender al mundo durante la Exposición Universal de 1889, celebrada en la ciudad. Es el monumento por el que los turistas del mundo están más dispuestos a pagar para conocerlo, con cerca de 20.000 visitantes al día.

Curiosamente, la primera opción para construir esta torre fue en Barcelona (donde ahora se sitúa el Arco del Triunfo), pero el alcalde de 1888 decidió que mejor no. ¿Serían diferentes las cosas hoy en Barcelona si la icónica Torre Eiffel estuviese allí? Nunca lo sabremos.

Reserva aquí la entrada sin colas a la Torre Eiffel con un paseo por el río Sena incluido

2. Museo del Louvre

El museo del Louvre es una de las más grandes pinacotecas del mundo. Lo visitan cerca de ocho millones de personas anualmente. Es el museo nacional de Francia y contiene colecciones de escultura y pintura anteriores a la segunda mitad del siglo XIX.

Aunque fueron instituciones enfrentadas a muerte, el museo más importante de Francia es producto de los esfuerzos de la casa real primero y de la Revolución Francesa después. Los reyes reunieron impresionantes colecciones de arte para adornar sus palacios y la Revolución abrió el Louvre en 1793, como un espacio artístico para el pueblo. Los coleccionistas privados también colaboraron, muchos sin desearlo. La Gioconda (o Monna Lisa), La Bella Jardinera, La Venus de Milo, El Código de Hammurabi…

Además de obras pictóricas, podéis disfrutar de exposiciones de diferentes civilizaciones (egipcios, romanos…) y muchísimos objetos traídos de todas partes del mundo.

3. Catedral de Notre Dame

La catedral de Nuestra Señora de París es el gran edificio gótico de mayor antigüedad que se conserva actualmente. Su construcción en la isla de la Cité se realizó entre 1163 y 1345. La fachada principal, con dos torres y tres portales, es monumental, y su interior destaca por su claridad gracias a los enormes y preciosos mosaicos de vidrio. Según la tradición, en el tesoro se guardan clavos de la Crucifixión de Jesús, así como fragmentos de la Cruz y de la Corona de Espinas.

Es posible subir a las torres para contemplar las vistas de París desde arriba. La entrada cuesta 8,5 € y hay que subir casi 400 escalones porque no hay ascensor. Y sobre todo, es recomendable llegar a primera hora porque las colas suelen ser largas.

4. Arco del Triunfo

Muy similar al mencionado de Barcelona unas líneas más arriba, el Arco del Triunfo de París fue el monumento más representativo durante más de 50 años, hasta que a finales del siglo XIX tuvo que ceder ese privilegio a la Torre Eiffel.

Su construcción en los Campos Elíseos fue ordenada por Napoleón para simbolizar el triunfo del imperio francés en la Batalla de Austerlitz. Cada uno de sus 4 pilares tiene adosada una estatua, El Triunfo, La Resistencia, La Paz y La Marsellesa.  En las caras exteriores e interiores están grabados los nombres de notables revolucionarios y de los 558 generales del imperio.

Las vistas de París desde su terraza son preciosas, con la Torre Eiffel al fondo, y también se puede ver la forma de estrella de las doce calles que confluyen en él.

Compra la entrada al Arco del Triunfo aquí

5. Avenida de los Campos Eliseos

Esta avenida de casi dos kilómetros, la más importante de París, une la Plaza de la Concordia con el Arco de Triunfo. Los Campos Elíseos eran el paraíso de los muertos virtuosos en la mitología griega. A lo largo de la amplia y hermosa avenida arbolada en sus dos lados, hay tiendas exclusivas y bonitos edificios.

imagen de Wikipedia

6. Panteón

La construcción de esta edificación neoclásica se inició en 1764, con la intención de consagrarla al culto de Santa Genoveva, patrona de París; pero los trabajos se demoraron y fue terminada en 1790, en plena efervescencia de la Revolución Francesa. Los revolucionarios no estuvieron de acuerdo en que fuera un templo y decidieron convertirlo en panteón de muertos notables. Allí reposan los restos, entre otros ilustres, de Rousseau, Voltaire, Víctor Hugo, Marie Curie o Louis Braille.

7. Los Inválidos

Este palacio fue inaugurado en 1674 como albergue para los soldados inválidos y sin hogar. La edificación está rematada por una cúpula dorada y se convirtió en el mausoleo de Napoleón Bonaparte cuando sus restos fueron repatriados en 1840. A día de hoy, el imponente sarcófago de Napoleón está en medio de una sala circular, en torno a la cual se reseñan sus hazañas militares.

imagen de Wikipedia

En el mausoleo también reposan su hijo, Napoleón II y su hermano, José Bonaparte.

8. Basílica del Sagrado Corazón

En el barrio de Montmartre, donde tuve la suerte de alojarme durante mi viaje a París, gracias a un buen amigo, se encuentra la Basílica del Sacre Coeur, justo en lo alto de la colina de Montmartre.

Se dice que el Segundo Imperio francés, transcurrido entre 1852 y 1870, fue muy impío, por lo que la iglesia fue concebida en 1873 como desagravio a Dios.

imagen de civitatis.com

Montmartre, por su parte, es el barrio bohemio de París. En temporada alta no es posible dar un paso sin encontrarse a un artista con su caballete (y muchos turistas).

9. Museo Nacional de Historia Natural

Fue construido en el siglo XVII fue en el Jardín Real de Plantas Medicinales. En ese tiempo, el principal recurso curativo de los médicos eran las plantas y el médico de cabecera del rey era también el jefe del jardín. Actualmente, la institución es a la vez museo y centro de formación y de investigación en historia natural.

imagen de Wikipedia

10. Museo de Orsay

Es una pinacoteca que exhibe obras realizadas entre 1848 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial. La mayor parte de su colección es de arte Impresionista, corriente que inauguró Claude Monet en París en 1874. Funciona desde la década de 1980 en la antigua estación de ferrocarril de Orsay, construida para la Expo de 1900 y reconstruida como espacio artístico. Exhibe obras de Monet, Manet, Degas, Renoir y otros grandes maestros.

imagen de hisour.com

11. Palacio Garnier

El antiguo palacio de la Ópera de París es la obra emblemática del gran arquitecto francés del siglo XIX, Charles Garnier. Es de estilo neobarroco y fue una de las edificaciones más importantes de la renovación de París dirigida por el Barón Haussmann por encargo del emperador Napoleón III.

imagen de Wikipedia

Desde hace unos años, esconde un secreto en la fachada este, donde paraban los carruajes: un restaurante que hay que ver por la fachada ondulada de cristal que parece totalmente suspendida sin ningún tipo de sujeción. Una maravilla dentro de otra maravilla.

Entradas para la Ópera Garnier aquí

12. Barrio Latino

Este céntrico barrio de París fue llamado así por acoger a las principales universidades y colegios, cuyos estudiantes y profesores hablaban en latín, el idioma de la educación en el pasado. En él se encuentra a La Universidad de la Sorbona, la prestigiosa universidad francesa de letras y humanidades.

imagen de concuadrosyaloloco.com

Otras atractivas edificaciones del Barrio Latino son el Palacio de Luxemburgo, sede del Senado de la República de Francia; el Panteón que os mencionaba antes, el Museo Nacional de la Edad Media y el Teatro del Odéon.

13. Puente Alejandro III

Este puente cruza el río Sena y une la zona de Los Inválidos con el área del Grand y el Petit Palais. Este emblema de la Belle Epoque de estilo Escuela de Bellas Artes de París es uno de los puentes más largos de París. Fue pionero en la utilización de componentes prefabricados y cuenta con una abundante decoración de guirnaldas y flora marina suspendida. Recibió el nombre del zar fallecido en 1894, en atención a la alianza franco-rusa y el zar Nicolás II, hijo de Alejandro III, que además puso la primera piedra en 1896.

imagen de paris-forever.com

14. Bosque de Boulogne

Es un viejo bosque que fue convertido en parque a mediados del siglo XIX y se trataba del lugar preferido por la burguesía y aristocracia francesa para pasear a caballo durante la Belle Epoque. En sus terrenos está el Hipódromo de Longchamp.

imagen de paris.es

15. Jardín de las Tullerías

Era el jardín del Palacio de las Tullerías, residencia real, y la mismísima Catalina de Médici se involucró en su diseño. El palacio fue pasto de las llamas en 1871 en un incendio provocado por los comuneros en medio del caos final de la Comuna de París, pero el jardín logró sobrevivir.

imagen de paris.es

Actualmente, está reconstruido en estilo inglés, y forma parte del eje barroco que comienza en el Museo del Louvre y continúa por este parque hasta la plaza de la Concordia, de allí a los Campos Elíseos y finaliza en el Arco de Triunfo.

16. Jardines de Luxemburgo

Son los jardines privados del Palacio de Luxemburgo, sede del Senado francés, aunque están abiertos al público. Fue también plantado por iniciativa de la reina regente, María de Médici, y cuenta con una bonita colección de especies arbóreas en macetas.

imagen de paris.es

17. Moulin Rouge

El barrio rojo, donde se encuentra el icónico Moulin Rouge, es otro de los clásicos de París que está lleno de turistas. Durante la Belle Époque era el lugar de ocio de la sociedad. A los cabarets se iba a comer, beber y disfrutar de un espectáculo de música y baile. Los precios eran populares y por eso se juntaban gente de toda condición social, junto con muchos artistas. El Moulin Rouge en la plaza de Pigalle es el famoso cabaret de París, junto con el Lido en los Campos Elíseos.

imagen de Wikipedia

La diferencia es que el espectáculo que se representa en el Moulin Rouge es único e irrepetible (no se representa en ningún otro lugar del mundo). Las coreografías están perfectamente sincronizadas, en el vestuario participan grandes modistos y se puede ver a las chicas con el famoso can can.

Disfruta de un espectáculo en Moulin Rouge aquí

18. Cementerio Père-Lachaise

Un enorme campo santo, en el que además el número de tumbas de personalidades que hay es conocido en el mundo entero. Está en el distrito XX, un poco alejado del resto de monumentos, pero la visita merece la pena.

La lista de celebridades enterrados en este camposanto es interminable: Balzac, María Callas, Chopin, Comte, Delacroix, Jim Morrison, Molière, Édith Piaf, Óscar Wilde,… Una peculiaridad de este cementerio es que, además de turistas, siempre hay parisinos paseando como si fuese otro parque de la ciudad.

imagen de viajaraparis.com

19. Galerías Lafayette

Este centro comercial no se asemeja en nada a cualquiera que hayáis visitado. Tiene su origen en la mítica tienda fundada por Théophile Bader y su primo Albert Kahn en 1895. Desde ese momento su tienda de modas creció hasta convertirse en el emporio de compras que es hoy con sucursales en Alemania, Emiratos Árabes, Estados Unidos, Indonesia y Marruecos.

Si las compras no forman parte de vuestro plan de viaje, podéis visitarlas solo para ver sus exóticos productos, su decoración de navidad o para deleitarte con el edificio y su cúpula, cuyo esplendor atrae miles de visitantes al año.

imagen de laguiadeparis.com

20. Plaza de la Concordia

Construida en 1748 con el objetivo de rendir homenaje a Luis XV, en sus comienzos se trataba de una gran explanada casi pelada en la que poco a poco fueron construyéndose monumentos y se elaboró un proyecto de jardines y plantas para embellecer el lugar.

Esta plaza obtuvo gran relevancia durante la Revolución Francesa, ya que era un sitio de paso obligatorio, donde se reunían los grupos revolucionarios y surgieron las mejores ideas de la revolución. Fue también el lugar escogido para ejecutar a Luis XVI y María Antonieta, junto a unas dos mil personas que luchaban a favor de la monarquía, contra los cambios sociales. En esta época la plaza pasó a llamarse “de la revolución” y fue un escenario de lucha. Cuando en el 1800 comenzó a reformarse se le cambió el nombre por el que ahora tiene.

Entre las cosas que puedes ver en esta plaza se encuentran estatuas de Jacques Necker y Felipe de Orleans y un inmenso obelisco de Luxor en el centro que fue donado por Egipto y data de hace 3000 años. De hecho, si habéis estado en la ciudad de Luxor, probablemente habréis visto a su gemelo, en cuya derecha hay un vacío, que es donde debería estar el obelisco de la plaza de la Concordia.

21. Palacio de Versalles

Para terminar la visita en París, y alejándonos del centro de la ciudad, no podéis dejar de visitar el Palacio de Versalles. Construido por orden de Luis XIV, es el mayor exponente del estado absolutista francés y de la fastuosidad de la monarquía francesa en el siglo XVII y XVIII. 

Es un lugar inmenso, con unos jardines espectaculares. Una de las salas más importantes del palacio es la Sala de los Espejos, un lugar que no os podéis perder.

imagen de viator.com

Reserva una excursión en tren al Palacio de Versalles

11 lugares que ver en Toledo

A tan solo 80 kilómetros de Madrid se encuentra la majestuosa Toledo, un lugar con mucha, mucha historia a causa de la importancia estratégica que esta ciudad ha tenido a lo largo del tiempo, llegando incluso a ser ciudad imperial. Cristianos, musulmanes y judíos han convivido durante siglos y dejado huella en ella; en cuestión de pocos metros es posible ver una catedral gótica, una mezquita del siglo X y dos sinagogas. Es una de las pocas ciudades donde convivieron las tres creencias, lo que le da a la capital manchega el sobrenombre de “la ciudad de las tres culturas”, siendo la Edad Media su momento de máximo esplendor.

Declarada Patrimonio de la Humanidad, Toledo es una de las mejores excursiones de día que podéis hacer si estáis de vacaciones en Madrid. Aquí tenéis el enlace para la reserva del Free Tour de Toledo, y estos son los lugares que no os podéis perder:

1. Catedral de Toledo

No solo es uno de los monumentos más representativos de la ciudad, sino también de todo el gótico español, junto con las catedrales de Burgos y de León.

Comenzó a construirse en 1226 sobre los cimientos de una mezquita, que a su vez había reemplazado a un templo visigodo, y presume de ser la segunda catedral más grande de España, después de la de Sevilla, aunque no se aprecie su gran tamaño al estar rodeada de edificios.

Su interior alberga auténticos tesoros, como el coro y la sillería, el impresionante retablo del altar mayor, o su imponente sacristía con obras de El Greco, Luca Giordano, Goya, Van Dyck o Tiziano.

2. Puerta del Sol

Desde el siglo I d.C., en forma de pequeño torreón, la Puerta del Sol da acceso a la ciudad amurallada de Toledo, aunque ha sido modificada a lo largo de los siglos hasta convertirse en el siglo XIV en la joya del arte mudéjar que es hoy, con la escena del milagro de la imposición de la Casulla a San Ildefonso esculpida sobre sus arcos.

imagen de Wikipedia

3. Monasterio de San Juan de los Reyes

Construido en 1476 por orden de los Reyes Católicos después de la Batalla de Toro, fue pensado en un principio como el lugar donde descansarían sus restos, y hoy es considerado como el edificio más representativo del gótico isabelino.

Su exterior es más bien recatado, comparado con el interior y su claustro renacentista con preciosos ventanales, una escalera de estilo plateresco, un artesonado mudéjar y una iglesia gótica, entre otros rincones.

4. Sinagoga Santa María la Blanca

Se edificó en el siglo XII, denominándose Sinagoga Mayor, por ser el principal centro de culto hebreo en la ciudad,  y aunque fue convertida en iglesia en 1390, hoy es un curioso museo con un claro estilo mudéjar más propio de una mezquita, y una sala en la que destacan sus 32 impresionantes blancas columnas. Este lugar es Monumento Nacional desde 1930.

imagen de Wikipedia

5. Alcázar de Toledo

En la colina más alta de la ciudad, dominando las vistas de Toledo prácticamente desde cualquier punto, se encuentra edificio del Alcázar, construido como residencia real de Carlos V en el siglo XVI sobre un antiguo castillo medieval que se destruyó casi por completo.

A lo largo de su historia ha tenido multitud de usos: cárcel, cuartel, taller de trabajos de seda, academia de infantería, y, actualmente, alberga el Museo del Ejército, con diversas exposiciones sobre la historia militar de España, la evolución de las estrategias militares y las armas.

6. Puerta de Bisagra

Es la puerta que da la bienvenida a todos los viajeros desde el siglo XVI a esta ciudad fortificada, con su arco acompañado por dos torres coronadas con el escudo de armas de Carlos V. En la fachada interior se conservan restos de la puerta anterior, de origen árabe.

Esta puerta, formaba parte del plan urbanístico del monarca, para dotar a Toledo del aspecto de Capital Imperial, ya que se encontraba anclada en el medievo, y no sólo sirvió para la defensa o vigilancia de la ciudad, sino también para la recaudación de impuestos conocidos como portazgo.

7. Iglesia de Santo Tomé

En el Barrio Judío, fue asentada en el siglo XII sobre una mezquita conservada exactamente igual, ya que en la toma de la ciudad no se destruyeron edificios, y de hecho no fue hasta el siglo XIV cuando se cambio el alminar por el campanario que hoy vemos.

imagen de Wikipedia

En su interior se encuentra el cuadro de El Entierro del Conde de Orgaz, la famosa obra renacentista pintada por El Greco, que atrae a miles de turistas cada semana.

8. Sinagoga del Tránsito

También en el barrio judío se encuentra esta sinagoga construida en 1356 como oratorio de un gran palacio, y en la actualidad, es considerado el mayor ejemplo de arquitectura sefardí en España.

Dentro de ella está el Museo Sefardí, donde es posible conocer un poco más la historia del pueblo judío en nuestro país.

imagen de Tripadvisor

9. Mezquita del Cristo de la Luz

Este pequeño templo es todo un ejemplo del pasado islámico de Toledo, siendo una de las 10 mezquitas que llegó a alojar la ciudad. Construido en el año 999, es sin duda es otro de los lugares que no os podéis perder, no sólo por su antigüedad, sino por su impresionante arquitectura, que dice ser una copia exacta de la Mezquita de Córdoba.

En su interior hay un yacimiento romano con una antigua calzada considerada una de las más importantes de España.

imagen de toledomonumental.com

10. Puente de Alcántara

Este antiguo puente romano de casi 200 metros de largo, fue construido sobre el río Tajo entre los años 103 y 104, durante la época álgida del Imperio Romano.

Es sostenido por 5 pilares, que alcanzan unos 58 metros de altura y tiene en su arco central un monumento dedicado al emperador Trajano y a los pueblos de la zona que ayudaron a la construcción.

imagen de tegustaviajar.com

11. Mirador del Valle

Para terminar la visita, os recomiendo llegar hasta el Mirador del Valle, un sitio tranquilo y apacible donde obtener la mejor panorámica de Toledo, viendo los edificios más emblemáticos mencionados anteriormente. Fue construido en el siglo XVII, y ha servido de inspiración a numerosos pintores como Sorolla o Picasso.

imagen de expansion.com

Sarajevo y Mostar (Bosnia): la otra Europa

Hace ya 7 años que visité Bosnia y Herzegovina, en el que fue mi último destino Erasmus durante mi estancia en Ljubljana, y todavía recuerdo lo impactada que quedé con aquel viaje, y aún hoy pienso que ha sido de los mejores lugares que he visitado en Europa. Porque a veces, no todo es belleza visual (cosa que, además, también tiene este país).

Bosnia fue el país que más perjudicado salió de la guerra de los Balcanes: la misma en la que Eslovenia logró independizarse en una semana con un referéndum de más del 90% de los votos a favor, Bosnia sufrió una guerra que duró 3 años (1992 – 1995) y que solo finalizó cuando la OTAN decidió que así sería. El resultado de esto fue un conflicto sin resolver entre los ciudadanos que aún sigue latente 30 años después.

Y es que, a diferencia de otras regiones balcánicas, Bosnia era un conglomerado de culturas y etnias, sin ser ninguna mayoría, por lo que la disputa no era solo contra Yugoslavia, sino que se convirtió también en una guerra civil. Las etnias tenían costumbres y religiones diferentes (los serbios son cristianos ortodoxos, los croatas católicos y los bosnios musulmanes) y se repartían por el territorio tal que así:

por lo que era prácticamente imposible dividir Bosnia se en países más pequeños (cosa que tampoco querían, especialmente los serbios lo querían todo para ellos).

Finalizada la guerra de forma obligada, y con el país en unas condiciones deplorables, hoy Bosnia no se ha recuperado del todo de aquello.

Han pasado 7 años de mi visita, pero no se me olvidarán nunca las goteras en el techo del Museo Nacional o los agujeros de bala sin arreglar en unos y otros edificios. Eso sí, tampoco olvidaré que por menos de 4€ comías en cualquier sitio.

Sarajevo

Quizás este aire dramático que le estoy dando al artículo venga porque la persona que nos hizo el Free Tour por Sarajevo (200% recomendable) era un guía turístico de unos 50 años que tuvo que interrumpir su vida porque fue reclutado obligatoriamente durante la guerra para defender a su país. Ni que decir tiene que este hombre no se detuvo apenas en hablarnos acerca de este o aquel monumento, sino que nos llevó punto por punto a cada rincón histórico de la ciudad, empezando por el punto exacto (el Puente Latino) en el que el el archiduque Francisco Fernando fue asesinado en 1914, hecho que provocó el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Casi un siglo más tarde de aquello, Sarajevo sufrió uno de los estados de sitio más largos y crueles de la historia reciente, por parte de los yugoslavos. Duró casi 4 años (1992 – 1996) y fue prácticamente infranqueable: Sarajevo se encuentra en una especie de «cacerola» geográfica, totalmente rodeada por montañas. El guía nos contó que incluso venían personas ricas de otros países a jugar a los «videojuegos» en la vida real: se divertían jugando a ser francotiradores desde las colinas en las afueras de la ciudad. No sé cuánto de real será esto, puesto que no he logrado encontrar información sobre ello (no me extraña tampoco en una guerra en la que se ha denunciado a posteriori la desinformación y manipulación por parte de los medios), pero aquí os dejo un artículo de El País en 1995 que habla de la guerra y los francotiradores.

Real o no, impacta sobremanera el hecho de que fallecía tanta gente que ya no había sitio en los cementerios, y cualquier trozo de césped en la ciudad (parques, medianas de las carreteras…) está «adornado» con lápidas blancas y puntiagudas.

Más allá de todo eso, Sarajevo (y Bosnia en general) hacen a uno plantearse si está realmente en Europa, o se ha teletransportado a Oriente o incluso a otro siglo. Sin ir más lejos, la anécdota del viaje fue que un policía corrupto quiso estafarnos y ponernos una multa porque sí, y a cambio tuvimos que sobornarle: le dimos 14€. Suerte que, para conglomerado el que éramos nosotros, 4 españoles, 1 italiano y 2 polacos; uno de éstos últimos, que hablaba serbio, hizo de intérprete y nos salvó de quién sabe qué.

Cuenta con gran influencia turca, y como prueba de la actual tolerancia religiosa, en un par de manzanas se encontrarán varias mezquitas, una sinagoga, la catedral ortodoxa de 1872 y la catedral católica. La mezquita de Gazi Husrev-bey es la más antigua de Bosnia y también la más importante del país para la comunidad musulmana.

Sarajevo es una ciudad en la que simplemente caminar sin rumbo, pero no olvidéis visitar estos lugares:

  • Plaza Bascarsija: es el punto de encuentro por excelencia de la ciudad, y está situada en el antiguo bazar. En su parte central se encuentra la fuente pública Sebilj, que bien podría llamarse “la fuente de las palomas” porque está rodeada de estas aves esperando ansiosas a recibir alimentos.
  • Cementerio Chekhov Kovaci: un mar de lápidas blancas donde reposan 1487 policías y soldados que murieron durante la guerra. 
  • Fortaleza Amarilla: es una colina desde donde se puede observar la zona de forma panorámica. Los bosnios dicen que esta es la puesta de sol más bonita de la ciudad, y en los días de ramadán, algunos musulmanes eligen este lugar para romper el ayuno tras la caída del sol.

Mostar

Lamentablemente, la historia reciente de Mostar tampoco es nada alegre: su famoso puente otomano, el emblema de la ciudad, fue destruido por los croatas durante la guerra de los Balcanes. Otra de las cicatrices de aquellos años está en sus cementerios musulmanes, con multitud de lápidas fechadas en 1993, año en el que Mostar fue sitiada y bombardeada por la autoproclamada República Croata de Herzeg-Bosnia. Además, casi la mitad de los edificios está en ruinas, como si la guerra hubiese terminado hace unos pocos días.

Sin embargo, muchos son los turistas (incluidos nosotros) los que visitan la ciudad del puente más famoso de la región balcánica, un majestuoso arco de piedra entre torres medievales, magníficamente reconstruido y convertido, nuevamente, en monumento a la identidad cultural y étnica de los bosnios.

imagen de mircorp.com

El Stari Most (su nombre original en bosnio) fue obra de Mimar Hajruddin quien siguió los diseños de su maestro Mimar Sinan (arquitecto de muchas de las grandes mezquitas de Estambul). Para profundizar en la historia de la ciudad se puede visitar el Old Bridge Museum.

Aquí puedes reservar una excursión a Mostar desde Sarajevo

Otros lugares que ver en Mostar son:

  • Bazar de Kujundziluk: Es un encantador sitio con empedradas calles medievales, estrechas callejuelas pobladas por innumerables pequeñas tiendas y comercios de artesanía típica como así también restaurantes donde se come como reyes por muy poco dinero.
imagen de routes.global
  • Mezquita Koski Mehmed Pasha: fue construida en 1618, pudiendo observar inmejorables vistas de la ciudad desde lo alto de su minarete.
  • Mezquita Karadjoz Bey: fue la que más daño sufrió durante la guerra
  • Mezquita Vucjakovica Dzamija y su escalofriante cementerio.
  • Zona del Bulevar: fue frontera entre bandos durante la guerra y en él se aprecian claramente las huellas que dejaron las balas y los proyectiles en los muros de los edificios.
imagen de minube.com

Bosnia es un país en el que apenas 4 días de visita me dejaron con ganas de más, pero en 7 años aún no he tenido la fortuna de visitarlo de nuevo, principalmente porque tengo otros muchos «musts» en mi lista de viajes, y por otro lado, por su mala comunicación.

Volar a Bosnia no es una opción acertada, pues no hay vuelos directos y tampoco hay demasiadas combinaciones. Mi recomendación es que lo visitéis como una parte de una ruta por los Balcanes (que puede incluir Eslovenia, Croacia y Bosnia, por ejemplo), o bien viajar desde Dubrovnik, que está a 140km de Mostar y a 240 de Sarajevo (pero se tarda bastante más de lo que uno pueda pensar, porque las carreteras no son autovías y su mantenimiento deja mucho que desear).

Sea como sea, lo que os recomiendo es que visitéis este país, no esperando encontrar edificios bonitos, pero sí mucha historia y, si queréis, mucha naturaleza. Ah, y probad por favor el cevapi, el plato más típico de allí: carne en forma de salchichas que se comen con una especie de pan de pita (pero más rico) acompañado de salsa de yogur y cebolla picada. Y si alguien encuentra en Madrid algún restaurante bosnio, ¡que me avise!

Un día en Bratislava

Seguimos tachando de la lista capitales europeas, y continuando por el este del continente, hoy es turno de Bratislava, la capital de Eslovaquia (que no Eslovenia 😆).

En la misma línea de lo que se dice con Zagreb, hay quienes afirman que no hay mucho encanto en Bratislava, y si bien durante mi visita en diciembre de 2014 la ciudad estaba sumida en el frío y la oscuridad, la iluminación navideña cumplió muy bien su función.

Bratislava se encuentra a tan solo 60km de Viena, la capital de Austria, así que si viajáis hasta ella, os recomiendo reservar un día para una escapada a Bratislava.

Su historia es amplia, pues se han encontrado escritos del siglo X que la mencionan, pero su ubicación y el ajetreo histórico, social y político en Europa hizo que estuviese en posesión de unos y otros: hasta 1919 no se bautizó a la ciudad como Bratislava, que por aquel entonces era un conglomerado étnico variado, con alemanes, austriacos, húngaros, rumanos y eslovacos.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial gran parte de la ciudad fue destruida. El dominio soviético significó un desastre urbanístico, con la construcción del puente UFO que sustituía al volado por los nazis, y que prácticamente barrió del mapa el antiguo barrio judío. Además, el concepto estético adusto del comunismo afeo la ciudad, que solo desde la independencia del país ha vuelto a recuperar zonas como las orillas del Danubio.

Si queréis profundizar en la historia reciente de Bratislava, os recomiendo este Free Tour de la Segunda Guerra Mundial y el Comunismo en Bratislava.

Por cierto, Eslovaquia tal y como lo conocemos hoy, nace en 1993, período en que todas las naciones balcánicas van independizándose de la antigua Yugoslavia, y en el caso concreto de Eslovaquia, separándose de la República Checa.

Aún ajena al jaleo de otra capitales como Budapest o Praga, Bratislava conserva su encanto, con comercios históricos que aún perviven en estos tiempos más acelerados. Sus vinos son tan desconocidos como apreciados, y en su casco histórico las tiendas crean ejes comerciales muy atractivos para hacer compras a buen precio, relajarse en alguna cafetería o beber cervezas artesanales.

Y entonces ¿Qué ver en Bratislava en un día? (Podéis reservar aquí el Free Tour)

1. Castillo de Bratislava

Es el principal símbolo de la ciudad. Se sitúa en la parte más alta de la ciudad sobre una colina rocosa, en la cual lleva ocupada desde la Prehistoria y por donde han pasado romanos, celtas y moravos.

Su origen se remonta al siglo X, aunque ha ido sufriendo reformas hasta el siglo XVIII. A principios del siglo XIX, un incendio lo arrasó prácticamente por completo y fue abandonado, no sería hasta la década de 1950 cuando comenzó a restaurarse. Hasta 2009 no se volvió a pintar de blanco (su color original).

Actualmente alberga en su interior el Museo Nacional Eslovaco.

2. Catedral de San Martín

Justo antes de la subida al castillo se encuentra la Catedral de San Martín, del siglo XV y estilo gótico. Fue el lugar donde se celebraron las coronaciones de los reyes húngaros entre 1563 y 1830. 

Junto a la catedral quedan restos de la antigua muralla medieval que rodeaba el centro histórico de Bratislava. 

3. Puerta de San Miguel

La puerta de acceso sobre la que se levanta la torre, es la única de la fortificación medieval que queda en pie (algo parecido a lo que sucede en Zagreb). Su origen data de principios del siglo XIV, aunque su aspecto actual viene de una reconstrucción en el siglo XVIII en estilo barroco. En su interior alberga el Museo de Armas.

imagen de bratislavaguide.com

4. Plaza de Hlavne Namestie

Es la plaza principal del centro histórico que se encuentra rodeada de bonitos edificios de colores, entre los que destaca el Ayuntamiento Viejo y su fuente central de Maximiliano.

El Ayuntamiento Viejo data del siglo XIV y actualmente es el Museo de la Ciudad de Bratislava. Al entrar al mismo se puede subir a lo alto de su torre y ver unas vistas diferentes sobre la plaza de Hlavne Namestie y los edificios modernistas que lo rodean.  

imagen de minube.com

4. Palacio del Primado

En sus orígenes, este edificio rosado de estilo clasicista fue la residencia del arzobispo József Batthyány, y hoy es el ayuntamiento de la ciudad. Se puede visitar y vale la pena en especial su célebre Sala de los Espejos, donde se reúne el pleno.

imagen de pinterest.es

5. Iglesia Azul

La Iglesia de Santa Isabel es conocida popularmente como la “Iglesia Azul” por el característico color con el que está pintada su fachada. Es un edificio de estilo Art Nouveau, construido a principios del siglo XX y una de las grandes obras del arquitecto húngaro Ödon Lechner. Su torre cilíndrica está coronada por una cruz de dos aspas, conocida como cruz doble bizantina y que hoy forma parte del escudo nacional de Eslovaquia. 

imagen de cosasdearquitectos.com

Se encuentra fuera del casco histórico, a unos 10 minutos aproximados caminando, pero es uno de los edificios bonitos e imprescindibles que ver en Bratislava. 

6. Most SNP

Se le conoce como el puente UFO, y se trata de un restaurante con forma de ovni, que se encuentra en el Puente Nuevo. Mide unos 95 metros (altura que permite que desde allí se puedan ver a territorios de Austria y de Hungría) y fue inaugurado en 1972.

No hace falta comer en el restaurante para subir, existe una entrada para el mirador que cuesta 6,50€.

Y para terminar la visita, os recomiendo que busquéis dos cosas:

  • Alguna de las estatuas raras que se reparten por la ciudad (de un señor saliendo de una alcantarilla, de otro saludando a los viandantes, un soldado o un paparazzi).
  • Un restaurante donde probar unos bryndzové halušky (ñoquis de patatas cubiertos de salsa de queso de oveja) o unas zemiakové placky (una especia de tortitas de patata). Sí, he copiado y pegado esos nombres, y tampoco sé cómo pronunciarlos.

Espero que disfrutéis de vuestra visita por Bratislava, pequeña y escondida ciudad, pero que sí merece la pena visitar. Si tenéis pensado entrar a varios lugares de pago, lo mejor es que os hagáis con la Bratislava Card, que por 25€ os da acceso a 18 museos/galerías de la ciudad.