Un fin de semana en El Burgo de Osma (Soria)

El Burgo de Osma es un pueblo de apenas 5000 habitantes archiconocido entre los miembros de mi familia gracias a que mi tío adora su Hotel Balneario, y todos hemos acabado disfrutando de un fin de semana allí alguna vez. Así que antes de empezar ya respondo a vuestra pregunta de dónde alojaros durante vuestra ruta por la más famosa región de la España Vaciada.

En relación con este término os cuento que llegar a Burgo de Osma es fácil pero no del todo cómodo, pues a pesar de encontrarse a 175km de Madrid, hay que hacer casi 70 por carretera nacional, y eso hace que el viaje se demore hasta las 2 horas (sin atasco).

Parecido a lo que sucede con Buda y Pest, El Burgo de Osma (oficialmente llamado El Burgo de Osma – Ciudad de Osma) se trata de dos localidades unidas por un río: El Burgo por un lado, y Osma por el otro. El nombre de la segunda viene de tiempos prerromanos, cuando se la denominada Uxama, y en tiempos visigodos cambió su nombre por el de Osoma, a la par que le fue reconocida su importancia al ser elevada al rango de sede episcopal en el año 597, título que mantiene hasta el día de hoy. Todo el núcleo fue declarado Villa de Interés Turístico en 1962 y Conjunto Histórico-Artístico en 1993.

Y si finalmente os alojáis en el Castilla Termal y conseguís salir de su acogedor spa, os dejo una lista de los lugares que no os podéis perder en un paseo a pie por El Burgo de Osma:

1. Catedral de Santa María de la Asunción

Se construyó sobre los restos de una iglesia románica en ruinas en 1232, aunque de ella solo se conservan la sala capitular y algunos lienzos.

imagen de caminodelcid.org

2. Plaza Mayor

Es uno de los mejores ejemplos de plaza castellana que se pueden contemplar. Lo presiden el Hospital de San Agustín y el Ayuntamiento, una construcción neomudéjar de 1771. El Hospital de San Agustín se construyó entre 1699 y actualmente acoge el Centro Cultural de la Villa.

imagen de turismodeobservacion.com

3. Calle Mayor

Es la columna vertebral de la villa, completamente flanqueada por soportales. En esta zona se puede ver también un tramo de muralla, a la altura del Arco del Cubo. En el tramo norte a través de la calle Ruiz Zorrilla, se llega a la plaza de Santo Domingo, donde se encuentra uno de los símbolos del Burgo de Osma: la fuente del Mono.

imagen de guiarepsol.com

4. Palacio Episcopal

Acoge el Archivo Diocesano y destaca muy especialmente por su fachada y por la portada. Fue mandado construir el palacio, por el obispo Alfonso Enríquez en el siglo XVI.

imagen de burgodeosma.com

5. Universidad de Santa Catalina

Es un importante ejemplo de estilo plateresco mandado construir por el obispo portugués Pedro Álvarez de Acosta en el año 1550, siendo reformada por Bernasconi 2 siglos después. En la fachada de sillares destacan los escudos que franquean la imagen de Santa Catalina, y en el interior, todo se organiza a través de un gran patio central con arcadas y una impresionante escalinata. ¿Adivináis dónde está este edificio? Pues justamente a día de hoy se trata de un complejo hotelero: en él se encuentra el hotel balneario del que os hablaba (este post de SpaRelajarse os cuenta al dedillo cómo es el hotel-balneario por dentro)

imagen de booking.com

6. Puente Viejo

Junto a la Puerta de San Miguel (la única que se conserva en la localidad) se encuentra este puente, desde donde podéis tomar las mejores fotos panorámicas de El Burgo.

imagen de soriaestademoda.org

No podemos terminar este post sobre El Burgo de Osma sin mencionar su famosísima Matanza, que tiene lugar durante el mes de enero, declarada de interés turístico nacional desde hace más de 25 años y que supone una auténtica fiesta que homenajea este antiguo ritual. La matanza tiene en Soria una tradición que revive cada año y que encuentra en esta villa su expresión turística y gastronómica.

En una faena ancestral que tiene lugar durante las Jornadas Ritogastronómicas a las puertas del restaurante Hotel Virrey Palafox y una lista infinita de platos en los que el cerdo, el animal del que todo se come, es el indiscutible protagonista.

imagen de soyrural.es

París, la ciudad de la luz

La vecina Francia es un país que he visitado bien poco, y de hecho París fue una asignatura pendiente hasta el verano de 2015, cuando lo visité acompañada de una ola de calor de las peores que recuerdo.

París, la niña bonita de Europa y cuya Torre Eiffel es el símbolo, no solo de la ciudad, sino de Francia e incluso de todo el continente (fui consciente de esto gracias a mis amigos americanos), es para muchos la ciudad más bonita y romántica del mundo. Yo, personalmente, me quedo con Roma, pero está claro que París tiene algo especial.

París es también conocida por todos como la Ciudad de la Luz, y aunque existen varias teorías de por qué, la más extendida es que se debe a que la capital francesa fue la primera que dotó sus calles de luz eléctrica.

La protagonista de la Ilustración y de la Revolución Francesa, que fue también presa de los nazis durante toda la Segunda Guerra Mundial, es hoy uno de los lugares más importantes del mundo gracias a su riqueza cultural y patrimonial. Y eso es lo que quiero repasar con vosotros en este post, para que cuando visitéis la ciudad de l’amour no os perdáis sus lugares más representativos.

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1. Torre Eiffel

¡Con qué si no podríamos empezar esta lista! La famosa estructura de 300 metros de altura fue levantada por el ingeniero Gustave Eiffiel (quien también construyó la Estatua de la Libertad) para sorprender al mundo durante la Exposición Universal de 1889, celebrada en la ciudad. Es el monumento por el que los turistas del mundo están más dispuestos a pagar para conocerlo, con cerca de 20.000 visitantes al día.

Curiosamente, la primera opción para construir esta torre fue en Barcelona (donde ahora se sitúa el Arco del Triunfo), pero el alcalde de 1888 decidió que mejor no. ¿Serían diferentes las cosas hoy en Barcelona si la icónica Torre Eiffel estuviese allí? Nunca lo sabremos.

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2. Museo del Louvre

El museo del Louvre es una de las más grandes pinacotecas del mundo. Lo visitan cerca de ocho millones de personas anualmente. Es el museo nacional de Francia y contiene colecciones de escultura y pintura anteriores a la segunda mitad del siglo XIX.

Aunque fueron instituciones enfrentadas a muerte, el museo más importante de Francia es producto de los esfuerzos de la casa real primero y de la Revolución Francesa después. Los reyes reunieron impresionantes colecciones de arte para adornar sus palacios y la Revolución abrió el Louvre en 1793, como un espacio artístico para el pueblo. Los coleccionistas privados también colaboraron, muchos sin desearlo. La Gioconda (o Monna Lisa), La Bella Jardinera, La Venus de Milo, El Código de Hammurabi

Además de obras pictóricas, podéis disfrutar de exposiciones de diferentes civilizaciones (egipcios, romanos…) y muchísimos objetos traídos de todas partes del mundo.

3. Catedral de Notre Dame

La catedral de Nuestra Señora de París es el gran edificio gótico de mayor antigüedad que se conserva actualmente. Su construcción en la isla de la Cité se realizó entre 1163 y 1345. La fachada principal, con dos torres y tres portales, es monumental, y su interior destaca por su claridad gracias a los enormes y preciosos mosaicos de vidrio. Según la tradición, en el tesoro se guardan clavos de la Crucifixión de Jesús, así como fragmentos de la Cruz y de la Corona de Espinas.

Es posible subir a las torres para contemplar las vistas de París desde arriba. La entrada cuesta 8,5 € y hay que subir casi 400 escalones porque no hay ascensor. Y sobre todo, es recomendable llegar a primera hora porque las colas suelen ser largas.

4. Arco del Triunfo

Muy similar al mencionado de Barcelona unas líneas más arriba, el Arco del Triunfo de París fue el monumento más representativo durante más de 50 años, hasta que a finales del siglo XIX tuvo que ceder ese privilegio a la Torre Eiffel.

Su construcción en los Campos Elíseos fue ordenada por Napoleón para simbolizar el triunfo del imperio francés en la Batalla de Austerlitz. Cada uno de sus 4 pilares tiene adosada una estatua, El TriunfoLa ResistenciaLa Paz y La Marsellesa.  En las caras exteriores e interiores están grabados los nombres de notables revolucionarios y de los 558 generales del imperio.

Las vistas de París desde su terraza son preciosas, con la Torre Eiffel al fondo, y también se puede ver la forma de estrella de las doce calles que confluyen en él.

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5. Avenida de los Campos Eliseos

Esta avenida de casi dos kilómetros, la más importante de París, une la Plaza de la Concordia con el Arco de Triunfo. Los Campos Elíseos eran el paraíso de los muertos virtuosos en la mitología griega. A lo largo de la amplia y hermosa avenida arbolada en sus dos lados, hay tiendas exclusivas y bonitos edificios.

imagen de Wikipedia

6. Panteón

La construcción de esta edificación neoclásica se inició en 1764, con la intención de consagrarla al culto de Santa Genoveva, patrona de París; pero los trabajos se demoraron y fue terminada en 1790, en plena efervescencia de la Revolución Francesa. Los revolucionarios no estuvieron de acuerdo en que fuera un templo y decidieron convertirlo en panteón de muertos notables. Allí reposan los restos, entre otros ilustres, de Rousseau, Voltaire, Víctor Hugo, Marie Curie o Louis Braille.

7. Los Inválidos

Este palacio fue inaugurado en 1674 como albergue para los soldados inválidos y sin hogar. La edificación está rematada por una cúpula dorada y se convirtió en el mausoleo de Napoleón Bonaparte cuando sus restos fueron repatriados en 1840. A día de hoy, el imponente sarcófago de Napoleón está en medio de una sala circular, en torno a la cual se reseñan sus hazañas militares.

imagen de Wikipedia

En el mausoleo también reposan su hijo, Napoleón II y su hermano, José Bonaparte.

8. Basílica del Sagrado Corazón

En el barrio de Montmartre, donde tuve la suerte de alojarme durante mi viaje a París, gracias a un buen amigo, se encuentra la Basílica del Sacre Coeur, justo en lo alto de la colina de Montmartre.

Se dice que el Segundo Imperio francés, transcurrido entre 1852 y 1870, fue muy impío, por lo que la iglesia fue concebida en 1873 como desagravio a Dios.

imagen de civitatis.com

Montmartre, por su parte, es el barrio bohemio de París. En temporada alta no es posible dar un paso sin encontrarse a un artista con su caballete (y muchos turistas).

9. Museo Nacional de Historia Natural

Fue construido en el siglo XVII fue en el Jardín Real de Plantas Medicinales. En ese tiempo, el principal recurso curativo de los médicos eran las plantas y el médico de cabecera del rey era también el jefe del jardín. Actualmente, la institución es a la vez museo y centro de formación y de investigación en historia natural.

imagen de Wikipedia

10. Museo de Orsay

Es una pinacoteca que exhibe obras realizadas entre 1848 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial. La mayor parte de su colección es de arte Impresionista, corriente que inauguró Claude Monet en París en 1874. Funciona desde la década de 1980 en la antigua estación de ferrocarril de Orsay, construida para la Expo de 1900 y reconstruida como espacio artístico. Exhibe obras de Monet, Manet, Degas, Renoir y otros grandes maestros.

imagen de hisour.com

11. Palacio Garnier

El antiguo palacio de la Ópera de París es la obra emblemática del gran arquitecto francés del siglo XIX, Charles Garnier. Es de estilo neobarroco y fue una de las edificaciones más importantes de la renovación de París dirigida por el Barón Haussmann por encargo del emperador Napoleón III.

imagen de Wikipedia

Desde hace unos años, esconde un secreto en la fachada este, donde paraban los carruajes: un restaurante que hay que ver por la fachada ondulada de cristal que parece totalmente suspendida sin ningún tipo de sujeción. Una maravilla dentro de otra maravilla.

Entradas para la Ópera Garnier aquí

12. Barrio Latino

Este céntrico barrio de París fue llamado así por acoger a las principales universidades y colegios, cuyos estudiantes y profesores hablaban en latín, el idioma de la educación en el pasado. En él se encuentra a La Universidad de la Sorbona, la prestigiosa universidad francesa de letras y humanidades.

imagen de concuadrosyaloloco.com

Otras atractivas edificaciones del Barrio Latino son el Palacio de Luxemburgo, sede del Senado de la República de Francia; el Panteón que os mencionaba antes, el Museo Nacional de la Edad Media y el Teatro del Odéon.

13. Puente Alejandro III

Este puente cruza el río Sena y une la zona de Los Inválidos con el área del Grand y el Petit Palais. Este emblema de la Belle Epoque de estilo Escuela de Bellas Artes de París es uno de los puentes más largos de París. Fue pionero en la utilización de componentes prefabricados y cuenta con una abundante decoración de guirnaldas y flora marina suspendida. Recibió el nombre del zar fallecido en 1894, en atención a la alianza franco-rusa y el zar Nicolás II, hijo de Alejandro III, que además puso la primera piedra en 1896.

imagen de paris-forever.com

14. Bosque de Boulogne

Es un viejo bosque que fue convertido en parque a mediados del siglo XIX y se trataba del lugar preferido por la burguesía y aristocracia francesa para pasear a caballo durante la Belle Epoque. En sus terrenos está el Hipódromo de Longchamp.

imagen de paris.es

15. Jardín de las Tullerías

Era el jardín del Palacio de las Tullerías, residencia real, y la mismísima Catalina de Médici se involucró en su diseño. El palacio fue pasto de las llamas en 1871 en un incendio provocado por los comuneros en medio del caos final de la Comuna de París, pero el jardín logró sobrevivir.

imagen de paris.es

Actualmente, está reconstruido en estilo inglés, y forma parte del eje barroco que comienza en el Museo del Louvre y continúa por este parque hasta la plaza de la Concordia, de allí a los Campos Elíseos y finaliza en el Arco de Triunfo.

16. Jardines de Luxemburgo

Son los jardines privados del Palacio de Luxemburgo, sede del Senado francés, aunque están abiertos al público. Fue también plantado por iniciativa de la reina regente, María de Médici, y cuenta con una bonita colección de especies arbóreas en macetas.

imagen de paris.es

17. Moulin Rouge

El barrio rojo, donde se encuentra el icónico Moulin Rouge, es otro de los clásicos de París que está lleno de turistas. Durante la Belle Époque era el lugar de ocio de la sociedad. A los cabarets se iba a comer, beber y disfrutar de un espectáculo de música y baile. Los precios eran populares y por eso se juntaban gente de toda condición social, junto con muchos artistas. El Moulin Rouge en la plaza de Pigalle es el famoso cabaret de París, junto con el Lido en los Campos Elíseos.

imagen de Wikipedia

La diferencia es que el espectáculo que se representa en el Moulin Rouge es único e irrepetible (no se representa en ningún otro lugar del mundo). Las coreografías están perfectamente sincronizadas, en el vestuario participan grandes modistos y se puede ver a las chicas con el famoso can can.

Disfruta de un espectáculo en Moulin Rouge aquí

18. Cementerio Père-Lachaise

Un enorme campo santo, en el que además el número de tumbas de personalidades que hay es conocido en el mundo entero. Está en el distrito XX, un poco alejado del resto de monumentos, pero la visita merece la pena.

La lista de celebridades enterrados en este camposanto es interminable: Balzac, María Callas, Chopin, Comte, Delacroix, Jim Morrison, Molière, Édith Piaf, Óscar Wilde,… Una peculiaridad de este cementerio es que, además de turistas, siempre hay parisinos paseando como si fuese otro parque de la ciudad.

imagen de viajaraparis.com

19. Galerías Lafayette

Este centro comercial no se asemeja en nada a cualquiera que hayáis visitado. Tiene su origen en la mítica tienda fundada por Théophile Bader y su primo Albert Kahn en 1895. Desde ese momento su tienda de modas creció hasta convertirse en el emporio de compras que es hoy con sucursales en Alemania, Emiratos Árabes, Estados Unidos, Indonesia y Marruecos.

Si las compras no forman parte de vuestro plan de viaje, podéis visitarlas solo para ver sus exóticos productos, su decoración de navidad o para deleitarte con el edificio y su cúpula, cuyo esplendor atrae miles de visitantes al año.

imagen de laguiadeparis.com

20. Plaza de la Concordia

Construida en 1748 con el objetivo de rendir homenaje a Luis XV, en sus comienzos se trataba de una gran explanada casi pelada en la que poco a poco fueron construyéndose monumentos y se elaboró un proyecto de jardines y plantas para embellecer el lugar.

Esta plaza obtuvo gran relevancia durante la Revolución Francesa, ya que era un sitio de paso obligatorio, donde se reunían los grupos revolucionarios y surgieron las mejores ideas de la revolución. Fue también el lugar escogido para ejecutar a Luis XVI y María Antonieta, junto a unas dos mil personas que luchaban a favor de la monarquía, contra los cambios sociales. En esta época la plaza pasó a llamarse “de la revolución” y fue un escenario de lucha. Cuando en el 1800 comenzó a reformarse se le cambió el nombre por el que ahora tiene.

Entre las cosas que puedes ver en esta plaza se encuentran estatuas de Jacques Necker y Felipe de Orleans y un inmenso obelisco de Luxor en el centro que fue donado por Egipto y data de hace 3000 años. De hecho, si habéis estado en la ciudad de Luxor, probablemente habréis visto a su gemelo, en cuya derecha hay un vacío, que es donde debería estar el obelisco de la plaza de la Concordia.

21. Palacio de Versalles

Para terminar la visita en París, y alejándonos del centro de la ciudad, no podéis dejar de visitar el Palacio de Versalles. Construido por orden de Luis XIV, es el mayor exponente del estado absolutista francés y de la fastuosidad de la monarquía francesa en el siglo XVII y XVIII. 

Es un lugar inmenso, con unos jardines espectaculares. Una de las salas más importantes del palacio es la Sala de los Espejos, un lugar que no os podéis perder.

imagen de viator.com

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11 lugares que ver en Toledo

A tan solo 80 kilómetros de Madrid se encuentra la majestuosa Toledo, un lugar con mucha, mucha historia a causa de la importancia estratégica que esta ciudad ha tenido a lo largo del tiempo, llegando incluso a ser ciudad imperial. Cristianos, musulmanes y judíos han convivido durante siglos y dejado huella en ella; en cuestión de pocos metros es posible ver una catedral gótica, una mezquita del siglo X y dos sinagogas. Es una de las pocas ciudades donde convivieron las tres creencias, lo que le da a la capital manchega el sobrenombre de “la ciudad de las tres culturas”, siendo la Edad Media su momento de máximo esplendor.

Declarada Patrimonio de la Humanidad, Toledo es una de las mejores excursiones de día que podéis hacer si estáis de vacaciones en Madrid. Aquí tenéis el enlace para la reserva del Free Tour de Toledo, y estos son los lugares que no os podéis perder:

1. Catedral de Toledo

No solo es uno de los monumentos más representativos de la ciudad, sino también de todo el gótico español, junto con las catedrales de Burgos y de León.

Comenzó a construirse en 1226 sobre los cimientos de una mezquita, que a su vez había reemplazado a un templo visigodo, y presume de ser la segunda catedral más grande de España, después de la de Sevilla, aunque no se aprecie su gran tamaño al estar rodeada de edificios.

Su interior alberga auténticos tesoros, como el coro y la sillería, el impresionante retablo del altar mayor, o su imponente sacristía con obras de El Greco, Luca Giordano, Goya, Van Dyck o Tiziano.

2. Puerta del Sol

Desde el siglo I d.C., en forma de pequeño torreón, la Puerta del Sol da acceso a la ciudad amurallada de Toledo, aunque ha sido modificada a lo largo de los siglos hasta convertirse en el siglo XIV en la joya del arte mudéjar que es hoy, con la escena del milagro de la imposición de la Casulla a San Ildefonso esculpida sobre sus arcos.

imagen de Wikipedia

3. Monasterio de San Juan de los Reyes

Construido en 1476 por orden de los Reyes Católicos después de la Batalla de Toro, fue pensado en un principio como el lugar donde descansarían sus restos, y hoy es considerado como el edificio más representativo del gótico isabelino.

Su exterior es más bien recatado, comparado con el interior y su claustro renacentista con preciosos ventanales, una escalera de estilo plateresco, un artesonado mudéjar y una iglesia gótica, entre otros rincones.

4. Sinagoga Santa María la Blanca

Se edificó en el siglo XII, denominándose Sinagoga Mayor, por ser el principal centro de culto hebreo en la ciudad,  y aunque fue convertida en iglesia en 1390, hoy es un curioso museo con un claro estilo mudéjar más propio de una mezquita, y una sala en la que destacan sus 32 impresionantes blancas columnas. Este lugar es Monumento Nacional desde 1930.

imagen de Wikipedia

5. Alcázar de Toledo

En la colina más alta de la ciudad, dominando las vistas de Toledo prácticamente desde cualquier punto, se encuentra edificio del Alcázar, construido como residencia real de Carlos V en el siglo XVI sobre un antiguo castillo medieval que se destruyó casi por completo.

A lo largo de su historia ha tenido multitud de usos: cárcel, cuartel, taller de trabajos de seda, academia de infantería, y, actualmente, alberga el Museo del Ejército, con diversas exposiciones sobre la historia militar de España, la evolución de las estrategias militares y las armas.

6. Puerta de Bisagra

Es la puerta que da la bienvenida a todos los viajeros desde el siglo XVI a esta ciudad fortificada, con su arco acompañado por dos torres coronadas con el escudo de armas de Carlos V. En la fachada interior se conservan restos de la puerta anterior, de origen árabe.

Esta puerta, formaba parte del plan urbanístico del monarca, para dotar a Toledo del aspecto de Capital Imperial, ya que se encontraba anclada en el medievo, y no sólo sirvió para la defensa o vigilancia de la ciudad, sino también para la recaudación de impuestos conocidos como portazgo.

7. Iglesia de Santo Tomé

En el Barrio Judío, fue asentada en el siglo XII sobre una mezquita conservada exactamente igual, ya que en la toma de la ciudad no se destruyeron edificios, y de hecho no fue hasta el siglo XIV cuando se cambio el alminar por el campanario que hoy vemos.

imagen de Wikipedia

En su interior se encuentra el cuadro de El Entierro del Conde de Orgaz, la famosa obra renacentista pintada por El Greco, que atrae a miles de turistas cada semana.

8. Sinagoga del Tránsito

También en el barrio judío se encuentra esta sinagoga construida en 1356 como oratorio de un gran palacio, y en la actualidad, es considerado el mayor ejemplo de arquitectura sefardí en España.

Dentro de ella está el Museo Sefardí, donde es posible conocer un poco más la historia del pueblo judío en nuestro país.

imagen de Tripadvisor

9. Mezquita del Cristo de la Luz

Este pequeño templo es todo un ejemplo del pasado islámico de Toledo, siendo una de las 10 mezquitas que llegó a alojar la ciudad. Construido en el año 999, es sin duda es otro de los lugares que no os podéis perder, no sólo por su antigüedad, sino por su impresionante arquitectura, que dice ser una copia exacta de la Mezquita de Córdoba.

En su interior hay un yacimiento romano con una antigua calzada considerada una de las más importantes de España.

imagen de toledomonumental.com

10. Puente de Alcántara

Este antiguo puente romano de casi 200 metros de largo, fue construido sobre el río Tajo entre los años 103 y 104, durante la época álgida del Imperio Romano.

Es sostenido por 5 pilares, que alcanzan unos 58 metros de altura y tiene en su arco central un monumento dedicado al emperador Trajano y a los pueblos de la zona que ayudaron a la construcción.

imagen de tegustaviajar.com

11. Mirador del Valle

Para terminar la visita, os recomiendo llegar hasta el Mirador del Valle, un sitio tranquilo y apacible donde obtener la mejor panorámica de Toledo, viendo los edificios más emblemáticos mencionados anteriormente. Fue construido en el siglo XVII, y ha servido de inspiración a numerosos pintores como Sorolla o Picasso.

imagen de expansion.com

Sarajevo y Mostar (Bosnia): la otra Europa

Hace ya 7 años que visité Bosnia y Herzegovina, en el que fue mi último destino Erasmus durante mi estancia en Ljubljana, y todavía recuerdo lo impactada que quedé con aquel viaje, y aún hoy pienso que ha sido de los mejores lugares que he visitado en Europa. Porque a veces, no todo es belleza visual (cosa que, además, también tiene este país).

Bosnia fue el país que más perjudicado salió de la guerra de los Balcanes: la misma en la que Eslovenia logró independizarse en una semana con un referéndum de más del 90% de los votos a favor, Bosnia sufrió una guerra que duró 3 años (1992 – 1995) y que solo finalizó cuando la OTAN decidió que así sería. El resultado de esto fue un conflicto sin resolver entre los ciudadanos que aún sigue latente 30 años después.

Y es que, a diferencia de otras regiones balcánicas, Bosnia era un conglomerado de culturas y etnias, sin ser ninguna mayoría, por lo que la disputa no era solo contra Yugoslavia, sino que se convirtió también en una guerra civil. Las etnias tenían costumbres y religiones diferentes (los serbios son cristianos ortodoxos, los croatas católicos y los bosnios musulmanes) y se repartían por el territorio tal que así:

por lo que era prácticamente imposible dividir Bosnia se en países más pequeños (cosa que tampoco querían, especialmente los serbios lo querían todo para ellos).

Finalizada la guerra de forma obligada, y con el país en unas condiciones deplorables, hoy Bosnia no se ha recuperado del todo de aquello.

Han pasado 7 años de mi visita, pero no se me olvidarán nunca las goteras en el techo del Museo Nacional o los agujeros de bala sin arreglar en unos y otros edificios. Eso sí, tampoco olvidaré que por menos de 4€ comías en cualquier sitio.

Sarajevo

Quizás este aire dramático que le estoy dando al artículo venga porque la persona que nos hizo el Free Tour por Sarajevo (200% recomendable) era un guía turístico de unos 50 años que tuvo que interrumpir su vida porque fue reclutado obligatoriamente durante la guerra para defender a su país. Ni que decir tiene que este hombre no se detuvo apenas en hablarnos acerca de este o aquel monumento, sino que nos llevó punto por punto a cada rincón histórico de la ciudad, empezando por el punto exacto (el Puente Latino) en el que el el archiduque Francisco Fernando fue asesinado en 1914, hecho que provocó el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Casi un siglo más tarde de aquello, Sarajevo sufrió uno de los estados de sitio más largos y crueles de la historia reciente, por parte de los yugoslavos. Duró casi 4 años (1992 – 1996) y fue prácticamente infranqueable: Sarajevo se encuentra en una especie de «cacerola» geográfica, totalmente rodeada por montañas. El guía nos contó que incluso venían personas ricas de otros países a jugar a los «videojuegos» en la vida real: se divertían jugando a ser francotiradores desde las colinas en las afueras de la ciudad. No sé cuánto de real será esto, puesto que no he logrado encontrar información sobre ello (no me extraña tampoco en una guerra en la que se ha denunciado a posteriori la desinformación y manipulación por parte de los medios), pero aquí os dejo un artículo de El País en 1995 que habla de la guerra y los francotiradores.

Real o no, impacta sobremanera el hecho de que fallecía tanta gente que ya no había sitio en los cementerios, y cualquier trozo de césped en la ciudad (parques, medianas de las carreteras…) está «adornado» con lápidas blancas y puntiagudas.

Más allá de todo eso, Sarajevo (y Bosnia en general) hacen a uno plantearse si está realmente en Europa, o se ha teletransportado a Oriente o incluso a otro siglo. Sin ir más lejos, la anécdota del viaje fue que un policía corrupto quiso estafarnos y ponernos una multa porque sí, y a cambio tuvimos que sobornarle: le dimos 14€. Suerte que, para conglomerado el que éramos nosotros, 4 españoles, 1 italiano y 2 polacos; uno de éstos últimos, que hablaba serbio, hizo de intérprete y nos salvó de quién sabe qué.

Cuenta con gran influencia turca, y como prueba de la actual tolerancia religiosa, en un par de manzanas se encontrarán varias mezquitas, una sinagoga, la catedral ortodoxa de 1872 y la catedral católica. La mezquita de Gazi Husrev-bey es la más antigua de Bosnia y también la más importante del país para la comunidad musulmana.

Sarajevo es una ciudad en la que simplemente caminar sin rumbo, pero no olvidéis visitar estos lugares:

  • Plaza Bascarsija: es el punto de encuentro por excelencia de la ciudad, y está situada en el antiguo bazar. En su parte central se encuentra la fuente pública Sebilj, que bien podría llamarse “la fuente de las palomas” porque está rodeada de estas aves esperando ansiosas a recibir alimentos.
  • Cementerio Chekhov Kovaci: un mar de lápidas blancas donde reposan 1487 policías y soldados que murieron durante la guerra. 
  • Fortaleza Amarilla: es una colina desde donde se puede observar la zona de forma panorámica. Los bosnios dicen que esta es la puesta de sol más bonita de la ciudad, y en los días de ramadán, algunos musulmanes eligen este lugar para romper el ayuno tras la caída del sol.

Mostar

Lamentablemente, la historia reciente de Mostar tampoco es nada alegre: su famoso puente otomano, el emblema de la ciudad, fue destruido por los croatas durante la guerra de los Balcanes. Otra de las cicatrices de aquellos años está en sus cementerios musulmanes, con multitud de lápidas fechadas en 1993, año en el que Mostar fue sitiada y bombardeada por la autoproclamada República Croata de Herzeg-Bosnia. Además, casi la mitad de los edificios está en ruinas, como si la guerra hubiese terminado hace unos pocos días.

Sin embargo, muchos son los turistas (incluidos nosotros) los que visitan la ciudad del puente más famoso de la región balcánica, un majestuoso arco de piedra entre torres medievales, magníficamente reconstruido y convertido, nuevamente, en monumento a la identidad cultural y étnica de los bosnios.

imagen de mircorp.com

El Stari Most (su nombre original en bosnio) fue obra de Mimar Hajruddin quien siguió los diseños de su maestro Mimar Sinan (arquitecto de muchas de las grandes mezquitas de Estambul). Para profundizar en la historia de la ciudad se puede visitar el Old Bridge Museum.

Aquí puedes reservar una excursión a Mostar desde Sarajevo

Otros lugares que ver en Mostar son:

  • Bazar de Kujundziluk: Es un encantador sitio con empedradas calles medievales, estrechas callejuelas pobladas por innumerables pequeñas tiendas y comercios de artesanía típica como así también restaurantes donde se come como reyes por muy poco dinero.
imagen de routes.global
  • Mezquita Koski Mehmed Pasha: fue construida en 1618, pudiendo observar inmejorables vistas de la ciudad desde lo alto de su minarete.
  • Mezquita Karadjoz Bey: fue la que más daño sufrió durante la guerra
  • Mezquita Vucjakovica Dzamija y su escalofriante cementerio.
  • Zona del Bulevar: fue frontera entre bandos durante la guerra y en él se aprecian claramente las huellas que dejaron las balas y los proyectiles en los muros de los edificios.
imagen de minube.com

Bosnia es un país en el que apenas 4 días de visita me dejaron con ganas de más, pero en 7 años aún no he tenido la fortuna de visitarlo de nuevo, principalmente porque tengo otros muchos «musts» en mi lista de viajes, y por otro lado, por su mala comunicación.

Volar a Bosnia no es una opción acertada, pues no hay vuelos directos y tampoco hay demasiadas combinaciones. Mi recomendación es que lo visitéis como una parte de una ruta por los Balcanes (que puede incluir Eslovenia, Croacia y Bosnia, por ejemplo), o bien viajar desde Dubrovnik, que está a 140km de Mostar y a 240 de Sarajevo (pero se tarda bastante más de lo que uno pueda pensar, porque las carreteras no son autovías y su mantenimiento deja mucho que desear).

Sea como sea, lo que os recomiendo es que visitéis este país, no esperando encontrar edificios bonitos, pero sí mucha historia y, si queréis, mucha naturaleza. Ah, y probad por favor el cevapi, el plato más típico de allí: carne en forma de salchichas que se comen con una especie de pan de pita (pero más rico) acompañado de salsa de yogur y cebolla picada. Y si alguien encuentra en Madrid algún restaurante bosnio, ¡que me avise!

Un día en Bratislava

Seguimos tachando de la lista capitales europeas, y continuando por el este del continente, hoy es turno de Bratislava, la capital de Eslovaquia (que no Eslovenia 😆).

En la misma línea de lo que se dice con Zagreb, hay quienes afirman que no hay mucho encanto en Bratislava, y si bien durante mi visita en diciembre de 2014 la ciudad estaba sumida en el frío y la oscuridad, la iluminación navideña cumplió muy bien su función.

Bratislava se encuentra a tan solo 60km de Viena, la capital de Austria, así que si viajáis hasta ella, os recomiendo reservar un día para una escapada a Bratislava.

Su historia es amplia, pues se han encontrado escritos del siglo X que la mencionan, pero su ubicación y el ajetreo histórico, social y político en Europa hizo que estuviese en posesión de unos y otros: hasta 1919 no se bautizó a la ciudad como Bratislava, que por aquel entonces era un conglomerado étnico variado, con alemanes, austriacos, húngaros, rumanos y eslovacos.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial gran parte de la ciudad fue destruida. El dominio soviético significó un desastre urbanístico, con la construcción del puente UFO que sustituía al volado por los nazis, y que prácticamente barrió del mapa el antiguo barrio judío. Además, el concepto estético adusto del comunismo afeo la ciudad, que solo desde la independencia del país ha vuelto a recuperar zonas como las orillas del Danubio.

Si queréis profundizar en la historia reciente de Bratislava, os recomiendo este Free Tour de la Segunda Guerra Mundial y el Comunismo en Bratislava.

Por cierto, Eslovaquia tal y como lo conocemos hoy, nace en 1993, período en que todas las naciones balcánicas van independizándose de la antigua Yugoslavia, y en el caso concreto de Eslovaquia, separándose de la República Checa.

Aún ajena al jaleo de otra capitales como Budapest o Praga, Bratislava conserva su encanto, con comercios históricos que aún perviven en estos tiempos más acelerados. Sus vinos son tan desconocidos como apreciados, y en su casco histórico las tiendas crean ejes comerciales muy atractivos para hacer compras a buen precio, relajarse en alguna cafetería o beber cervezas artesanales.

Y entonces ¿Qué ver en Bratislava en un día? (Podéis reservar aquí el Free Tour)

1. Castillo de Bratislava

Es el principal símbolo de la ciudad. Se sitúa en la parte más alta de la ciudad sobre una colina rocosa, en la cual lleva ocupada desde la Prehistoria y por donde han pasado romanos, celtas y moravos.

Su origen se remonta al siglo X, aunque ha ido sufriendo reformas hasta el siglo XVIII. A principios del siglo XIX, un incendio lo arrasó prácticamente por completo y fue abandonado, no sería hasta la década de 1950 cuando comenzó a restaurarse. Hasta 2009 no se volvió a pintar de blanco (su color original).

Actualmente alberga en su interior el Museo Nacional Eslovaco.

2. Catedral de San Martín

Justo antes de la subida al castillo se encuentra la Catedral de San Martín, del siglo XV y estilo gótico. Fue el lugar donde se celebraron las coronaciones de los reyes húngaros entre 1563 y 1830. 

Junto a la catedral quedan restos de la antigua muralla medieval que rodeaba el centro histórico de Bratislava. 

3. Puerta de San Miguel

La puerta de acceso sobre la que se levanta la torre, es la única de la fortificación medieval que queda en pie (algo parecido a lo que sucede en Zagreb). Su origen data de principios del siglo XIV, aunque su aspecto actual viene de una reconstrucción en el siglo XVIII en estilo barroco. En su interior alberga el Museo de Armas.

imagen de bratislavaguide.com

4. Plaza de Hlavne Namestie

Es la plaza principal del centro histórico que se encuentra rodeada de bonitos edificios de colores, entre los que destaca el Ayuntamiento Viejo y su fuente central de Maximiliano.

El Ayuntamiento Viejo data del siglo XIV y actualmente es el Museo de la Ciudad de Bratislava. Al entrar al mismo se puede subir a lo alto de su torre y ver unas vistas diferentes sobre la plaza de Hlavne Namestie y los edificios modernistas que lo rodean.  

imagen de minube.com

4. Palacio del Primado

En sus orígenes, este edificio rosado de estilo clasicista fue la residencia del arzobispo József Batthyány, y hoy es el ayuntamiento de la ciudad. Se puede visitar y vale la pena en especial su célebre Sala de los Espejos, donde se reúne el pleno.

imagen de pinterest.es

5. Iglesia Azul

La Iglesia de Santa Isabel es conocida popularmente como la “Iglesia Azul” por el característico color con el que está pintada su fachada. Es un edificio de estilo Art Nouveau, construido a principios del siglo XX y una de las grandes obras del arquitecto húngaro Ödon Lechner. Su torre cilíndrica está coronada por una cruz de dos aspas, conocida como cruz doble bizantina y que hoy forma parte del escudo nacional de Eslovaquia. 

imagen de cosasdearquitectos.com

Se encuentra fuera del casco histórico, a unos 10 minutos aproximados caminando, pero es uno de los edificios bonitos e imprescindibles que ver en Bratislava. 

6. Most SNP

Se le conoce como el puente UFO, y se trata de un restaurante con forma de ovni, que se encuentra en el Puente Nuevo. Mide unos 95 metros (altura que permite que desde allí se puedan ver a territorios de Austria y de Hungría) y fue inaugurado en 1972.

No hace falta comer en el restaurante para subir, existe una entrada para el mirador que cuesta 6,50€.

Y para terminar la visita, os recomiendo que busquéis dos cosas:

  • Alguna de las estatuas raras que se reparten por la ciudad (de un señor saliendo de una alcantarilla, de otro saludando a los viandantes, un soldado o un paparazzi).
  • Un restaurante donde probar unos bryndzové halušky (ñoquis de patatas cubiertos de salsa de queso de oveja) o unas zemiakové placky (una especia de tortitas de patata). Sí, he copiado y pegado esos nombres, y tampoco sé cómo pronunciarlos.

Espero que disfrutéis de vuestra visita por Bratislava, pequeña y escondida ciudad, pero que sí merece la pena visitar. Si tenéis pensado entrar a varios lugares de pago, lo mejor es que os hagáis con la Bratislava Card, que por 25€ os da acceso a 18 museos/galerías de la ciudad.

 

Zagreb, la capital de Croacia

Seguimos repasando antiguos viajes, ya voy por diciembre de 2014, cuando en los inicios de la Navidad me acerqué a Zagreb, que se encuentra a poco menos de 2 horas de Ljubljana, la ciudad donde vivía gracias a una beca Erasmus.

Se dice que la capital de Croacia no es extremamente atractiva, y bien es cierto que con las maravillas de la naturaleza que se pueden encontrar por la costa adriática, quizás la ciudad deje un pelín que desear. En cualquier caso, mi recomendación es que juzguéis con vuestros propios ojos.

La ciudad más poblada del país (pero que no sobrepasa el millón de habitantes)puede visitarse en uno o dos días, y creo que la perfecta combinación es hacerlo tomando un vuelo desde nuestra ciudad de origen hasta aquí, y ya después poner rumbo hacia la costa para visitar ciudades como Zadar, Split o Dubrovnik.

Zagreb se caracteriza por su arquitectura austrohúngara (siglos XVIII y XIX). Es una de esas ciudades que aparentemente son menos populares, pero cuya tranquilidad puede embaucaros y que queráis quedaros más días. Tiene un ambiente bohemio, cultural y durante el año se realizan varios festivales aquí.

¿Qué se puede ver en Zagreb en uno a dos días?

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1. Iglesia de San Marcos

Teníamos que empezar por aquí, y es que el tejado de esta iglesia (Crkva sv. Marka en croata) es probablemente lo más conocido y fotografiado de Zagreb.

Data del siglo XIII, aunque es cierto que contó con varias reformas a lo largo del tiempo. Se encuentra en la plaza también lleva su mismo nombre. Con el estilo romántico como base, más tarde hubo elementos en ella del gótico tardío. Y en el tejado se pueden ver los escudos de armas de Croacia y de Zagreb bajo un fondo con colores rojo , blanco y azul , entrelazados que forman los colores de la nación.

2. Torre Lotrscak

También data del siglo XIII y era parte de una zona defensiva, acompañada de murallas que ya no se encuentran en pie. Para poder llegar a ella, hay que tomar el llamado tren cremallera. Una vez allí, se puede disfrutar de unas vistas privilegiadas de la ciudad.

Imagen de Wikipedia

3. La Puerta de Piedra

Es uno de los lugares de acceso que tenía la ciudad, ya que como he mencionado, estaba amurallada aunque apenas quedan restos de todo aquello: de las cuatro puertas, solo una sigue en pie.

Tiene una capilla en su interior con una imagen de la Virgen María y Jesús, que salió intacta de un incendio, por lo que se considera que es un lugar milagroso.

Imagen de erasmusu.com

4. Catedral de Zagreb

En el barrio de Kaptol se encuentra la Catedral de la ciudad. Dispone de unas altas torres que se ven a lo largo y ancho de la ciudad. A pesar de que fue reformada, el emplazamiento original se remonta al siglo XI.

Imagen de ciudadesconencanto.com

5. Plaza Ban Jelacic

Aunque ya había aquí una plaza desde tiempos inmemoriales, la actual fue construida durante la II Guerra Mundial en homenaje a los líderes croatas. La plaza se llena de adornos y puestos navideños durante el mes de diciembre, así que es un buen lugar para encontrar algo de ambiente entre tanto frío y oscuridad.

Une el casco antiguo, el mercado de Dolac y la parte más moderna de la ciudad. Es peatonal y el lugar perfecto para ir de compras.

Imagen de Wikipedia

6. Teatro Nacional de Croacia

Este es probablemente el edificio más majestuoso de Zagreb. Se construyó en 1895 siguiendo un estilo neobarroco y fue inaugurado por el emperador de Austria, Francisco José. Su color amarillo y el jardín que lo rodea son lo más peculiar, pero le mejor está dentro, ya que por allí han pasado grandes figuras de la ópera.

7. Mercado de Dolac

 Abre todas las mañanas y es un lugar genial para descubrir la gastronomía croata y comprar souvenirs artesanos. Se encuentra junto al llamativo campanario verde de la iglesia Santa María del siglo XVIII.

Imagen de viajerosblog.com

8. Museo de las Relaciones Rotas

Este curioso museo se ha convertido en todo un reclamo turístico que ver en Zagreb durante los últimos años debido a su originalidad. Se trata de una exposición de objetos relacionados con amores fallidos. Junto a ellos hay cartas y notas explicativas de lo más tristes o divertidas con las que empatizar.

Imagen de eleconomista.es

Y para cerrar este paseo por Zagreb, os invito a visitar un lugar que me falta por visitar en el país balcánico (¡y eso que ya he estado 3 veces!), más o menos a medio camino entre Zagreb y Zadar: los Lagos de Plitvice, probablemente lo más famoso de Croacia después de Dubrovnik. No os los podéis perder (y si os preguntáis por qué, ¡buscad imágenes en Google!).

Budapest, dos ciudades unidas por el Danubio

La capital de Hungría son en realidad dos ciudades, Buda y Pest, unidas por los puentes que cruzan el río Danubio y que no se unificaron hasta 1873, en pleno apogeo del Imperio Austro-húngaro, y llegó a ser la segunda ciudad más importante del Imperio después de Viena.

Ubicada casi en Europa del Este, Hungría cayó en manos del comunismo, y no fue hasta 1989 cuando nació la actual República Húngara.

Reserva aquí gratis el Free Tour por Budapest

En la actualidad, Pest es la zona más extensa y poblada de la ciudad. Ocupa dos tercios, mientras que el tercio restante está formado por Buda y Óbuda (es decir, “Vieja Buda”, técnicamente una entidad independiente hasta la fusión). Pero los lugares que visitar en una de las ciudades más bonitas de Europa están a un lado y a otro:

1. Puente de las Cadenas

También conocido como “puente Széchenyi” por su creador, se construyó en 1840 y es el puente con más antigüedad que une las dos ciudades.

Es un puente colgante, en el cual se han cambiado los cables principales por eslabones rígidos de una cadena, y de ahí su nombre. Mide 202 metros y en su momento fue uno de los más largos del mundo. Hoy día es, probablemente, uno de los lugares más fotografiados de la ciudad.

2. Parlamento

Este famoso e imponente edificio está situado junto al Danubio. Es el mayor edificio del país, escenario de las reuniones de la Asamblea Nacional.

Fue construido entre 1885 y 1904 por Imre Steindl, y se puede visitar por dentro, empezando por unas elegantísimas escaleras que conducen a visitar la sala de la corona, algunos salones y galerías y el hemiciclo donde se hacen las sesiones parlamentarias, todas ellas decoradas con mucho mármol y oro.

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3. Plaza de los Héroes

Está situada en un extremo de la avenida Andrássy (con la que conforma parte del conjunto que es Patrimonio de la Humanidad). En el centro se encuentra el Monumento del Milenio con estatuas de los líderes de las siete tribus magiares que fundaron Hungría en el siglo IX y otras personalidades de la historia húngara.

Está rodeada por dos edificios, el Museo de Bellas Artes a la izquierda y el Palacio de Arte a la derecha.

4. Bastión de los Pescadores

Halászbástya en húngaro, es un mirador de estilo neogótico y neorrománico situado en la orilla del Danubio, en el lado de Buda, en la colina del castillo real de Budapest.

Fue construido en 1905 y se bautizó así por encontrarse en la parte de muralla que defendían los pescadores de la zona en la edad media. Tiene siete torres encontrándose todo amurallado y en el interior se encuentran el palacio, un castillo y la iglesia de San Matías, entre otros monumentos. Y por supuesto, desde allí hay unas vistas preciosas de la ciudad.

5. Iglesia de Matías

Junto al bastión de los pescadores se encuentra la Iglesia de Matías. Conocida también como la Iglesia de Nuestra Señora, esta iglesia de estilo neogótico es el templo católico más importante de Budapest. De hecho, en ella se han celebrado bodas y coronaciones reales como la de Carlos IV.

6. Castillo de Buda

Es el otro monumento más representativo de Budapest, y más fotografiado, junto con el Puente de las Cadenas y el Parlamento. Fue antiguamente residencia de los Reyes de Hungría, y en la actualidad da cobijo a la biblioteca Széchenyi, a la Galería Nacional Húngara y al Museo de Historia de Budapest.

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7. Sinagoga Dohany Utca

También la llaman Gran Sinagoga o Sinagoga del Tabaco, y es la segunda sinagoga más grande del mundo: tiene una capacidad para casi 3000 personas.

En su interior, además de unas espectaculares salas, hay un museo judío. En el exterior destacan el cementerio judío y el Árbol de la Vida, que es un árbol de metal en el que cada hoja lleva escrito el nombre de judío asesinado durante el holocausto.

La que hoy en día es una de las zonas con mayor vida nocturna de la ciudad fuera durante la Segunda Guerra Mundial un ghetto judío y, posteriormente, un campo de concentración.

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8. Museo Nacional

Ubicado en un palacio con diseño romano, es el museo más importante de la ciudad y en él podréis conocer la historia de Hungría, mediante diferentes exposiciones, que contienen reliquias desde la prehistoria hasta la actualidad.

9. Mercado Central

En este bonito mercado cubierto de finales del siglo XIX, hay numerosos puestos de comida, ropa, souvenirs… Es el lugar ideal para comprar paprika, palinka o cualquier producto típico de la gastronomía húngara que os queráis llevar a casa.

En el piso de arriba del mercado encontraréis puestos de comida muy baratos, donde podréis degustar un delicioso langos, hecho con los ingredientes que más os gusten. Los hay dulces y salados. 

10. Basílica de San Esteban

Es la iglesia más grande de Hungría. Fue consagrada en el año 1905, aunque la ceremonia de inauguración tuvo lugar un año después, en 1906 contando con la presencia de Francisco José I, emperador de Austria y rey de Hungría. Desde su torre hay también unas bonitas vistas de la ciudad.

11. Ópera de Budapest

La ópera de Budapest es una de las más importantes del mundo y con mejor acústica. Su imponente edificio neo renacentista está decorado con una temática musical, con esculturas de los compositores más famosos del mundo.

En el interior del edificio hay una espectacular escalinata de piedra en el hall principal, lámparas de hierro forjado y techos decorados con murales. Tanto sus diversas salas, con columnas de mármol,  como su escenario y palcos son de un lujo extremo.

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12. Castillo Vajdahunyad

Este castillo fue construido a finales del siglo XIX, para la exposición de 1986, Hungarian National Millennium Exhibition, imitando un castillo de Rumanía. Los materiales con los que se construyó inicialmente fueron madera y cartón, pero tuvo tanto éxito que fue reconstruido en piedra y ladrillo al terminar la expo.

13. Balneario Széchenyi

Ir al Balneario Széchenyi es uno de los imprescindibles de muchos viajeros que visitan la ciudad y es que no podemos olvidar que Budapest está considerada ciudad balneario gracias a sus más de 100 manantiales naturales y artificiales.

Este balneario cuenta con 15 piscinas, 3 grandes al aire libre y 12 pequeñas en el interior, y recibe sus aguas terapéuticas de dos fuentes termales que emergen a más de 70 grados, algo que unido a los componentes del agua, hacen que estas estén especialmente indicadas para tratar enfermedades de las articulaciones, inflamaciones y tratamientos de traumatología, según dicen.

Además las termas destacan por su arquitectura, de estilo neobarroco.

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14. Ruin Bars

Para terminar la visita por Budapest, tenéis al menos que asomaros a uno de sus llamados «Ruin Bars«: son locales nocturnos que surgieron a principios de este siglo, cuando se decidió destinar los edificios abandonados de más de 100 años, a espacios recreativos y culturales. En estos bares no solo sirven copas (o comidas en algunos casos), también se realizan conciertos alternativos, ciclos de cine, presentaciones de libros… Es una de las cosas más originales que visitar en Budapest.

La decoración de estos locales es realmente curiosa, ya que podemos encontrar numerosos trastos viejos reciclados como sillones de peluquerías, tazas de wc, ruedas de coches… Todo lo que se os ocurra tiene lugar en la decoración de estos bares.

El más famoso de todos, y al que yo fui durante mi visita a la ciudad allá por 2014, es el Szimpla: aún recuerdo perfectamente su psicodélica decoración, nunca había visto nada igual.

18 lugares que visitar en Venecia (Italia)

Italia es el país que más veces he pisado después del mío propio, y una de las ciudades en las que más he repetido es Venecia. Por ello, y por su enorme singularidad, por la que es conocida mundialmente, tengo que hacerle un hueco en este blog de ya más de 250 destinos.

Fundada en el siglo V, Venecia es un paraíso para los amantes del arte y de la historia, pero también para los más románticos. Está construida sobre un archipiélago de 118 pequeñas islas, unidas entre sí por 455 puentes y casi todas ellas imperceptibles, pues realmente lo que se ve a simple vista es únicamente casas «flotando» en el agua. En el interior de la ciudad (que por cierto, es patrimonio de la UNESCO) no hay tráfico rodado, siendo, a excepción de la navegación por los canales que separan a las islas, un núcleo totalmente peatonal. El transporte colectivo se realiza mediante embarcaciones transbordadoras conocidas como vaporetti.

La mejor forma es comprar una especie de «bonobús» para moverse por Venecia y sus islas, podéis comprarlo aquí por 9,50€.

En primavera y otoño tiene lugar la llamada acqua alta, dos veces al día, que inunda completamente la plaza de San Marcos. Esto viene sucediendo desde hace siglos, pero por culpa del cambio climático, Venecia está sometida a inundaciones cada vez más frecuentes que no le auguran un buen futuro.

Visitar esta ciudad puede hacerse en un par de días, pero si queréis entrar a los museos, ir a Murano disfrutar realmente de la esencia veneciana, os recomiendo pasar al menos 3 días aquí.

Y sin más… ¿qué se puede visitar en Venecia?

Si queréis que os guíen, podéis reservar el Free Tour aquí.

1. Plaza San Marcos

Tenía que ser la primera parada, la plaza (de hecho, la única de la ciudad) a la cual Napoleón apodó como «el salón más bello de Europa«.  Fue construida en el siglo IX pero su forma actual data de 1777.

Es la zona más baja de toda Venecia y por eso es la primera en inundarse, como os contaba anteriormente. Alrededor de ella se congregan edificios muy importantes como el Palacio Ducal, la Basílica de San Marcos o el museo Correr. Además, en ella se puede disfrutar con la llegada del buen tiempo de un café con música en directo en una de las numerosas cafeterías que hay en ella.

2. Palacio Ducal

Situado en la Plaza San Marcos, es otro edificio inconfundible. Combina elementos arquitectónicos bizantinos, góticos y renacentistas. Además, en su interior se pueden ver pinturas de Tiziano, Tintoretto y Bellini. En el siglo IX era un castillo fortificado sin embargo, tras incendiarse y ser reconstruido fue utilizado como prisión y fortaleza. En la actualidad se puede visitar la prisión, armería, las salas de votaciones, los patios y las salas dónde residían los dogos.

3. Basílica de San Marcos

Espectacular, preciosa y espiritual son tres palabras que describen muy bien la Basílica de San Marcos, una de las edificaciones religiosas más importantes de la ciudad. Se trata de una obra maestra de la arquitectura bizantina, y posee el rango de catedral y también el de iglesia patriarcal, además del de basílica. La construcción de esta catedral data de finales del siglo IX, y fue construida, principalmente, para resguardar las reliquias de San Marcos recuperadas (robadas, mejor dicho) de Alejandría. La construcción de esta iglesia determinó, en gran medida, la historia de esta ciudad, pues fue gracias a ella que Venecia pudo erigirse como sede episcopal independiente.

4. Puente de los Suspiros

Situado a poca distancia de la Plaza San Marcos, une al Palacio Ducal de Venecia con la antigua prisión de la Inquisición, y debe su nombre a los suspiros que soltaban los prisioneros que eran trasladados a los calabozos, pues allí, en ese puente, era la última oportunidad que muchos tenían para ver el cielo y el mar.

5. Puente Rialto

Se trata del puente más antiguo de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal, que es la corriente de agua más grande y la principal de la ciudad. Construido en 1591 por el arquitecto Antonio da Ponte con la finalidad de renovar el antiguo que era de madera, se convirtió en el centro económico más importante de Venecia. Junto a él se encuentra el Mercado de Rialto, en el que se venden frutas y verduras frescas y es de lo más colorido.

6. El Gran Canal

Con sus 4km de longitud, es la arteria principal de Venecia y la divide en dos. Es por aquí por donde circulan los mencionados vaporetti, y también cada pocos metros encontraréis las tipiquísimas góndolas venecianas en las que, a pesar de ser una turistada, es agradable dar una vuelta.

7. La Fenice

Por supuesto, Venecia cuenta con múltiples espacios culturales entre los cuales destaca La Fenice, uno de los teatros que más impresionan, sobre todo por la gran cantidad de elementos dorados que hay en su interior. En él se han estrenado muchas de las óperas italianas más conocidas.

Fue inaugurado en 1792 y sufrió dos incendios uno en 1836 y otro en 1996. A pesar de ello, sigue activo desde el 2003. La reconstrucción de este teatro fue a cargo de Aldo Rossi. Este decidió mantener el aspecto del siglo XIX tan característico de este teatro utilizando para ello viejas fotografías del lugar.

8. Burano

Construido sobre una de las islas de la Laguna de Venecia, más alejado de lo que es el núcleo de la ciudad, Burano es una aldea que impresiona a todo aquel que se acerca a conocerlo sobre todo por lo pintoresco de sus calles, tan llenas de color. Además destaca por sus múltiples restaurantes informales, los cuales, según dicen algunos turistas, constituyen el mejor lugar para probar la gastronomía local.

9. Murano

La segunda isla más grande de la laguna de Venecia tiene fama internacional por sus artesanos del vidrio. Visitar una fábrica de cristal en Murano es una experiencia única y apasionante. Lo ideal es hacer una excursión que incluye las islas de Murano, Burano y Torcello para descubrir la historia y la cultura de los alrededores de Venecia.

10. Basílica de Santa Maria della Salute

Construida en 1630 por petición de los habitantes venecianos que atravesaban una peste que diezmó a la población, esta iglesia fue erigida a la virgen María, llamada por el patriarca de Venecia, Giovanni Tiepolo, Santa María della Salute. Esta basílica está, por lo tanto, profundamente ligada a la historia de la ciudad, y es también una de las obras arquitectónicas mejor logradas que conseguirá en Venecia.

11. Colección Peggy Guggenheim

Se trata de uno de los museos más importantes de Italia y de Europa, al menos en lo que refiere al arte europeo y americano de la primera mitad del siglo XX. Está ubicado en el Palacio Venier dei Leoni, en el Gran Canal, y fue fundado por Peggy Guggenheim, una importante coleccionista de arte de mediados del siglo pasado.

12. Galleria della Academia

Uno de los museos más importantes de Italia, en el que se exponen obras de Tizziano, Bellini, Canaletto, Veronese y Tintoretto, entre otros.

13. El barrio judío

Se encuentra en el sestriere Cannaregio, y es uno de los rincones donde poder ver la vida normal y corriente de la ciudad y, además, tiene un gran valor histórico: fue el primer ghetto judío construido en Europa. En él hay varias sinagogas y un memorial del holocausto, e incluso es posible probar la comida koshér.

14. Scuola Grande di San Rocco

Se trata de un edificio que se conserva casi intacto desde que fuera construido en el siglo XVI. Con una fachada que combina elementos del renacimiento y del barroco, impresiona por las paredes y techos del interior decorados por el gran maestro Tintoretto durante más de 20 años, creando lo que algunos denominan como una pequeña Capilla Sixtina.

15. Calletta Varisco

Famosa por decir ser la más estrecha del mundo, aunque de esas hay muchas (en Praga, por ejemplo). Si bien no es una visita imprescindible, es curiosa por sus 53cm de anchura.

16. Iglesia de la Madonna dell’Orto

Este templo es mucho menos conocido por los turistas, pero merece la pena ser visitado para disfrutar de varias de las pinturas de Tintoretto.

17. Librería Acqua Alta

En ella, los libros se van acumulando formando pilas y pilas en sus estanterías de madera aunque el gran problema que tiene esta librería al estar situada junto a un canal, es el conocido fenómeno Acqua Alta, que provoca que cuando el nivel del agua sube en toda la ciudad, se inunde. Es por esta razón que veréis los libros dentro de una góndola en mitad de la tienda o incluso en bañeras.

Para añadirle todavía más singularidad, junto a los miles de libros, merodean gatos por dentro de la tienda o durmiendo entre literatura.

18. Scala Contarini del Bovolo

Tenéis que subir a alguna mirador sí o sí, y uno de los mejores, ubicado en una antigua torre, es el del palacio Contarini del Bovolo, un edificio tardo-gótico italiano del siglo XV, que tiene una increíble escalera de caracol exterior que lleva hasta la parte alta, desde donde hay una fantástica panorámica de los tejados naranjas y de las torres de algunas iglesias del centro de Venecia.

Aquí tenéis 18 lugares que visitar en Venecia, pero, como toda ciudad, sino más, Venecia esconde muchos tesoros a los ojos de los turistas. ¿Cuál es vuestro favorito?

Otras ciudades de Italia…

Megaguía para viajar a Nueva York

¿Pensando en visitar la Gran Manzana? Habéis topado con el lugar perfecto, en este post os voy a contar paso a paso todo aquello que necesitáis saber para llegar a Nueva York y disfrutar al máximo de vuestro viaje.

Nota: este post está escrito en enero de 2022, por lo que mencionaré varios aspectos que tienen que ver con el COVID (¡ojalá lo estéis leyendo y esta historia ya sea agua pasada!)

Requisitos para entrar en EEUU

1. Visado ESTA

(Significa Electronic System for Travel Authorization) Es un documento que se rellena online en unos minutos, y tras hacer un pago de 14$, suele tardar unas horas (o quizás un par de días) en ser aprobado. No hay razón por lo que no os lo aprueben, a no ser que hayáis respondido a alguna de las preguntas que se hacen (lo cual es prácticamente imposible) o que hayas viajado a una serie de países que se indican en una de las preguntas (son países de África muy poco visitados, pero uno de ellos es Irán, que sí es más probable que hayáis hecho turismo allí). En caso de haber visitado alguno de esos países, no significa necesariamente que no podáis viajar a EEUU, sino que debéis tramitar el visado directamente en la embajada, y no de forma telemática y automática como es el ESTA.

Importante: no solicitéis el ESTA en ninguna otra página que no sea la oficial del gobierno americano (https://www.cbp.gov/travel/international-visitors/esta); hay webs (que suelen salir las primeras porque deben pagar un pastizal para salir arriba del todo en Google) que la tramitan, cobrando más del doble, cuando ya de por sí es un proceso de lo más rápido y sencillo en la propia página oficial.

2. Attestation Form

Es un documento que os van a proporcionar en el propio vuelo, así que no os preocupéis por ello. He visto por foros a gente como loca buscándolo, pero no tiene sentido. Yo misma imprimí unas cuantas copias por si acaso, que luego tuve que tirar a la basura porque los del avión querían que rellenase la suya. Es posible también que en lugar de dároslo en el avión (o antes de subir) os lo envíen por email unos días antes.

Se trata de una especie de confirmación de que todos los documentos anteriores que habéis proporcionado dicen la verdad.

Cosas a tener en cuenta para organizar el viaje…

1. ¿Cuántos días visitar Nueva York?

La verdad es que es una ciudad infinita con también infinitos planes y lugares que ver, y aunque Manhattan está bien comunicado, salir de allí cuesta un poco más (pero merece la pena para visitar el Bronx, Brooklyn, Queens…), por lo que creo que el mínimo son 5 días, y cuantos más, mejor (más de 10 igual tampoco). Nosotros estuvimos de miércoles a miércoles, teniendo 6 días completos y un séptimo casi completo (nos fuimos al aeropuerto a las 4pm), pudimos ver muchísimas cosas (nos dejamos otras tantas) y reservamos incluso un día para visitar Washington DC (más abajo os he dejado una ruta detallada de 7 días por Nueva York).

2. Seguro de viaje

No os tengo que recordar que la sanidad en EEUU no es pública, y además es carísima, por lo que creo que es imprescindible contar con un seguro de viaje en caso de que pueda ser necesario. Además, con todo este tema del COVID, hay más posibilidades de que podáis necesitarlo, y además existen seguros que cubren los gastos de alojamiento si tenéis que hacer una cuarentena por contagio.

Nosotros cogimos uno de IATI, probablemente la compañía de seguros de viaje más conocida, que nos cubría hasta 2000€ en caso de tener que quedarnos en Nueva York, y dado que los hoteles son carísimos (no encontraréis nada por menos de 200€ por noche en un hotel decente), decidimos coger el más completo, que fueron 60€ por 8 días. Aquí podéis calcular vuestro seguro en función de los días que viajéis, desde este link os darán un 5% de descuento por venir de mi parte.

3. Alojamiento

Como os comentaba, alojarse en NY es muy caro, y los hoteles suelen ser bastante antiguos.

Siempre tenéis la opción de ir a un Hostel (albergue con habitaciones compartidas) pero no son en absoluto baratos, y no sé cuáles serán sus condiciones. Cierto es que si viajáis solos, siempre es una buena opción para conocer gente.

Centrándonos en los hoteles, como os comentaba antes, raro será encontrar algo por menos de 200$ la noche (habitación doble) en Mantahhtan, aunque depende de la temporada (la temporada baja es en enero y febrero). Podéis optar por saliros de la isla, pero la verdad es que no os lo recomiendo, pues tendréis que hacer largos trayectos en metro cada día para visitar la ciudad.

Mi consejo es que os alojéis en el Midtown, la zona central de Manhattan. Es la más animada, y también la mejor situada para moveros por la ciudad. Si sois fans de caminar, incluso podréis que coger poco el metro para llegar a los diferentes barrios de la isla.

Nosotros nos alojamos en el Holiday Inn Express de Times Square (no estaba justo en la plaza, sino a unos 5-7 minutos andando). No está mal, pero todo era bastante viejo y los sonidos de la calle entran sin problema por las ventanas (aunque creo que esto es algo bastante común en cualquier hotel de Nueva York).

Lo mejor es que echéis un vistazo a los comentarios y las fotos de los hoteles en algún comparador (yo siempre uso Booking) y decidáis el que mejor se adapte a vosotros, pero algo que sí me parece imprescindible es que tenga desayuno buffet incluido: comer en Nueva York es muy muy caro, y hacer un desayuno fuerte os ahorrará bastante presupuesto.

4. Comer en Nueva York

Como os comentaba, comer es muy caro. Ya no hablo solo de restaurantes, sino de cualquier cosa: exceptuando los puestos de perritos y pizza en la calle, todo es muy caro. A los precios en carta hay que sumarles un 9% de impuestos, y si se trata de un restaurante, suelen aplicar siempre otro 18% más en concepto de propina. Por tanto, de lo que pone, pagarás un 27% más.

Comer dos personas en un restaurante normalito, sin pedir bebida (somos muy de agua y esa la ponen siempre del grifo) no cuesta menos de 60$, mientras que una hamburguesa en un local tipo franquicia ronda los 25$.

Por eso os decía que el desayuno buffet es una buena idea: nosotros desayunábamos fuerte, después a la hora de comer pillábamos algún sandwich u otro tentempié (que tampoco solía costar nunca menos de 15$) y ya por la noche cenábamos más o menos en función de lo que nos apeteciese.

5. Otros datos de interés

  • El idioma que se habla es el inglés, y el acento neoyorkino es complicado de entender, pero nada es imposible. Aún así, una grandísima parte de la población es hispanohablante, por lo que varias veces al día os responderán directamente en español.
  • Hay muchísima diversidad de culturas y razas, es una pasada. Sabía que Nueva York era una ciudad de inmigrantes, pero es que de verdad la mayoría de las personas allí no son de ascendencia anglosajona (también depende de las zonas, donde más se concentran éstos últimos es en el Upper East Side).
  • La moneda es el dólar, que al cambio son unos 88 céntimos de euro (en enero de 2022). Calcular los precios de las cosas es fácil: siempre acabábamos diciendo «¿10$? bueno, pues algo menos de 10€». Pero recordad ese impuesto del 9% que no solo se aplica en los restaurantes, sino en todo lo que compréis. Ninguna etiqueta de precio lleva incluido este impuesto.
  • Lo más recomendable para moveros por la ciudad es comprar la MetroPass, un bono de metro que cuesta 34$ y contiene viajes ilimitados durante 7 días.
  • Actualmente las cosas están algo cambiadas, pero en condiciones normales, debéis reservar entradas para cualquier monumento (Empire State, museos, Top of the Rock, Estatua de la Libertad…); nosotros pudimos entrar sin reservar, pero debe de ser porque hay menos gente por el COVID, ya que en todos los foros que consultamos, aseguraban que era necesario.
  • Existe una tarjeta llamada New York City Pass que cuesta unos 130$ e incluye la entrada a varios lugares emblemáticos (sin esperar colas) que probablemente queráis visitar. Nosotros no la cogimos porque a lo que queríamos entrar costaba más o menos lo mismo comprado por separado, pero luego vimos esta de Civitatis que sí que hubiese sido más interesante.
  • Podéis optar por hacer alguna excursión de día desde Nueva York: nosotros fuimos a Washington (y nos flipó) pero también podéis elegir Boston, Philadelphia o las Cataratas del Niágara (estas últimas están bastante más lejos).
  • Necesitaréis adaptadores para los enchufes, pues son diferentes a los europeos: este de Amazon os puede servir. Además allí funcionan a 120V (en España lo hacen a 230V) por lo que todo cargará más lento y quizás algunas cosas tengan menos potencia, como el secador o la maquinilla de afeitar.
  • Clima: en invierno hace mucho frío. Llevad un buen abrigo y también mallas para debajo de los pantalones, ¡lo agradeceréis! Luego en verano, al parecer, hace también bastante calor (y húmedo).

¿Qué ver en Nueva York? Ruta de 7 días paso a paso

Hay muchas maneras de visitar esta maravillosa ciudad, nosotros lo hicimos como os voy a exponer al detalle a continuación, aunque uno de esos 7 días no fue Nueva York, sino Washington DC.

Aquí debajo podéis ir pinchando en cada uno de los días, y conocer, no solo la ruta al detalle, sino datos muy interesantes y mucha historia sobre EEUU, Nueva York y su gente:

Vlog de nuestro viaje a Nueva York

Todos los posts anteriores se complementan perfectamente con este vídeo blog en el que podréis ver en vivo cómo nos fue por la Gran Manzana. Sí, ¡era Navidad! 🤩

Espero que os sirva esta guía, y que disfrutéis de vuestro viaje tanto como lo hicimos nosotros. ¡Buen viaje!

Nueva York día 7: Roosevelt Island, Edificio Chrysler y Chelsea Market

Llegó el día, hoy terminamos las aventuras por la Gran Manzana. Ahora mismo os escribo desde el aeropuerto de Newark mientras espero a embarcar en el vuelo de vuelta a Madrid (directo esta vez, pues compramos otro billete el otro día para volver a España directos, más rápido y cómodo que al venir, que se hizo un poco largo y tedioso entre tanto documento a presentar y la larga escala en Lisboa).

Por suerte, el vuelo sale bastante tarde, así que realmente hemos tenido prácticamente todo el día para terminar de visitar aquellos lugares que se nos habían quedado en el tintero, y por eso cada uno de los mencionados en el título está en una punta de Manhattan. Si cuando viajéis aquí os pasa igual, podéis hacer lo mismo: dejar el último día de comodín para visitar algo que os falte o bien repetir en allá donde os apetezca.

Roosevelt Island

Se trata de una estrecha y alargada islita en medio del East River (el que cruza el Puente de Brooklyn). La isla en sí no tiene mucho de especial, pero merece la pena venir aquí porque existe un teleférico que cruza desde la calle 59 hasta ella, sobrevolando el río y dejando unas vistas muy pero que muy chulas a más de 70 metros de altura y con el puente de Queensboro en todo momento a la derecha (y si conseguís montar durante la puesta de sol, ya os pasáis el juego). Y lo mejor es que este transporte (cuyo viaje realmente dura menos de 5 minutos) está incluido en el metropass de una semana del que os hablaba el primer día (sin ella os costará 2$ por trayecto, o sea que también merece la pena).

Esta peculiar isla fue en sus orígenes sede únicamente de hospitales y cárceles, aunque actualmente de eso no queda nada más que las ruinas del Smallpox Hospital (donde residían los enfermos de viruela), en el extremo sur, dentro del llamado Franklin D. Roosevelt Park, construido en honor al que una vez fue presidente de los EEUU, y también un curioso edificio conocido como The Octagon, que fue un psiquiátrico.

A día de hoy es como un reducto de tranquilidad dentro de la metrópolis, y es que, con Manhattan a un lado y Queens al otro, cuenta con unos cuantos edificios residenciales donde viven unas 15.000 personas y poco más. Realmente lo que más merece la pena de aquí es caminar por el agradable paseo que hay a la rivera del East, y admirar la panorámica de la caótica Manhattan.

Edificio Chrysler

Nos faltaba por ver este emblemático edificio, y en realidad no hemos llegado hasta él, pero sí lo hemos divisado desde la panorámica de la isla, y no quería dejar de mencionarlo en este diario de viaje. Se en cuenta en la Quinta Avenida y es algo que podríais visitar cuando vayáis a los sitios que os menciono en el post del día 2.

El Edificio Chrysler fuel, con sus 319 metros de altura, el rascacielos más alto del mundo en 1930 durante sus primeros 11 meses de vida. Hoy en día, sigue atrayendo, gracias a su arquitectura Art Decó, sigue siendo el más bonito para muchos, y la verdad es que es inconfundible entre la jungla de rascacielos que es Manhattan.

El magnate del automóvil Walter Percy Chrysler quiso demostrar la grandeza de su compañía y la de la industria estadounidense en general. Para conseguir su propósito, contrató al arquitecto de William van Alen, el cual diseñó el edificio con elementos que tratan de recordar a un automóvil.

Chelsea Market

Hemos tenido que volver a este mercado que ya tratamos de visitar el día de Navidad, pero que estaba cerrado (su descripción la tenéis de dicho post).

Simplemente contaros que por dentro es muy grande, más de lo que esperábamos, y también estaba atestado de gente. Lo que predomina son los locales de comida, y nosotros sin mucho miramiento hemos decidido comer en el piso de abajo (mucho más tranquilo) en Dickson’s Farmstand Meats, donde tenían pollos asados con una pinta buenísima, además de muy buen precio comparado con lo que venimos comiendo estos días. Yo me he pedido un perrito caliente, se acaba la aventura por NYC y ¡no había comido ningún todavía! Totalmente recomendable.

Lo que no hemos encontrado es ningún lugar donde tomarnos unas Oreo; pensábamos que siendo su lugar de origen habría algún puesto donde tener una buena excusa para tomar estas galletas.

🍔La cena de ayer en Jackson Hole

Ya que hoy la cena será en platos de plástico en el avión, os cuento dónde cenamos ayer, y fue en una de las hamburgueserías más recomendadas por amigos y blogs, el Jackson Hole (en el este de Midtown).

A diferencia de otros que hemos probado estos días, este sí es un restaurante con todas las letras, donde uno se sienta y le sirven la comida, y además es bastante chulo por dentro.

Las hamburguesas están buenísimas (las patatas, sin más), las hay de muchos tipos y sabores poco comunes: yo me pedí una con queso Brie y arándanos y la mezcla me encantó.

Y amigos, ¡hasta aquí nuestra aventura! En los próximos días escribiré un post con una recapitulación y consejos útiles para viajar a Nueva York, pero (de momento) nuestra aventura por las Americas termina aquí. Espero haberos hecho disfrutar viajando con la imaginación.

¡Gracias por leerme!